El Gobierno de Castilla-La Mancha pondrá este jueves en marcha el proceso para recuperar la carrera profesional sanitaria, un derecho suprimido en 2012 durante el mandato de María Dolores de Cospedal y que ahora encara su restitución tras años de reivindicación por parte del sector. La medida, que comenzará a negociarse con los sindicatos, llega en un momento en el que el Partido Popular de Paco Núñez está intentando aprovecharse del recorte de su antecesora, utilizándolo como arma política contra el Ejecutivo regional, pese a haber sido su partido el único responsable de su eliminación.

El consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz, ha mostrado su confianza en que las conversaciones abiertas con los representantes sindicales fructifiquen en un acuerdo. “Esperamos que las negociaciones de la carrera profesional sanitaria vayan bien”, ha señalado, convencido de que se podrá avanzar “a partir de la mesa de este jueves”. El objetivo del Ejecutivo autonómico pasa por reconocer este derecho por ley mediante un nuevo modelo, con la intención de hacerlo efectivo “lo más pronto posible”.

La recuperación de la carrera profesional sanitaria se ha convertido en uno de los compromisos del Gobierno de Emiliano García-Page en materia sanitaria, en línea con la estrategia desarrollada en los últimos años para reforzar el sistema público de salud tras los recortes aplicados en la etapa de Cospedal y que tanto han costado reconstruir. En este sentido, el Ejecutivo ha insistido en que la medida no solo responde a una reivindicación histórica de los profesionales, sino que también busca consolidar un modelo sanitario más sólido y atractivo.

"Al PP se le ha escapado un pez que creía tener en la mano"

Ahora, con la recuperación de este derecho en marcha, el PP ha intensificado su discurso en torno a la medida, tratando de presentarse como defensor de los profesionales sanitarios. Una estrategia que desde el Gobierno regional y el PSOE consideran contradictoria y oportunista, al entender que se intenta instrumentalizar un recorte propio para obtener rédito político.

En esta línea, la portavoz del Ejecutivo autonómico, Esther Padilla, ha sido especialmente crítica con la actitud de la oposición. Ha señalado que el PP “está muy nervioso porque siente que se le ha escapado un pez que creía tener en la mano”, subrayando que el trabajo para recuperar la carrera profesional sanitaria llevaba tiempo desarrollándose desde el Gobierno regional.

Padilla ha incidido en que lo relevante no es la posición de la oposición, sino el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el Ejecutivo. Ha defendido que la recuperación de este derecho se llevará a cabo “con un enorme esfuerzo”, en un contexto en el que la región no ha visto incrementada su financiación, y tras una década de inversión sostenida en el sistema sanitario público.

En este sentido, ha recordado el crecimiento experimentado por la sanidad castellanomanchega en los últimos años, con la incorporación de más de 13.000 profesionales sanitarios, así como la construcción de nuevos hospitales y la ampliación de infraestructuras existentes. Un conjunto de medidas que, según el Gobierno, han permitido revertir buena parte de los recortes aplicados durante la etapa del PP.

La negociación que ahora se abre con los sindicatos será determinante para definir el nuevo modelo de carrera profesional sanitaria, tanto en sus condiciones como en su calendario de implantación.

Qué es la carrera profesional sanitaria

La carrera profesional sanitaria es un sistema de reconocimiento del desarrollo profesional de los trabajadores del sistema público de salud que permite evaluar y recompensar aspectos como la experiencia, la formación continuada, la actividad investigadora o el compromiso con la calidad asistencial.

Se estructura en distintos niveles o grados que los profesionales van alcanzando a lo largo de su trayectoria mediante evaluaciones periódicas. Cada uno de estos niveles lleva asociado un complemento económico, además de un reconocimiento profesional dentro del sistema sanitario.

Su objetivo es incentivar la mejora continua, fidelizar a los profesionales y reforzar la calidad del servicio público, al tiempo que reconoce la evolución y especialización del personal sanitario. En Castilla-La Mancha, este sistema quedó suspendido en 2012 tras los recortes impulsados por el Gobierno del PP, dejando sin este mecanismo de progresión a miles de profesionales durante más de una década.