Castilla-La Mancha ha vuelto a dejar uno de esos datos que obligan a mirar con atención la evolución de su tejido empresarial. La comunidad autónoma registró durante el pasado mes de julio la creación de 303 nuevas sociedades mercantiles, lo que supone el tercer mejor dato histórico de creación de empresas registrado en la región.

La cifra, recogida en la Estadística de Sociedades Mercantiles publicada este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), llega además acompañada de otros indicadores favorables. El propio organismo confirma que los datos correspondientes a julio de 2026 han sido publicados este 10 de septiembre.

No solo nacieron nuevas compañías. Las sociedades de Castilla-La Mancha que decidieron ampliar capital crecieron un 23,5%, hasta movilizar 26,9 millones de euros, mientras que las disoluciones empresariales descendieron un 18,4%.

Un comportamiento que apunta tanto a la aparición de nuevos proyectos como a la voluntad de empresas ya existentes de reforzar su estructura y continuar creciendo.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha celebrado los datos a través de sus redes sociales. "Nuevos proyectos, empresas que deciden crecer y más actividad económica", ha señalado, antes de defender que el Ejecutivo autonómico continúa trabajando para generar "confianza, estabilidad y oportunidades" en la región.

Un dato que choca con el relato del PP

El nuevo registro empresarial tiene también una evidente lectura política porque vuelve a tropezar con uno de los mensajes que Paco Núñez ha convertido en bandera de su oposición al Gobierno regional: la idea de que Castilla-La Mancha mantiene una fiscalidad que dificulta la actividad económica y "asfixia" a familias, autónomos y empresas.

Núñez recurre de forma habitual a expresiones como "infierno fiscal" o "fiscalidad abusiva" para describir la situación tributaria de Castilla-La Mancha y sostener que la política fiscal del Gobierno regional perjudica a autónomos, pymes y empresas. El dirigente del PP ha convertido ese marco en uno de los ejes de su discurso económico, vinculando de manera recurrente las rebajas de impuestos con una mayor inversión, competitividad y creación de empleo.

El problema para ese relato es que no solo los datos de creación empresarial ofrecen una fotografía bastante menos sombría. Tampoco los especialistas sitúan a Castilla-La Mancha entre las comunidades con una fiscalidad autonómica especialmente elevada.

El estudio Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2026, elaborado por el Registro de Economistas Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas, coloca a Castilla-La Mancha en una posición de fiscalidad moderada dentro de España. Los propios economistas explican que la región no se encuentra en los extremos del mapa tributario y hablan de una política fiscal "relativamente equilibrada".

Eso no implica que Castilla-La Mancha sea la comunidad con impuestos más bajos. Por ejemplo, un contribuyente con 30.000 euros de salario bruto puede pagar, según las simulaciones del mismo estudio, hasta 328 euros más de IRPF que en Madrid. Pero utilizar esa diferencia para presentar a la región como una excepción de elevada presión fiscal tampoco se corresponde con el diagnóstico de los economistas.

Mientras el PP regional mantiene precisamente esa ofensiva tributaria, el tejido empresarial deja ahora 303 nuevas sociedades en apenas un mes, un aumento de las ampliaciones de capital y una reducción de las empresas que desaparecen. Un registro que se coloca entre los tres mejores de la historia de Castilla-La Mancha y que vuelve a introducir datos concretos en un debate fiscal en el que Núñez lleva meses recurriendo a la palabra "asfixia".

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