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Del tuit al streaming: cómo Salvador Gutiérrez Solís convirtió las redes sociales en el nuevo gimnasio del suspense literario

El escritor cordobés sentencia: "Más que un innovador soy un privilegiado"

Salvador Gutiérrez Solís en la presentación de Los Hilos del Miedo
Salvador Gutiérrez Solís en la presentación de Los Hilos del Miedo

La narrativa contemporánea atraviesa una época de reflexión en la que los soportes digitales dictan las nuevas formas de capturar la atención del lector y del espectador. Lejos de suponer una amenaza para la literatura clásica, la convergencia entre la tecnología y los formatos breves ha abierto una vía de experimentación hasta ahora apenas explorada. En el centro de esta vanguardia creativa se encuentra el escritor cordobés Salvador Gutiérrez Solís, cuyas aclamadas historias de terror y suspense publicadas originalmente en la red social X (antes Twitter) han dado el salto al streaming de la mano de Sony Pictures y Amazon Prime Video con el estreno de la miniserie Los hilos del miedo.

Esta producción, compuesta por ocho episodios de una duración aproximada de cinco minutos cada uno, traslada a la pantalla un terror cotidiano con situaciones domésticas que se tuercen de repente, garajes oscuros o llamadas desde números ocultos, demostrando que el suspense psicológico encaja a la perfección en las nuevas rutinas de consumo audiovisual.

La evolución natural de los soportes narrativos

Lejos de mirar con recelo la irrupción de las plataformas digitales, el autor defiende que el progreso tecnológico forma parte de una cadena lógica en la historia de la cultura. Ante el debate sobre si las redes sociales empobrecen la creación literaria, Gutiérrez Solís lo tiene claro: "Yo creo que no hay que tener miedo al futuro, ni a los cambios, la evolución, el progreso o los retos los que nos encontramos cada día".

Para el creador, la historia de la literatura es la historia de su constante adaptación a los materiales disponibles en cada época. "Piensa que empezó en junco, que empezó en madera, en arcilla, en piedra, que luego llegó el papiro, luego llegó por primera vez el papel, luego llegó la imprenta, que tuvo también la oralidad como un modo de expresarse y de permanecer en el tiempo, y luego llegaron los libros y por último Internet". En este sentido, subraya que las pantallas y las redes contemporáneas no son más que el nuevo cauce de expresión: "Y las historias han sabido amoldarse a los diversos soportes en los que se ha ido encontrando a lo largo del tiempo. Y entonces, hoy convivimos con pantallas, convivimos con las redes sociales y es normal que también utilicemos las redes sociales para fomentar y para plasmar nuestra narrativa y para contar historias".

X como el gimnasio creativo tras un bache literario

Detrás del éxito viral de sus hilos de suspense hay también una historia de superación personal y reinvención profesional. El escritor asegura que atravesó una etapa de sequía creativa que se prolongó durante años y para luchar contra esta apatía decidió que tenía que entrenar cada día, abriéndose la ventana de las redes sociales como luz en el horizonte.

"Yo tuve, por circunstancias literarias en el año 2016, un bache en el que estuve sin escribir bastante tiempo. De hecho, estuve más de tres años sin escribir una sola línea. ¿Por qué? Seguramente porque no tenía nada que contar, porque me sentía defraudado por un problema literario-editorial que había tenido y cuando volví a intentar escribir me costaba horrores".

De esa dificultad nació una vía de escape innovadora. Al comprobar que la imaginación se resiente cuando no se ejercita, decidió forzarse a crear contenido de manera constante fuera de los cauces tradicionales de la novela: "La creatividad, la imaginación, son un músculo invisible, pero son un músculo que si no entrenas, que si no lo acostumbras a utilizarlo con frecuencia, pierde su fuerza y pierde su pujanza. Y me encontré con que me costaba horrores crear personajes, crear situaciones, crear tramas... y entonces me planteé que tenía que hacer un ejercicio creativo diario, aunque no estuviera escribiendo una novela".

Así surgieron sus icónicos hilos en la plataforma X, concebidos como un espacio de absoluta libertad formal y temática: "Los hilos son, aparte, muy poesía, porque hay libertad absoluta y entonces hay un ejercicio creativo de primera magnitud, porque los hilos caben en todo y me los planteo con libertad absoluta, sin tener ningún tipo de frontera, sin ningún tipo de línea roja que cruzar. Entonces me han servido de mucho, igual que algún artículo de opinión y alguna historia, para mantenerme fresco y mantener la creatividad siempre en un momento aceptable". Para ilustrar este proceso de constancia, recurre a una metáfora cotidiana: "O sea, como el tipo que va al gimnasio todos los días y entrena, y no le cuesta andar o no le cuesta pegar una carrera. Pues eso han conseguido los hilos".

Del tuit a la pantalla: Dos lenguajes complementarios

La llegada de Los hilos del miedo a Prime Video bajo la dirección de Mey Montero y con guion de Lucía Bussión plantea el reto de trasladar la inmediatez de las redes sociales al lenguaje audiovisual. Entre medias, asegura Solís, la esencia de Los Hilos se han transformado entre el lenguaje escrito y el audiovisual, ofreciendo al espectador nuevos matices, giros y planteamientos que no fueron concebidos en un primer momento.

Acerca de esta adaptación, señala: "Una de las cosas que más me gustan de la adaptación cinematográfica audiovisual de Los Hilos es que son diferentes a la historia y a los que publiqué en su momento. Primero, porque son dos lenguajes absolutamente diferentes, el audiovisual y el narrativo. Yo nunca pretendí que hubiera una relación real y exacta de mis hilos al audiovisual, porque eso es impensable. Porque aparte no se podría hacer, o se tendría que haber hecho de otro modo".

Esta disociación intencionada busca jugar con la complicidad de quienes ya conocían los relatos originales en internet: "Desde el punto de vista como lector y también como espectador, me encanta ese juego de que los finales, especialmente, sean diferentes con respecto a los hilos publicados. Porque eso le va a dar una nueva perspectiva y, sobre todo, una nueva vida a la historia. Y, sobre todo, va a crear muchas sorpresas y mucha incredulidad, incluso por parte de los espectadores, que se van a encontrar con historias que se parecen mucho a las que leyeron en su momento, pero no son exactamente iguales y que son especialmente diferentes los finales. Eso me encanta".

Una nueva narrativa

Ante la pregunta de si se siente el precursor de una corriente audiovisual inédita nacida de las redes sociales, el escritor prefiere mantener la prudencia y ceder el mérito al equipo de producción y al propio ecosistema digital.

Modesto ante la etiqueta de pionero, aclara: "No, no me considero un pionero dentro de este formato. Sí es verdad que he tenido la gran suerte, el inmenso privilegio de esta oportunidad, a través de Sony y a través de Prime Video, de que los hilos se conviertan en serie". No obstante, reconoce la dimensión singular del proyecto: "De eso sí es cierto que la lengua española y, seguramente, a nivel mundial, puede que sean de las primeras apuestas que se dan en ese caso. Hay dos casos de dos películas (...) que nacieron a partir de hilos muy extensos. Pero series como tal, creo que es la primera, si no me falla mi información o lo que he investigado, creo que es la primera serie basada en hilos".

Por ello, prefiere definirse desde la fortuna y la apertura mental hacia lo que está por venir: "Y en eso sí me siento, más que un pionero, un innovador, un privilegiado. Un tipo con fortuna, porque hay grandes escritores de hilos en todo el mundo, en nuestro país hay un puñado de escritores que lo hacen muy bien y podría haber sido cualquiera de ellos. Entonces, más que un innovador, un privilegiado".

A este panorama de experimentación se suma además la cautela frente a las modas tecnológicas del momento, como la inteligencia artificial, sobre la cual el autor ha mantenido una postura crítica al señalar que, en el plano estrictamente creativo, las herramientas actuales todavía se muestran muy limitadas. Frente al algoritmo, la apuesta de creadores como Gutiérrez Solís demuestra que el pulso humano, la disciplina del entrenamiento diario y la capacidad de conectar con los miedos cotidianos siguen siendo insustituibles. El futuro de la narrativa digital ya está aquí, y se consume a golpe de suspense en apenas cinco minutos.

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