La Archidiócesis de Sevilla, a través de un expediente incoado a tal efecto, investiga actualmente un caso de "suplantación de la condición sacerdotal" acontecido en la ciudad hispalense durante aproximadamente cinco años y protagonizado supuestamente por un ciudadano ecuatoriano.

La Archidiócesis se explica
A través de un comunicado, la Archidiócesis de Sevilla ha informado de que hace aproximadamente cinco años, ante la Curia Diocesana se personó un ciudadano de Ecuador "acreditando su condición sacerdotal con una documentación" sellada por una diócesis del citado país iberoamericano. El individuo, que residía por cuenta propia en el barrio de Pío XII, habría manifestado que se encontraba en Sevilla "realizando su tesis doctoral" y solicitó entonces una parroquía en la que "celebrar la eucaristía" y dar misa, siendo entonces dirigido a la parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio, como ha avanzado el rotativo 'Diario de Sevilla'.

Sin cargo ni nombramiento
No obstante, la Archidiócesis aclara que "en ningún momento se le asignó oficio eclesiástico alguno", esto es, que no recibió nombramiento o cargo alguno, sencillamente se le permitió celebrar misas en esta parroquia y alguna otra del entorno del barrio de Pío XII. La Archidiócesis señala que, con las "primeras sospechas sobre la condición sacerdotal de la persona en cuestión", la institución entró en contacto con la diócesis ecuatoriana de origen, que confirmó que este hombre "nunca fue ordenado". La documentación aportada por este hombre, según han informado a Europa Press fuentes de la Archidiócesis, era "absolutamente falsa", hasta el extremo de que la mencionada diócesis ecuatoriana no habría reconocido ningún vínculo con esta persona.

Pide perdón tras reconocer su engaño
El arzobispo, Juan José Asenjo, celebró entonces una entrevista con este hombre y "en el curso de este encuentro, reconoció el engaño y pidió perdón por sus actos" para después abandonar el ámbito eclesiástico. Las citadas fuentes de la Archidiócesis señalan que este hombre no recibía por parte de la institución ninguna remuneración por la celebración de misas, desligándole además de la gestión de las cuentas de la parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio. Hasta el momento al menos, no habría sido detectada ninguna incidencia en las cuentas de esta parroquia.