El presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, ha vuelto a marcar perfil propio dentro del PSOE al defender sin ambigüedades el legado político de Felipe González y alinearse con su visión en pleno debate interno sobre el rumbo del partido. Lo ha hecho tras la reflexión del expresidente del Gobierno acerca de la posibilidad de votar en blanco en unas próximas elecciones generales al no sentirse representado por la actual dirección socialista.
“Si tuviese que identificarme con un modelo, una actitud de la política y de liderazgo entre la de Felipe González o la del momento actual, no tengo ninguna duda y yo estaría en el lado de Felipe González”, ha afirmado Page durante una entrevista en Cope. Con esta declaración, el dirigente castellanomanchego ha evidenciado una distancia política que no es nueva, pero que se ha explicitado con mayor claridad tras las palabras del histórico líder socialista.
Page ha defendido que el PSOE actual vive del legado construido durante los años de gobierno de González. Ha recordado que se trata de la persona que más ha influido en el partido desde Pablo Iglesias Posse, fundador del socialismo español, y ha reivindicado su papel como refundador del PSOE contemporáneo. Para el presidente regional, la trayectoria del expresidente no puede reducirse a una opinión coyuntural sobre el voto, sino que debe entenderse en el contexto de quien ha marcado una etapa clave de modernización institucional y consolidación democrática.
Lejos de plantear la reflexión de González como un gesto de ruptura, Page la ha interpretado como un síntoma de “amargura”. Ha subrayado que resulta especialmente significativo que alguien que ha dedicado su vida política al PSOE y que ha sido determinante en su evolución pueda afirmar que no se siente representado. Esa sensación, según ha expuesto, no responde a una cuestión personal, sino a una preocupación más profunda sobre el rumbo estratégico y las decisiones adoptadas en los últimos años.
El presidente castellanomanchego ha añadido que la solución a la situación actual no vendrá desde dentro del partido. Ha argumentado que no se ha dado nunca el caso de que una formación política en el Gobierno haya apartado a su propio líder desde la estructura orgánica. Con ello, ha deslizado que cualquier cambio dependerá del respaldo o no de los votantes en las urnas.
El verdadero GPS del PSOE son sus votantes
En este sentido, ha defendido que “el PSOE no es de los militantes, menos de los dirigentes”. Ha insistido en que el verdadero “GPS” que orienta a un partido en democracia son los votantes. Para Page, la legitimidad última no reside en los órganos internos, sino en la confianza ciudadana y en la gestión que se realice desde el Ejecutivo.
Sus palabras llegan en un momento de tensión política nacional, con el Partido Popular y Vox intensificando su ofensiva contra el Gobierno central y con un debate abierto en el seno del socialismo sobre alianzas, estrategia y liderazgo. Page, que gobierna en Castilla-La Mancha con mayoría absoluta, ha consolidado en los últimos años una posición diferenciada dentro del PSOE, defendiendo una línea más centrada y reivindicando la autonomía territorial frente a determinadas decisiones adoptadas desde la dirección federal.
El presidente regional ha querido también centrar el debate en la gestión y no únicamente en la aritmética electoral. Ha señalado que no se trata de que la situación política sea positiva porque gane un partido u otro, sino de lo que ese partido haga cuando gobierna. Con esa afirmación, ha puesto el acento en la responsabilidad institucional y en la coherencia con los principios que han definido históricamente al socialismo democrático.