Paco Núñez ha comparecido este lunes con una sonrisa para celebrar la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre. "Ha llegado la hora", ha proclamado el presidente del PP de Castilla-La Mancha, convencido de que caerá "el peor Gobierno al que nos hemos enfrentado" y de que una hipotética llegada de Alberto Núñez Feijóo a La Moncloa terminará arrastrando también a Emiliano García-Page unos meses después.
Pero la alegría de Núñez tiene una importante letra pequeña. La decisión de Pedro Sánchez de llevar las generales a noviembre ha alejado precisamente uno de los escenarios que más podía beneficiar al dirigente popular castellanomanchego: unas elecciones nacionales pegadas a las autonómicas, con la campaña regional completamente contaminada por la batalla política española. Y Núñez sabe bien lo que supone votar en clave nacional en Castilla-La Mancha.
En las autonómicas de mayo de 2023, Page obtuvo el 45% de los votos y consiguió los 17 diputados que necesitaba para conservar la mayoría absoluta, frente a los 12 del PP y los cuatro de Vox. Apenas dos meses después, en las generales del 23 de julio, el comportamiento electoral de los castellanomanchegos cambió sustancialmente: el PP fue la fuerza más votada en la región con casi un 39%, mientras que el PSOE se quedó en el 34,1% y Vox alcanzó el 17,8%.
Dos elecciones distintas y con sistemas electorales diferentes, pero una fotografía que explica por qué a Núñez le interesa que la política nacional sobrevuele todo lo posible la campaña autonómica.
Una campaña regional sin Sánchez, Cataluña ni Otegi
Cuanto mayor sea la distancia entre ambos comicios, más complicado tendrá el PP convertir las elecciones de Castilla-La Mancha en una segunda vuelta de las generales. Y más posibilidades tendrá Page de llevar el debate a su terreno: sanidad, educación, empleo, agricultura, infraestructuras o gestión autonómica, además de explotar una marca política propia que desde hace años intenta diferenciar de la dirección nacional del PSOE.
La propia delegada de la Junta en Ciudad Real, Blanca Fernández, explicaba este lunes en una entrevista con Europa Press la importancia que tiene para los socialistas evitar esa nacionalización. Ha recordado que en 2023 el PP llegó a utilizar en la campaña castellanomanchega mensajes sobre Otegi, Pedro Sánchez, el "Que te vote Txapote" o la ley del "solo sí es sí", cuestiones alejadas de las competencias de la Junta.
Page tampoco ha escondido nunca su preferencia. Este mismo lunes ha celebrado que las elecciones generales se celebren antes que las municipales y autonómicas, después de llevar meses defendiendo la conveniencia de separar ambos procesos. De hecho, hace apenas unas semanas ya apuntaba que unas generales previas a las autonómicas podrían provocar "el efecto contrario" al registrado en 2023.
Núñez quiere trasladar el efecto Feijóo a Castilla-La Mancha
La comparecencia del dirigente popular ha dejado clara su estrategia. Núñez ha sostenido que una victoria del PP en España demostraría a los castellanomanchegos que "en comunidades, ayuntamientos y en el país va mejor con el PP" y serviría como impulso para desalojar posteriormente a Page de la Junta.
Es decir, el propio líder regional del PP ha reconocido implícitamente que necesita trasladar el hipotético viento de cola nacional a las urnas castellanomanchegas.
El problema para Núñez es que entre ambas citas habrá meses de distancia. Tiempo suficiente para que una campaña deje paso a la otra y para que Page trate de conseguir que en Castilla-La Mancha se vuelva a votar sobre Castilla-La Mancha.
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