El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, ha anunciado la creación de 152 nuevas aulas del segundo ciclo de Educación Infantil en Andalucía para el próximo curso, una medida que el Gobierno andaluz enmarca en su estrategia de mejora del sistema educativo y adaptación a la bajada de la natalidad. Sin embargo, la Unión de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores en Andalucía (USTEA) ha reaccionado con dureza y ha calificado el anuncio de “venta de humo”, al considerar que oculta un cierre de unidades en las escuelas públicas.

Según la información difundida por la Junta, las nuevas aulas se distribuirán por distintas provincias andaluzas y responden a necesidades de escolarización detectadas en determinadas zonas. No obstante, desde USTEA han denunciado que el anuncio no refleja el balance global de unidades públicas cerradas en los últimos meses. En un comunicado, el portavoz del sindicato, Fran Fernández, ha asegurado que en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) del pasado 18 de diciembre se recogía el cierre neto de 179 unidades de Educación Infantil, cifra que asciende a 360 si se suman las suprimidas en Educación Primaria.

A juicio de la organización sindical, la creación de 152 aulas no compensa el número de unidades eliminadas y forma parte de una “maquinaria propagandística” destinada a “maquillar su política de recortes en la educación pública”. Desde USTEA se ha afirmado que “mientras la Consejería anuncia a bombo y platillo la creación de 152 nuevas aulas, el propio BOJA recoge cierres netos muy superiores”, considerando que la medida genera una “falsa sensación de inversión y mejora”.

El sindicato ha afirmado que, en los últimos años, la Junta ha cerrado más de 2.700 aulas públicas en Andalucía, en un contexto de descenso demográfico que, según USTEA, debería haberse aprovechado para reducir ratios y reforzar plantillas en lugar de suprimir líneas.

Debate sobre la bajada de ratio

La polémica se enmarca además en la discusión sobre la bajada de ratios en las aulas andaluzas. La Junta ha defendido en los últimos meses que el descenso del número de alumnos por clase supone una mejora de la calidad educativa. Sin embargo, USTEA también ha denunciado que la reducción de ratio que publicita la Administración autonómica es “un engaño”, al sostener que no responde a una inversión estructural ni a un incremento de plantillas, sino al efecto directo de la caída de la natalidad.

Según el sindicato, la bajada de alumnado debería servir para reforzar la atención individualizada y consolidar la red pública, pero no para justificar el cierre de unidades ni la amortización de puestos docentes.

El anuncio de las nuevas aulas coincide con la campaña de promoción del acuerdo firmado recientemente entre la Consejería de Desarrollo Educativo y algunos sindicatos, un pacto que USTEA no suscribió, pues la organización considera que dicho acuerdo no incluye medidas “imprescindibles” para frenar el deterioro del sistema educativo andaluz. Entre las carencias que señala el sindicato figuran la ausencia de un blindaje efectivo de la escuela pública, la falta de garantías contra el cierre de líneas y centros educativos y la no incorporación de un aumento significativo de plantillas docentes. Para USTEA, sin estos elementos no puede hablarse de una apuesta real por la mejora del sistema, sino de una estrategia comunicativa que busca trasladar una imagen de compromiso con la educación pública mientras continúa una política de “recortes estructurales” y de desvío de fondos hacia la educación concertada.

Asimismo, USTEA ha insistido en que el balance global es negativo para la red pública, pues la situación no solo afecta al número de aulas, sino al modelo educativo que debe consolidarse en un contexto de cambios demográficos y restricciones presupuestarias.

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