Este miércoles han tomado posesión los nuevos consejeros que formarán parte del tercer gobierno de Moreno Bonilla al frente de la Junta de Andalucía. Por primera vez, Vox entrará en el gobierno autonómico andaluz. También será la segunda vez que el PP andaluz cohabite un gobierno con otra formación política, después de la experiencia de 2019 junto a Ciudadanos. De hecho, las competencias que asumió Juan Marín en ese primer Gobierno de Moreno son muy parecidas a las que ha asumido Gavira (Vox) en esta legislatura. Mientras Marín ocupó una vicepresidencia y las competencias de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local, Gavira ostentará otra vicepresidencia y Turismo, Justicia, Desregulación y Adminsitración Local.
Como consejero de Turismo, el portavoz de Vox en Andalucía tendrá que enfrentarse a un debate sobre una cuestión que lleva coleando con insistencia durante los últimos años: la tasa turística.
Los alcaldes y alcaldesas de las ocho capitales andaluzas ya han demandado a la Junta de Andalucía que habilite un marco normativo para que los ayuntamientos puedan aplicarla a su conveniencia. De hecho, otras comunidades autónomas españolas ya la aplican, como el caso de Baleares o Cataluña. Sin embargo, en Andalucía esta normativa no llega. El motivo, hasta el momento, ha sido el impedimento de la administración que dirige Moreno.
Durante la pasada legislatura este asunto también ocupó un gran tiempo al titular de Turismo, Arturo Bernal. Este reiteró en diferentes ocasiones que interpretaba la tasa turística como un 'impuesto más' a un sector como el turismo, que en su opinión ya contaba con suficiente imposición fiscal. Bernal respaldaba así la postura del sector turístico andaluz, que también se ha opuesto en más de una ocasión a este gravamen porque, aseguran, serían los encargados de gestionar un cobro que posteriormente tendrían que pagar a las administraciones, aseverando que supone un lío burocrático al que no están dispuestos a sumarse.
Sin ir más lejos, este mismo miércoles UGT Andalucía se pronunciaba a favor de implantar la tasa turística en Andalucía. El objetivo principal es lograr que una parte de la riqueza generada por el sector turístico se reinvierta directamente en el territorio, abriendo así el debate hacia un modelo más sostenible que compense el fuerte impacto que sufren las ciudades y los municipios más visitados, aseguraba en una nota el sindicato.
Según las estimaciones de la organización sindical, una tasa bien diseñada, progresiva y adaptada a la realidad andaluza permitiría recaudar alrededor de 190 millones de euros anuales. Esta importante inyección económica se destinaría a reforzar servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación y el transporte, además de aumentar la inversión en vivienda pública y facilitar la conservación del patrimonio. En definitiva, la propuesta defiende que el turismo debe actuar como un motor económico que contribuya de manera directa y efectiva a mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía.
"Lío" resuelto
Sin embargo, todo este debate que durante cuatro años ha planeado cual bumerán sobre el debate turístico andaluz, dado que los propios alcaldes solicitantes eran -en su mayoría- del mismo partido que gobernaba la Junta, ha llegado a su fin.
El nuevo consejero de Turismo de Andalucía ha solventado a Moreno un "lío" en su Gobierno. Vox ya se ha demostrado en contra de lo que, como Bernal, considera un impuesto dentro del sector turístico. Además, al igual que le ocurre al PP andaluz, los ultras pretenden vender una gestión basada en la "desburocratización" de la administración, algo que consideran contrario a este gravamen.
La pasada semana, el vicepresidente tercero de la Junta, Manuel Gavira (Vox) advertía en rueda de prensa parlamentaria que su formación "rechaza" la tasa turística. No obstante, aseguraba que se reuniría con el sector para ver "por dónde respira". Según Gavira, el argumento que los ayuntamientos esbozan para pedir la tasa es que de este modo podrían percibir más recursos y, a su vez, tener más fondos para políticas públicas. Por el contrario, el de Vox indica que la realidad es que los ayuntamientos están "mal gestionando los recursos públicos". Por lo que no le vale dicha idea. Por el momento, salvo que el sector turístico se pronuncie de otra manera, la tasa turística tendrá que esperar en Andalucía.
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