El paso del televisivo Mario Vaquerizo por el Carnaval de Ciudad Real ha acabado convirtiéndose en el principal foco de la polémica política tras las fiestas. El Ayuntamiento, gobernado por el Partido Popular, ha destinado 11.000 euros a su participación como pregonero, una intervención que no llegó a diez minutos y que, según la oposición, ha estado marcada por referencias que poco o nada tienen que ver con la realidad de la capital.
El Grupo Municipal Socialista ha denunciado este martes lo que considera un “despilfarro” de dinero público por parte del equipo de Gobierno liderado por el 'popular' Francisco Cañizares. La portavoz del PSOE, Sara Martínez, ha criticado que se haya pagado esa cantidad “por 10 minutos en el escenario diciendo cuatro frases y sin conocimiento de la ciudad”, subrayando además que el artista no permaneció en el acto completo celebrado en el Teatro Quijano.
Más allá del coste, el contenido del pregón generó numerosos comentarios entre asistentes. Durante su intervención, Vaquerizo aludió a la existencia de “palacetes” en el centro histórico y a casas "con las puertas abiertas", elementos que no forman parte del paisaje habitual de Ciudad Real. La capital, de hecho, por no tener no tiene ni un centro histórico como tal al estilo de otras ciudades monumentales, sino un trazado urbano profundamente transformado tras sucesivas reformas y derribos. No existen palacetes en su casco urbano que respondan a esa descripción, lo que ha alimentado la percepción de que el pregonero no conocía el contexto real de la ciudad en la que intervenía.
Algunos asistentes apuntaron que podría haber confundido la capital con municipios cercanos de marcado carácter monumental como Almagro o Villanueva de los Infantes, conocidos por su arquitectura histórica y edificios señoriales. En cualquier caso, la sensación que ha trasladado la oposición es que se ha pagado una cifra elevada por una intervención breve, genérica y con errores básicos.
La cifra de 11.000 euros por menos de diez minutos ha centrado el debate en términos de proporcionalidad y oportunidad. Los socialistas han insistido en que el equipo de Gobierno “le gusta inventar y despilfarrar”, y han señalado que el impacto real del pregón no justifica el desembolso realizado. También han subrayado que la actuación de la chirigota y la labor del presentador del acto sí conectaron con el público, en contraste con el carácter fugaz del pregón de Vaquerizo.
La polémica reabre así la discusión sobre el modelo cultural impulsado por el PP en el Ayuntamiento y sobre el uso de recursos públicos en eventos festivos, con el foco puesto casi exclusivamente en la contratación del artista y en la brevedad de una intervención que ha costado 11.000 euros a las arcas municipales.