Castilla-La Mancha vuelve a marcar distancias con la etapa de María Dolores de Cospedal en materia de dependencia. El sistema regional ha alcanzado en 2026 sus mejores registros históricos, con 123.558 prestaciones y servicios activos y 82.648 personas atendidas diariamente, después de incorporar más de 5.120 nuevas prestaciones en lo que va de año.

Un salto que adquiere especial relevancia si se compara con la situación que presentaba la comunidad en 2015, cuando terminó el Gobierno del PP. Entonces, Castilla-La Mancha obtenía una valoración de 4,6 sobre diez en el Observatorio Estatal de la Dependencia. Ahora, la región encabeza en solitario la clasificación nacional, con un 8,25, y alcanza la máxima puntuación en 15 de los 20 indicadores analizados.

El contraste es uno de los principales argumentos del Gobierno de Emiliano García-Page, que reivindica la evolución de un sistema que, según los datos presentados por el viceconsejero de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia, Javier Pérez, ha incorporado más de 75.000 prestaciones desde 2015, un incremento acumulado del 160%.

De 48.000 prestaciones a más de 123.000

La dimensión del cambio se aprecia también en la capacidad del sistema. La red regional no solo ha aumentado el número de prestaciones, sino que ha ampliado las alternativas disponibles para las personas dependientes y sus familias.

La teleasistencia, por ejemplo, llega ya a 35.067 personas, siete veces más que en 2015. La ayuda a domicilio atiende actualmente a 15.402 beneficiarios y los servicios de promoción de la autonomía personal y SEPAP-MejoraT superan los 15.400 usuarios.

También se han multiplicado las prestaciones vinculadas a servicios, que alcanzan las 12.549, mientras que los centros de día atienden a 4.355 personas y la red residencial pública cuenta con 13.057 plazas para personas dependientes.

La apuesta del Ejecutivo autonómico pasa así por un modelo que combina atención residencial con recursos que permiten permanecer en el entorno habitual. El propio Javier Pérez ha defendido que el objetivo no es únicamente aumentar el número de prestaciones, sino adaptar la respuesta a las necesidades de cada persona.

Y el crecimiento continúa. Solo en los siete primeros meses de 2026 se han sumado más de 5.120 nuevas prestaciones, a un ritmo próximo a 25 incorporaciones diarias.

Un presupuesto que crece un 86%

La evolución de la red de cuidados ha ido acompañada de un incremento sostenido de los recursos económicos. El presupuesto regional destinado a dependencia ha pasado de 372 millones de euros en 2015 a cerca de 692 millones previstos para 2026, un aumento del 86%.

El Ejecutivo de Page sostiene que este esfuerzo presupuestario ha permitido ampliar la cobertura y reforzar los servicios, pero también generar actividad económica y empleo en buena parte del territorio.

Actualmente, el sistema está vinculado a 28.014 puestos de trabajo, con una característica especialmente relevante: tres de cada cuatro empleos del sector de los cuidados son indefinidos. En los centros residenciales trabajan más de 17.200 profesionales y el número de cuidadores no profesionales dados de alta en la Seguridad Social se ha multiplicado por siete desde 2015.

Para el Gobierno regional, la dependencia se ha convertido también en una herramienta de cohesión territorial, especialmente en las zonas rurales, donde los servicios de cuidados generan empleo y actividad y contribuyen a fijar población.

Menos espera y más atención

La mejora no se limita a las cifras de prestaciones. Otro de los indicadores que ha experimentado un cambio sustancial es el tiempo de tramitación.

El plazo medio para resolver los expedientes se sitúa actualmente en 166 días, por debajo del máximo legal de seis meses. Además, los expedientes con el Programa Individual de Atención pendiente y que habían superado ese plazo se han reducido un 95% desde 2015, al pasar de 26.919 a 1.397.

La evolución ha permitido a Castilla-La Mancha situarse en la primera posición del último dictamen del Observatorio Estatal de la Dependencia. La región ha pasado de aquel 4,6 sobre diez de 2015 al 8,25 actual, mientras alcanza la máxima valoración en tres cuartas partes de los indicadores analizados.

Javier Pérez ha reivindicado precisamente esa evolución como prueba de que el sistema ha experimentado una transformación profunda durante la última década. El viceconsejero ha recordado que el compromiso inicial de la legislatura contemplaba alcanzar las 100.000 prestaciones y servicios, una cifra que ya ha quedado ampliamente superada.

La financiación, el siguiente pulso

El crecimiento del sistema abre ahora otro frente: su financiación. La Junta reclama una mayor participación del Estado en el coste de la dependencia, ya que actualmente Castilla-La Mancha asume más del 71% de la financiación.

El objetivo del Ejecutivo autonómico es avanzar hacia un reparto del 50% entre el Estado y las comunidades autónomas, tal y como establece el principio de corresponsabilidad financiera.

Pérez se ha mostrado esperanzado ante el anuncio del Gobierno central de incrementar la financiación destinada a los sistemas autonómicos, aunque ha insistido en la necesidad de avanzar hacia una verdadera corresponsabilidad.

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