La citación de la expresidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, como testigo en el 'caso Kitchen' y el contenido de sus conversaciones con el comisario José Manuel Villarejo ha vuelto a abrir una polémica que el Partido Popular de Castilla-La Mancha sigue sin cerrar y parece no querer hacerlo. Entre esas grabaciones figura una de las expresiones más controvertidas de aquel episodio, cuando se hablaba de “matar a un fiscal”, una frase que desató una fuerte reacción por su gravedad.
A partir de ahí, el PSOE de Castilla-La Mancha ha intensificado su ofensiva política contra los 'populares', a quienes acusa de no haber roto aún con esa etapa. El secretario de Formación de la Ejecutiva socialista de Castilla-La Mancha, Sergio García-Navas, ha denunciado que "el PP de Castilla-La Mancha aún no se haya desmarcado de esos años de gobierno de recortes y de presuntas irregularidades”, situando el foco en la falta de una condena clara por parte de la dirección regional.
En esa misma línea, García-Navas ha insistido en que “aún está por escucharse alguna palabra del señor Núñez que condene, que se desmarque de estas palabras o de estos actos de Cospedal”, elevando la presión sobre el actual liderazgo del Partido Popular en la región y cuestionando su silencio ante unos hechos que, a su juicio, siguen marcando la etapa anterior.
El representante socialista ha ido más allá al vincular directamente estos audios con el desarrollo del propio caso Kitchen y con el entorno más cercano de la expresidenta. “Hay que recordar aquellos audios con Villarejo en los que hablaba de matar a un fiscal y de estos cuatro años de recortes y de presuntas irregularidades”, ha señalado, en referencia a una etapa que el PSOE sigue utilizando como eje de su crítica política.
Además, ha puesto el acento en uno de los elementos más incómodos para el PP castellano-manchego: la presencia de un alto cargo del Gobierno regional en el epicentro de la trama. “No podemos olvidar que el número dos de Villarejo, al que piden 15 años de prisión, era ni más ni menos que el director general de Cospedal”, ha recordado, aludiendo a Andrés Gómez Gordo.
Una relación que ha subrayado con una imagen muy gráfica. “Pared con pared, compartiendo despacho. El segundo imputado en el caso Villarejo compartía despacho con Cospedal”, ha insistido, incidiendo en la cercanía entre la estructura del Ejecutivo autonómico de entonces y uno de los implicados clave en la causa judicial.
Con estas declaraciones, el PSOE de Castilla-La Mancha ha vuelto a colocar en el centro del debate la herencia política de Cospedal, insistiendo en que el Partido Popular regional sigue sin marcar distancias con unos años que, además de los recortes, continúan ligados a episodios de especial gravedad que ahora vuelven a cobrar actualidad con el avance del juicio de la Kitchen.