La declaración de María Dolores de Cospedal en la Audiencia Nacional ha reavivado la lectura política del caso Kitchen, y Emiliano García-Page no ha dejado pasar la oportunidad de interpretar en voz alta lo que, a su juicio, muchos dan ya por evidente. Con una expresión cargada de ironía, el presidente autonómico ha resumido su valoración en una frase que no ha pasado desapercibida: la implicación de Cospedal "es verde y con asas".
La expresión utilizada por García-Page remite a un juego popular muy reconocible en España. Cuando alguien dice que algo "es blanco y en botella", se sobreentiende que es leche. En este caso, el dirigente socialista ha adaptado la fórmula para evitar señalar directamente, pero sugiriendo con claridad su conclusión: lo ocurrido en torno a la operación Kitchen sería, a su juicio, tan evidente que no necesitaría ser nombrado explícitamente. El matiz no es menor, ya que introduce una crítica política sin invadir el terreno judicial, que el propio Page ha reconocido como ámbito exclusivo de los jueces.
En su intervención ante los medios, el presidente ha puesto el foco en una de las cuestiones más relevantes de la jornada judicial: las contradicciones entre Cospedal y su propio jefe de gabinete. Mientras la exsecretaria general del PP ha defendido que sus encuentros con el comisario Villarejo se producían siempre a iniciativa de éste, su mano derecha, José Luis Ortiz, ha reconocido que fueron entre ocho y nueve reuniones que también partieron de ella.
Para García-Page, este contraste resulta determinante. Ha subrayado que no se trata de una versión cualquiera, sino de la de alguien que formaba parte directa de su entorno más cercano, lo que, en su opinión, refuerza el peso del desmentido. Sin llegar a atribuir responsabilidades penales, el presidente castellanomanchego ha deslizado que ese choque de versiones deja en una posición comprometida a la exdirigente popular.
"Su jefe de Gabinete no ha dicho cualquier cosa. Ha dejado sinceramente por mentirosa a su jefa", ha advertido el presidente castellanomanchego, quien ha tildado de "lamentable" e "indecente" la Operación Kitchen, una operación para "intentar tapar la corrupción y de frenar las investigaciones policiales y judiciales".
"De otras personas a lo mejor podría hasta dudarlo", ha añadido García-Page, "pero visto lo que vimos en Castilla-La Mancha, creo que no hay nadie en Castilla-La Mancha que no se crea" lo que el jefe de Gabinete de Cospedal dice de su jefa. "Al menos en Castilla-La Mancha no hay duda ninguna de qué tipo de comportamiento se podía esperar".
Este posicionamiento se produce en un contexto en el que el Partido Popular ha optado por una línea de prudencia pública ante el avance del juicio, evitando valoraciones de fondo y apelando al respeto a los procedimientos judiciales. Una actitud que contrasta con la contundencia de las declaraciones de García-Page, que ha utilizado la jornada para reforzar un relato político muy crítico con la etapa de Cospedal.