El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha reclamado este martes en Nicosia (Chipre) un giro político y presupuestario en la Unión Europea que refuerce la cohesión territorial y no sacrifique los fondos de convergencia en nombre de una seguridad entendida únicamente en clave militar. Durante su intervención en la 238ª reunión de la Mesa del Comité Europeo de las Regiones, el jefe del Ejecutivo castellanomanchego ha advertido de que reducir la inversión en políticas de cohesión supone debilitar la propia esencia del proyecto europeo.
García-Page ha situado el debate en cifras muy concretas al recordar que el presupuesto comunitario apenas representa el 1,2% del Producto Interior Bruto del conjunto de la Unión, un dato que, a su juicio, evidencia las limitaciones de un marco financiero que no ha sabido reforzar el concepto de Unión. En este punto, ha alertado de la contradicción de quienes reclaman más gasto en seguridad mientras plantean hacerlo con menos recursos, recortando precisamente en cohesión regional, cohesión local o en áreas estratégicas como la inversión y la investigación.
El presidente castellanomanchego ha reconocido que hablar de dinero resulta incómodo, pero ha subrayado que es el elemento central que sostiene las políticas públicas europeas y la razón última de encuentros como el celebrado en la capital chipriota. Acompañado por el vicepresidente segundo del Gobierno regional, José Manuel Caballero, y por la directora general de Asuntos Europeos, Nazareth Rodrigo, García-Page ha participado en la mesa titulada "Resiliencia y preparación en las ciudades y regiones: el papel de la tecnología digital y la innovación azul", un foro en el que se han compartido experiencias sobre el uso de la tecnología para anticipar y gestionar catástrofes.
En este espacio de debate, en el que han intervenido también la presidenta del Comité Europeo de las Regiones, Kata Tütto, la concejala de Nicosia Eleni Loucaidou y el ministro del Interior de Chipre, Constantinos Ioannou, se han abordado herramientas como los gemelos digitales, réplicas virtuales de sistemas reales que permiten simular escenarios y mejorar la toma de decisiones. García-Page ha introducido una reflexión personal al recordar que tiene un hermano gemelo y que, "pese a ser casi idénticos", no siempre tomarían la misma decisión ante una misma situación, una metáfora con la que ha querido subrayar los límites de la tecnología si no va acompañada de criterio político.
Más allá del componente técnico, el presidente regional ha lanzado una llamada de atención a la Unión Europea como proyecto político. Ha señalado que existe un debate serio sobre seguridad en el que algunos actores reclaman más inversión mientras descuidan la seguridad interior que proporciona la propia Unión, entendida como cohesión social, territorial y democrática. En este contexto, ha advertido de que hay corrientes que relativizan la importancia de la Unión y fomentan una pérdida de seguridad en nosotros mismos, una estrategia que encuentra eco en discursos euroescépticos como los que defiende Vox y que el PP no siempre ha combatido con claridad.
García-Page ha reivindicado el papel de las regiones y las ciudades como la expresión más tangible de Europa en el territorio, defendiendo que, en muchos casos, representan mejor la idea de Unión que otras instituciones comunitarias. Desde esta perspectiva, ha instado a combatir la idea de que más seguridad implica menos unión, una ecuación que considera falsa y peligrosa para el futuro del proyecto europeo.
Digitalización y soberanía del dato
El presidente de Castilla-La Mancha ha abordado también el reto de la digitalización, afirmando que no se trata de una opción sino de una necesidad inaplazable. Ha criticado que Europa llegue tarde a la innovación, a la investigación y a la soberanía del dato, un retraso que, a su juicio, limita la capacidad de respuesta ante crisis complejas. Como ejemplo, ha citado que en Castilla-La Mancha se han desarrollado cuatro proyectos de gemelos digitales vinculados a la gestión de incendios y del agua, iniciativas que muestran cómo la tecnología puede reforzar la resiliencia territorial.
No obstante, García-Page ha advertido de que la Unión Europea debe ser resiliente no solo frente a catástrofes naturales, sino también frente a líderes y potencias que cuestionan su modelo. En este sentido, ha defendido la necesidad de incorporar la resiliencia política y ha recordado una reflexión de Séneca sobre cómo las crisis revelan las infraestructuras débiles, pero también ponen en valor la virtud de la unidad. Para el presidente regional, esa virtud sigue siendo la Unión.
En la parte final de su intervención, ha insistido en la importancia de un marco financiero que no descuide la unión interior si se quiere apostar por la seguridad colectiva frente a amenazas externas, tanto en el ámbito militar como en el comercial. Ha citado expresamente los riesgos que suponen Rusia y China, pero también ha señalado las tensiones derivadas de antiguos aliados, como la Administración de Donald Trump, ironizando con la posibilidad de crear gemelos digitales de algunos líderes mundiales para anticipar sus decisiones.