El proyecto con el que el Ayuntamiento de Toledo aspiraba a situar a la ciudad como Capital Europea de la Cultura en 2031 ha sufrido un serio revés. La candidatura impulsada por el alcalde, Carlos Velázquez, ni siquiera ha logrado superar el primer corte del jurado internacional encargado de evaluar las propuestas. De este modo, Toledo queda fuera de la carrera por la capitalidad cultural europea en la primera fase del proceso.
Todo lo contrario de lo que ha ocurrido con Cáceres, Granada, Las Palmas de Gran Canaria y Oviedo, ciudades que sí continúan en la carrera por el título. Todas ellas podrán seguir desarrollando sus proyectos culturales durante los próximos meses antes de la elección definitiva de la ciudad española que representará al país como Capital Europea de la Cultura en 2031.
La candidatura de Toledo formaba parte de una lista inicial de ciudades aspirantes que también incluía a Burgos, Jerez de la Frontera, Palma o Potries. Sin embargo, el proyecto presentado por el Ayuntamiento no ha logrado convencer al jurado, formado por diez personas expertas, en esta primera fase de evaluación.
Bajo el lema Shaping Culture, el equipo de gobierno municipal había defendido durante los últimos meses una candidatura que prometía proyectar el patrimonio histórico de Toledo hacia Europa como referente cultural. La iniciativa fue presentada como una de las grandes apuestas del mandato del alcalde, Carlos Velázquez. Sin embargo, el resultado final ha acabado desmontando esas expectativas.
Una de las singularidades de este proyecto, ahora ya frustrado, era la composición de su órgano rector. Estaba integrado por personalidades con poca o ninguna vinculación directa con Toledo. Entre ellas figuraban nombres como la periodista Isabel San Sebastián o José Ignacio Goirigolzarri, expresidente de CaixaBank.
Se trata, eso sí, de figuras de reconocido prestigio, pero cuya presencia dejaba fuera de la configuración del equipo a referentes culturales mucho más vinculados al territorio. Una decisión que llama la atención en una provincia que cuenta con numerosos profesionales en ámbitos como el cultural, artístico, académico o gastronómico que sí mantienen una relación directa con la realidad de Toledo y su entorno.
A esta situación se sumaba también la falta de grandes proyectos culturales vinculados a la candidatura, como nuevos espacios capaces de reforzar el relato cultural de la ciudad. Sobre la mesa no figuraban propuestas como un centro de interpretación de la Vega Baja de Toledo o un museo dedicado a la gastronomía, iniciativas que podrían haber contribuido a fortalecer la candidatura de Toledo.
El fallo del comité internacional ha terminado confirmando esas dudas. Toledo queda fuera de la carrera en la primera fase del proceso y no continuará en la competición para representar a España como Capital Europea de la Cultura en 2031, un revés para una iniciativa que el Ayuntamiento había defendido como uno de sus principales proyectos culturales.
Del revés cultural europeo al conflicto del Valle
A la eliminación de la candidatura de Toledo como Capital Europea de la Cultura se suman otros proyectos impulsados por el Ayuntamiento que también han generado controversia entre los propios vecinos. Uno de los casos más recientes es el plan para intervenir en el entorno del Valle de Toledo, una iniciativa que inicialmente incluía miradores, una gran plaza, varias fuentes con chorros, iluminación con balizas solares y un auditorio al aire libre.
La propuesta se presentaba como un proyecto transformador para convertir este espacio natural en un enclave cultural y turístico. Sin embargo, acabó provocando un fuerte rechazo vecinal y de colectivos ecologistas que alertaban del posible impacto ambiental en uno de los parajes más emblemáticos de la ciudad.
Ante la polémica generada, el propio Ayuntamiento terminó rectificando parte del plan inicial y eliminando algunos de los elementos más cuestionados del proyecto, como la fuente de chorros o las balizas lumínicas previstas para iluminar el entorno.
Estas modificaciones no han evitado las críticas de la oposición, de diversos colectivos sociales y de parte del vecindario, que consideran que la rectificación evidencia una falta de planificación en algunas de las iniciativas impulsadas por el alcalde, Carlos Velázquez.
En este contexto, la salida de Toledo de la carrera por la Capital Europea de la Cultura añade presión política sobre el equipo de gobierno municipal, que había presentado la candidatura como uno de los proyectos más visibles de la legislatura. Mientras tanto, el proceso europeo continuará con las ciudades que sí han logrado superar esta primera criba.