Castilla-La Mancha ha reforzado su estrategia para situar el debate sobre el agua en el centro de la agenda europea al incorporarse a la Alianza de Regiones Europeas por la Resiliencia Hídrica, una iniciativa que reúne a 19 territorios del continente con el objetivo de reclamar más inversión, tecnología y políticas comunitarias que garanticen la gestión sostenible de los recursos hídricos. La adhesión ha sido presentada este miércoles en el marco del Comité Europeo de las Regiones, en Bruselas, con la participación del vicepresidente segundo del Gobierno castellanomanchego, José Manuel Caballero.
Durante el acto de presentación, Caballero ha defendido que esta alianza pretende elevar el debate sobre el agua a un nivel prioritario dentro de la Unión Europea y movilizar recursos económicos para afrontar tanto las situaciones de sequía como los efectos de fenómenos meteorológicos extremos. Según ha explicado, las regiones que integran esta iniciativa consideran imprescindible que las instituciones europeas refuercen las políticas de resiliencia hídrica y promuevan inversiones en infraestructuras y tecnología que permitan afrontar los desafíos derivados del cambio climático.
El vicepresidente segundo ha subrayado que el Gobierno regional ha decidido integrarse en esta plataforma para defender el derecho de Castilla-La Mancha a gestionar y aprovechar sus propios recursos hídricos, una reivindicación histórica de la comunidad autónoma que ha vuelto a poner sobre la mesa en el debate europeo. En este sentido, ha insistido en que el agua es un elemento clave para el desarrollo económico y social del territorio, especialmente en una región estrechamente vinculada al sector agroalimentario.
Caballero ha explicado que, desde esta alianza, Castilla-La Mancha también defenderá la necesidad de que la Unión Europea impulse el uso de tecnologías que permitan optimizar la gestión del agua. Entre ellas ha citado la desalación y otras soluciones innovadoras que contribuyan a garantizar el suministro y a mejorar la eficiencia en el uso de los recursos hídricos.
Oposición al trasvase Tajo-Segura
En el plano político, el dirigente regional ha vuelto a reiterar la posición del Ejecutivo de Emiliano García-Page respecto al trasvase Tajo-Segura, un asunto que continúa siendo uno de los principales focos de tensión en materia hídrica. Caballero ha insistido en que la región seguirá defendiendo que el agua generada en Castilla-La Mancha debe contribuir prioritariamente a su propio desarrollo. "El agua de Castilla-La Mancha tiene que servir para el desarrollo de Castilla-La Mancha", ha afirmado.
El vicepresidente segundo también ha recordado que la Unión Europea ha presentado recientemente la Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica, un documento que pretende orientar las políticas comunitarias hacia una gestión más sostenible del agua. A su juicio, esta estrategia debe traducirse en medidas concretas y en inversiones que permitan a las regiones adaptarse a los retos climáticos sin comprometer su desarrollo económico.
En este contexto, Caballero ha señalado que el agua es un recurso esencial para la vida y para la actividad productiva, por lo que ha considerado imprescindible que las instituciones europeas tomen en serio la necesidad de reforzar las políticas hídricas. Según ha indicado, el objetivo es lograr que el crecimiento económico de los territorios sea compatible con la preservación de los recursos naturales.
19 territorios de la UE
La Alianza de Regiones Europeas por la Resiliencia Hídrica está liderada por la región italiana de Emilia-Romaña y reúne a territorios de distintos países europeos que comparten retos similares en materia de gestión del agua. Entre ellos se encuentran Andalucía, Región de Murcia, Islas Baleares, País Vasco, Cataluña y Comunidad Valenciana en España, así como varias regiones de Austria, Bélgica, Grecia, Alemania, Francia, República Checa y Polonia.
Con su incorporación, Castilla-La Mancha pretende reforzar su presencia en los debates europeos sobre agua y consolidar una red de cooperación entre territorios que buscan impulsar nuevas políticas comunitarias, aumentar la financiación y mejorar las infraestructuras hídricas en un contexto marcado por la creciente presión sobre los recursos naturales.