Toledo quedó el pasado mes de marzo fuera de la carrera por convertirse en Capital Europea de la Cultura 2031. El informe del panel de expertos de la Comisión Europea ha puesto negro sobre blanco de las debilidades de una candidatura impulsada por el Ayuntamiento que dirige Carlos Velázquez, del Partido Popular, con el apoyo y participación directa de Vox en el equipo de Gobierno.
El documento, de 55 páginas, reconoce algunos puntos positivos del proyecto, como el compromiso institucional o el crecimiento del presupuesto cultural, pero es especialmente duro en su diagnóstico global. La candidatura no superó la fase de preselección porque, pese a su base, carecía de elementos fundamentales para competir a nivel europeo.
Entre las principales críticas, el panel de expertos señaló la ausencia de una estrategia claramente articulada y una visión artística distintiva. El concepto de la candidatura, basado en la identidad histórica de Toledo como Ciudad de las Tres Culturas, no fue suficiente para convencer a los evaluadores, que echaron en falta un desarrollo más sólido y coherente.
Más allá del relato simbólico, el informe es explícito al afirmar que el programa artístico presentado resultó menos ambicioso de lo esperado, una debilidad especialmente relevante en una convocatoria que exige propuestas innovadoras y con proyección internacional. A ello se suma una dimensión europea considerada insuficiente, uno de los criterios clave en este tipo de designaciones.
La falta de concreción también pesó en la valoración. El panel detectó carencias en la participación internacional real, así como una conexión débil entre los distintos ejes del proyecto. Incluso en el apartado de participación ciudadana, uno de los aspectos mejor valorados, advirtió que la estrategia estuvo bien orientada pero poco desarrollada en términos operativos.
Otro de los puntos señalados fue la inexistencia de indicadores claros de evaluación y la falta de definición en los responsables de ejecutar el proyecto, lo que proyectó una imagen de improvisación difícil de sostener en un proceso competitivo de este nivel.
Un diagnóstico que contrasta con el relato defendido por el alcalde
Este diagnóstico contrasta con el relato institucional defendido por el Ayuntamiento de Toledo, que insistió en la "fortaleza" de su candidatura. De hecho, el informe sí reconoció aspectos positivos como el proyecto ‘Toledo Emerge’, valorado como un modelo sólido de regeneración urbana, o el potencial del patrimonio artesanal de la ciudad.
Sin embargo, el contraste entre los recursos comprometidos y el resultado final abrió un debate político inevitable. La candidatura contó con una inversión ya aprobada de más de 21 millones de euros, además de un respaldo institucional destacado. Pese a ello, el proyecto fue considerado inmaduro en aspectos fundamentales.
La responsabilidad política recayó en el actual equipo de Gobierno municipal, formado por PP y Vox, que gestionó esta candidatura en un contexto en el que la cultura se utilizó como bandera, pero sin lograr trasladar ese discurso a una propuesta sólida en términos europeos.
Relegada pese a su potencial histórico y cultural
El informe también deja entrever un problema de fondo más allá de lo técnico: la incapacidad de articular una visión cultural con proyección internacional real. En un momento en el que otras ciudades presentaron propuestas más cohesionadas y ambiciosas, Toledo quedó rezagada pese a su indudable potencial histórico y cultural.
Este revés se produjo además en un contexto político marcado por la influencia de Vox en el Gobierno municipal, un socio cuya visión cultural ha sido objeto de controversia en distintos territorios y que, en este caso, formó parte directa de la gestión que desembocó en este resultado.
Pese a todo, el panel de expertos dejó abierta una puerta al señalar que el impulso generado por la candidatura podría servir para construir una estrategia cultural a largo plazo. Una oportunidad que, a la vista de las conclusiones del informe, exige un replanteamiento profundo del modelo actual.