El lobo ha vuelto este jueves al pleno de las Cortes de Castilla-La Mancha, aunque con una realidad difícil de encajar en el tono de alarma empleado por Vox y el Partido Popular: en la región apenas existe presencia de este depredador y se limita exclusivamente a una zona muy concreta del suroeste de Guadalajara. Frente a ese dato, ambos partidos han elevado el debate hasta convertirlo en un problema autonómico de primer orden, mientras el PSOE ha advertido de que Castilla-La Mancha no necesita "ruido político", sino una posición responsable que combine la protección de la ganadería extensiva con la conservación de una especie protegida.
El debate ha partido de una iniciativa de Vox, defendida por David Moreno, quien ha reclamado al Gobierno de España la elaboración de un Plan Nacional del Lobo y ha presentado la situación como un problema en expansión que, según su versión, “se agrava cada año”. El diputado ha asegurado que el lobo avanza hacia el sur peninsular y que Castilla-La Mancha ya sufre una presencia consolidada, con ataques en la Sierra Norte de Guadalajara, el norte de Toledo y el Valle del Tiétar.
Sin embargo, esa imagen de expansión generalizada ha chocado con los datos expuestos por el Gobierno regional. La consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, ha aclarado que la presencia del lobo en Castilla-La Mancha es minoritaria y se circunscribe exclusivamente al suroeste de la provincia de Guadalajara. En concreto, ha señalado que existen cuatro manadas, de las cuales dos son compartidas con Madrid y Castilla y León a través de Segovia. “En el resto de la región no existe”, ha subrayado.
Aun así, Vox ha mantenido el tono de confrontación y ha planteado el debate en términos de “sí al lobo o sí a los ganaderos”, una simplificación que ha sido rechazada por el PSOE. Para los socialistas, el problema no se resuelve con consignas ni con una confrontación artificial entre la conservación de una especie y la defensa del sector primario, sino con medidas concretas de prevención, seguimiento e indemnización.
El PP, por su parte, ha intentado situarse en un punto intermedio, aunque también ha contribuido a alimentar la sensación de alarma. La diputada Lola Merino ha pedido una ayuda específica para los ganaderos que conviven con el lobo, especialmente en la Sierra Norte de Guadalajara, donde se concentra la presencia de la especie. Ha defendido que los ganaderos “no duermen tranquilos” y ha advertido de que, si el problema “se les va de las manos”, la situación podría ser peor.
La intervención 'popular' ha evitado el discurso más extremo de Vox, pero ha compartido el marco de fondo: presentar el lobo como una amenaza creciente en Castilla-La Mancha, pese a que los datos oficiales reducen el fenómeno a una presencia muy limitada y localizada. El contraste resulta especialmente evidente cuando el Gobierno regional ya tiene en marcha medidas específicas para los ganaderos afectados por ataques, precisamente en la zona donde sí existe presencia del depredador.
El diputado socialista Francisco José Barato ha acusado a PP y Vox de instalarse “nuevamente” en el ruido y de utilizar a los ganaderos como argumento político para atacar a los gobiernos socialistas. Barato ha mostrado preocupación por quienes sufren daños en sus explotaciones, pero ha advertido de que no se puede reducir un asunto complejo a la demagogia de “o el lobo o la ganadería”.
Desde el PSOE han defendido que la Junta actúa con seguimiento permanente de la población del lobo, ayudas para prevenir ataques mediante vallados, mastines y otras medidas de protección, además de indemnizaciones y compensaciones cuando los daños se producen. Según Barato, negar esa actuación equivale a construir un relato falso de abandono que no se corresponde con las políticas que ya están en marcha.
Gómez también ha querido enviar un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía y ha recordado que el lobo es una especie esquiva. La consejera ha asegurado que “no es posible en estos momentos que el lobo vaya a atacar a ninguna persona”, frente a los mensajes de alarma que, de forma directa o indirecta, contribuyen a generar preocupación en territorios donde ni siquiera existe presencia del animal.
La consejera ha insistido en que el Gobierno de Castilla-La Mancha empatiza con los ganaderos que sufren ataques y que precisamente por eso existen medidas específicas para la Sierra Norte de Guadalajara. Pero ha cuestionado que Vox reclame un plan nacional como si la región padeciera una presencia generalizada, cuando la realidad es que Castilla-La Mancha tiene una situación muy acotada.
El debate ha concluido con la aprobación de la resolución presentada por el PSOE, que ha salido adelante con la mayoría socialista. El texto insta al Gobierno regional a seguir protegiendo al lobo como especie en extinción y a mantener las medidas compensatorias para el sector primario, especialmente para la ganadería que pueda sufrir ataques de una especie protegida.
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