El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha avanzado este lunes la aprobación inminente de un Plan Regional de Vivienda “enormemente ambicioso”, con el que el Ejecutivo autonómico pretende dar respuesta a uno de los principales problemas sociales: el acceso a la vivienda, especialmente entre los jóvenes. La medida verá la luz el próximo 6 de mayo y se presenta como un intento de acelerar la oferta y contener los precios en un contexto de creciente tensión inmobiliaria.

Durante su intervención en la jornada “Castilla-La Mancha, Tierra de Oportunidades. Modelos de negocio para el siglo XXI”, organizada por el digital ENCLM, el presidente autonómico ha defendido que el nuevo plan abarcará distintos modelos residenciales, aunque con un foco claro en facilitar el acceso a precios asequibles. En este sentido, ha subrayado la necesidad de que la Administración juegue un papel activo junto al sector privado, alejándose de planteamientos que, a su juicio, han bloqueado el desarrollo del mercado en los últimos años.

García-Page ha insistido en que el objetivo del Gobierno regional es “resolver problemas” desde una perspectiva práctica, tratando de sortear lo que ha definido como una “maraña ideológica” en torno a la vivienda. En su planteamiento, ha apostado por una colaboración estrecha con los ayuntamientos, clave para agilizar el desarrollo urbanístico y la puesta en marcha de nuevas promociones.

El presidente castellanomanchego ha advertido de que el sector inmobiliario necesita dar un salto inmediato para evitar un agravamiento de la situación actual. Según ha señalado, cualquier retraso en la adopción de medidas estructurales puede derivar en un “estrangulamiento” del crecimiento, tanto económico como demográfico, en un momento en el que la demanda sigue creciendo mientras la oferta permanece limitada.

Page cree que se necesitan un millón de viviendas

En este contexto, García-Page ha puesto cifras sobre la mesa para ilustrar la magnitud del desafío. Ha estimado que en España serán necesarias al menos un millón de viviendas en los próximos cinco años, lo que equivale a unas 200.000 viviendas anuales. Aunque ha reconocido que esta cifra puede parecer elevada, ha recordado que durante la burbuja inmobiliaria se llegaron a construir hasta 700.000 viviendas al año, lo que relativiza la magnitud del esfuerzo requerido en la actualidad.

El presidente autonómico ha vinculado la situación actual a años de inacción política y a la falta de una estrategia clara en materia de vivienda. En este sentido, ha criticado que durante demasiado tiempo no se haya abordado el problema con la suficiente seriedad, lo que ha contribuido a tensionar el mercado y dificultar el acceso a la vivienda para amplias capas de la población.

Además, ha deslizado una crítica directa a determinados marcos normativos, señalando que cualquier plan de vivienda que no contemple modificaciones legislativas profundas puede quedar limitado en su eficacia. En concreto, ha apuntado a algunos aspectos de la legislación estatal que, en su opinión, actúan como un “tapón cultural” que dificulta el desarrollo del sector inmobiliario.

El anuncio de este nuevo plan se produce en un momento en el que el debate sobre la vivienda se ha intensificado a nivel nacional, con posiciones enfrentadas sobre el papel de la regulación y el mercado. En este escenario, Castilla-La Mancha busca posicionarse con una estrategia propia que combine intervención pública y colaboración con el sector, tratando de esquivar tanto la parálisis como las recetas más ideologizadas que, según el Ejecutivo regional, han contribuido a agravar el problema.