El salto del aula al mundo laboral suele imaginarse en grandes ciudades, oficinas o empresas consolidadas. Sin embargo, cada vez más estudiantes están encontrando esa primera oportunidad profesional lejos del ruido urbano, en pequeños municipios de menos de 5.000 habitantes donde su perfil puede marcar mucho la diferencia. Castilla-La Mancha ha reforzado ahora esa vía con nuevas convocatorias de prácticas remuneradas que no solo buscan mejorar la empleabilidad, sino también combatir la despoblación desde el talento joven y cualificado.
Las iniciativas, bajo los programas 'UCLM Rural' y 'Campus Rural', han abierto la puerta a que alumnos de grado y máster de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) puedan desarrollar su primera experiencia profesional en entornos donde la falta de relevo generacional y de perfiles cualificados sigue siendo un problema estructural. En ambos casos, las prácticas son remuneradas y tienen una duración de entre dos y cinco meses.
El enfoque va más allá de unas simples becas. Se trata de una estrategia que persigue que los universitarios conozcan de primera mano el potencial del medio rural y, en muchos casos, encuentren en estos municipios una opción real de futuro profesional. La empleabilidad se combina así con el reto demográfico, uno de los grandes desafíos de la comunidad autónoma.
Los destinatarios son estudiantes matriculados en el curso 2025-2026 en titulaciones de grado o máster oficial de la UCLM. En el caso de los grados, deberán haber superado al menos el 50% de los créditos. Cada alumno podrá optar a un máximo de tres ofertas, aunque solo podrá beneficiarse de una única ayuda.
El programa 'UCLM Rural', impulsado por la propia universidad en colaboración con las diputaciones de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, cuenta con un presupuesto de 156.000 euros. Las becas incluyen una dotación de 500 euros mensuales, a la que se suman ayudas adicionales para facilitar la estancia: otros 500 euros al mes si el estudiante necesita alojamiento en el municipio o 250 euros si se desplaza desde una localidad cercana.
Las prácticas se desarrollarán en un abanico amplio de entidades, desde grandes empresas hasta pymes, pasando por microempresas, organizaciones de economía social, entidades del tercer sector e instituciones públicas. El objetivo es que el estudiante se integre en el tejido real del territorio, contribuyendo a su dinamización mientras adquiere experiencia.
Las ofertas comenzarán a publicarse a lo largo de abril y podrán ejecutarse entre el 1 de mayo y el 31 de diciembre de 2026. El plazo de inscripción se abrirá durante diez días desde la publicación de cada oferta en la web del programa.
Por su parte, el programa 'Campus Rural', de ámbito nacional, amplía las posibilidades al permitir realizar prácticas en municipios de toda España. Está impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en colaboración con CRUE Universidades Españolas, y cuenta con un presupuesto de 32.464 euros.
En este caso, la dotación económica asciende a 1.000 euros mensuales, pero exige residencia obligatoria en la localidad donde se desarrollen las prácticas. Una inmersión completa en el entorno rural que busca favorecer no solo la experiencia laboral, sino también el arraigo personal.
El periodo de prácticas en este programa se sitúa entre el 1 de abril y el 31 de octubre de 2026, y las ofertas se irán publicando de forma continuada hasta agotar el presupuesto disponible. El plazo de solicitud será igualmente de diez días naturales desde la publicación de cada convocatoria.
Estas iniciativas se enmarcan en una estrategia más amplia para combatir la despoblación en Castilla-La Mancha, un fenómeno que afecta especialmente a las zonas rurales y que condiciona su desarrollo económico y social. La llegada de jóvenes cualificados no solo aporta conocimiento y dinamismo, sino que también abre la puerta a nuevas oportunidades para estos territorios.