La figura de María Dolores de Cospedal ha vuelto a quedar situada en el centro del caso Kitchen después de que el comisario jubilado José Manuel Villarejo haya declarado ante la Audiencia Nacional que la exsecretaria general del PP estaba "obsesionada" con las anotaciones del extesorero Luis Bárcenas sobre "M.Rajoy". Una afirmación que vuelve a conectar a la expresidenta de Castilla-La Mancha con uno de los episodios más oscuros del Partido Popular, el presunto espionaje parapolicial impulsado desde Interior para hacerse con información sensible del antiguo responsable de las cuentas del partido.

Villarejo ha comparecido como acusado en el juicio que investiga el presunto espionaje organizado desde el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Rajoy para sustraer información sensible a Bárcenas y obstaculizar la investigación sobre la supuesta contabilidad opaca del PP. En ese contexto, el excomisario ha descrito a Cospedal como una dirigente especialmente preocupada por el impacto mediático que podían tener los papeles del extesorero popular.

"Estaba convencida de que yo podía impedir que ciertas cosas se publicaran. Obviamente, yo le seguía la corriente", ha declarado Villarejo ante el tribunal. Sus palabras han vuelto a situar a Cospedal en el centro político de Kitchen, no como una figura secundaria del PP de aquella etapa, sino como una de las dirigentes de mayor poder orgánico durante los años en los que el caso Bárcenas sacudió los cimientos del partido.

El comisario jubilado se ha referido en su declaración a la conocida "libretita" de Bárcenas, una agenda del extesorero con supuestas anotaciones relativas a la contabilidad B del PP y a algunos dirigentes de la formación conservadora. Entre esas referencias figuraba el conocido "M.Rajoy", uno de los apuntes que más desgaste político provocó al partido durante la investigación de los papeles de Bárcenas.

Según Villarejo, Cospedal pidió "parar" la publicación de esas anotaciones en medios de comunicación. "Había preocupación por las anotaciones que Bárcenas había elaborado, donde estaba el famoso M.Rajoy", ha señalado el exmando policial, que ha añadido que "la señora Cospedal, como todo lo que era el Gobierno, estaba obsesionada con lo que la prensa pudiera sacar a la luz". Una frase que vuelve a proyectar sobre la expresidenta castellanomanchega la imagen de una dirigente pendiente de contener el daño político y mediático que podía causar el extesorero del PP.

Villarejo ha negado, no obstante, haber presionado a periodistas para que publicaran o dejaran de publicar informaciones. También ha restado importancia a las anotaciones de Bárcenas, al sostener que eran una "elaboración propia" del extesorero, que la Audiencia Nacional "ni siquiera tuvo en cuenta" como prueba y que, a su juicio, solo tuvieron "utilidad política y de medios de comunicación". Pese a ese intento de rebajar el alcance de los apuntes, su declaración ha dejado una descripción muy comprometida para Cospedal por su supuesta preocupación ante lo que pudiera aparecer en la prensa.

El excomisario también ha negado que el PP le realizara encargos privados o que le pagara por ellos. "El PP jamás me ha encargado nada a nivel privado, y no me ha pagado nada", ha afirmado. Además, ha defendido que nunca mezcló su actividad privada con sus funciones policiales y ha sostenido que su papel como agente de inteligencia solo era conocido por "la élite" de cada gobierno, entre ellos el ministro del Interior, el secretario de Estado, el director de la Policía y el director adjunto operativo.

En su declaración, Villarejo ha explicado que Kitchen tenía, según su versión, dos objetivos. Por un lado, comprobar si existían las cuentas bancarias y el dinero de Bárcenas en el extranjero. Por otro, confirmar si el extesorero disponía de información sensible "que pudiera hacer daño a la seguridad del Estado". También ha rechazado haber participado en seguimientos a Rosalía Iglesias, mujer de Bárcenas, y ha asegurado que no coordinó ese tipo de actuaciones.

La causa, sin embargo, sigue orbitando alrededor de una cuestión especialmente grave para el PP de Rajoy, si se utilizó el aparato del Estado para proteger al partido de la información que podía conservar su extesorero. Y en esa trama, el nombre de Cospedal vuelve a aparecer ligado a la inquietud por los papeles de Bárcenas, por las anotaciones sobre "M.Rajoy" y por el temor a lo que la prensa pudiera publicar.

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