El paso del Tajo por Talavera de la Reina ha servido este miércoles de escenario para un nuevo episodio de fricción política en torno al agua, con el Partido Popular atacando nuevamente los intereses hídricos de Castilla-La Mancha en beneficio de otras comunidades gobernadas por el PP como la Comunidad Valenciana o la Región de Murcia. El vicesecretario de Coordinación Autonómica y Local del PP, Elías Bendodo, ha aprovechado su visita a la ciudad para defender la necesidad de garantizar recursos hídricos a Valencia y Murcia, en un discurso que ha obviado el peso del sector primario castellanomanchego y las demandas históricas de la región.

Bendodo ha afirmado que hay territorios que viven del campo y cuyos productos son bien valorados, poniendo como ejemplo a la Comunidad Valenciana. Una afirmación que ha llamado la atención en Castilla-La Mancha, una de las principales potencias agroalimentarias del país, con el mayor viñedo del mundo, una de las mayores superficies de olivar y una creciente producción en sectores como el pistacho. La elección del ejemplo no ha pasado desapercibida en una tierra que, además, lleva décadas reclamando un uso más equilibrado del agua.

El contraste se ha producido además en un punto especialmente simbólico, como es Talavera de la Reina, una de las ciudades más afectadas por el modelo actual del trasvase Tajo-Segura. En este contexto, el mensaje del dirigente nacional del PP ha sido interpretado como un nuevo gesto de alineamiento con los intereses de otras comunidades autónomas gobernadas por su partido, como la Comunidad Valenciana o la Región de Murcia, frente a las reivindicaciones castellano-manchegas.

Junto a Bendodo ha estado el presidente del PP en Castilla-La Mancha, Paco Núñez, cuya actitud ha vuelto a situarse del lado de Génova. Lejos de confrontar las palabras de su compañero de partido o de reivindicar las necesidades hídricas de la comunidad autónoma que aspira a gobernar, Núñez ha optado por cargar contra el Gobierno central y el de Page, así contra el propio diseño del Plan Hidrológico del Tajo.

En este sentido, el líder regional del PP ha cuestionado que el agua del río termine en Portugal. "Sería conveniente preguntarle a Pedro Sánchez y a Emiliano García-Page por qué firman un Plan de Cuenca del Tajo para que el agua acabe en manos de los portugueses", ha señalado. Una afirmación que sorprende por su planteamiento, al poner el foco en el hecho de que el Tajo siga su curso natural hasta su desembocadura. La idea resulta llamativa, al sugerir que el problema radica en que el río llegue a Portugal, como si la discusión sobre el agua pasara por evitar que fluya donde siempre lo ha hecho, mientras se defiende su derivación hacia otros territorios a través del trasvase.

Mientras tanto, el debate de fondo ha vuelto a poner sobre la mesa el posicionamiento del Partido Popular en materia hídrica. En Castilla-La Mancha, el discurso del PP regional ha tratado en varias ocasiones de endurecer su tono contra el trasvase, aunque en escenarios como el de este miércoles ha quedado patente la dificultad de sostener esa posición cuando coincide con la dirección nacional del partido. Ya no se trata solo de un doble discurso entre Madrid y Castilla-La Mancha, sino de una línea cada vez más evidente en la que el propio PP castellanomanchego termina asumiendo y defendiendo los intereses hídricos de otras regiones por encima de los de su propio territorio. 

Las declaraciones de Bendodo han vuelto a reavivar las críticas sobre el liderazgo de Núñez, al que sus adversarios políticos acusan de mantener una posición subordinada a las directrices de Génova. La imagen proyectada en Talavera, con Bendodo defendiendo abiertamente el agua para otros territorios y el líder regional evitando el choque, ha alimentado esa percepción. La incoherencia del discurso del PP en Castilla-La Mancha vuelve así a emerger en un asunto especialmente sensible para la comunidad autónoma, donde el agua no es solo un recurso, sino también un eje de desarrollo económico y territorial.