David Moreno le han vuelto a fallar los papeles. El actual líder de Vox en Castilla-La Mancha y concejal de Medio Ambiente en Talavera de la Reina cargó en un vídeo difundido en sus redes sociales contra la Fiesta del Cordero celebrada por el colectivo musulmán de la ciudad, pero días después se ha conocido que la celebración había sido autorizada por el propio Ayuntamiento talaverano a través de la concejalía que él mismo dirige.

La escena tiene todos los ingredientes de un nuevo ridículo político. Moreno afirmó que no iba a permitir este tipo de actos y sostuvo que la fiesta no contaba con permiso municipal. El problema, pequeño detalle sin importancia para la maquinaria propagandística de Vox, es que los papeles dicen otra cosa. La celebración de los días 26 y 27 de mayo en el Parque Reyes Católicos había seguido su tramitación, contaba con informe favorable de la Policía Local y fue autorizada por el servicio de Medio Ambiente, dependiente directamente del área encabezada por Moreno.

El mismo dirigente que quiso presentarse ante sus seguidores como muro frente a una celebración musulmana era, al mismo tiempo, el responsable político de la concejalía desde la que se había concedido el permiso. Dicho de otra manera, Vox montó la bronca contra una fiesta que el propio Vox había autorizado.

 

El episodio encaja además con una forma de hacer política muy reconocible en la extrema derecha, convertir una celebración de la comunidad musulmana en munición ideológica. El ataque a la Fiesta del Cordero responde a esa xenofobia ideológica con la que Vox intenta señalar determinadas prácticas culturales o religiosas como si fueran una amenaza, aunque en este caso la propia administración local hubiera tramitado la autorización con normalidad y sin que conste que la celebración provocara problema alguno.

La Fiesta del Cordero no era un acto clandestino ni una ocurrencia improvisada. Se ha celebrado en Talavera desde hace años, según la información conocida, y en esta ocasión también había sido solicitada por los cauces ordinarios. La Policía Local no puso inconveniente a su desarrollo y el área municipal competente concedió el permiso el 21 de mayo, apenas unos días antes de la celebración. El vídeo de Moreno, por tanto, no solo queda desmentido por la documentación, sino que deja al dirigente de Vox discutiendo con su propia concejalía.

Moreno quiso fabricar un mensaje duro para las redes, pero terminó ofreciendo una fotografía casi perfecta de la política de Vox cuando pasa de la consigna a la gestión. Primero se autoriza, después se denuncia y, finalmente, los documentos ponen a cada uno en su sitio.

El líder regional de Vox ha quedado atrapado en una disyuntiva incómoda. Si la fiesta no debía celebrarse, fue su propia área la que permitió que se celebrara. Si el permiso era correcto, su ataque público contra el acto fue una sobreactuación dirigida a alimentar el rechazo contra el colectivo musulmán. En cualquiera de los dos casos, el resultado ha sido el mismo, un nuevo ridículo de David Moreno y una nueva prueba de que la propaganda de Vox se tambalea.

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