Pico Reja, en el cementerio de San Fernando de Sevilla, se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la recuperación de la memoria democrática en España. Considerada la mayor fosa común excavada en Europa occidental desde la masacre de Srebrenica, en Bosnia y Herzegovina, las labores de exhumación iniciadas en 2020 han permitido localizar los restos de más de 8.000 personas, muchas de ellas con evidentes signos de haber sido víctimas de la brutal represión franquista desatada en Andalucía tras el golpe militar de julio de 1936. En la fosa de Pico Reja se encontraron 1.786 cadáveres de represaliados por el franquismo. Hasta el momento solo se ha acreditado la identidad de uno, la de José León Trejo.

Entre aquellos miles de hombres y mujeres asesinados se encontraba José León Trejo, profesor, padre de nueve hijos y concejal republicano del Ayuntamiento de Sevilla.

Tras el golpe militar de 1936, José León Trejo fue detenido junto a otros responsables municipales de Sevilla y encarcelado en la Prisión Provincial. Sometido a un procedimiento sin garantías legales, fue fusilado el 17 de octubre de 1936 en el cementerio municipal junto al abogado Francisco García y García de Leániz antes incluso de que llegara a constituirse el tribunal encargado de juzgarlo.

También fueron fusilados dos de sus hermanos, Joaquín, maestro de profesión, y Manuel, miembro de la Masonería, funcionario del Ayuntamiento de Sevilla y ayudante de Francés en la Escuela Normal de Magisterio.

La represión no terminó con su muerte para José. Tiempo después, las autoridades franquistas abrieron contra él un expediente sancionador que concluyó con su suspensión de empleo y sueldo, un ejemplo del carácter arbitrario y represivo de la dictadura.

José LeónTrejo nació en Sevilla en 1880. Fue Auxiliar de Francés en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Sevilla, conocido como «Instituto Antiguo» (hoy IES San Isidoro) para diferenciarlo del nuevo, el Instituto Murillo. Era además profesor numerario de la Escuela Elemental y Superior de Trabajo de Sevilla (de la que fue director entre 1932 y 1935) y profesor de la Escuela Normal de Magisterio, cuando fue fusilado ante las tapias del cementerio sevillano el 17 de octubre de 1936. Fue uno de los tantos maestros y maestras perseguidos por defender la legalidad democrática de la Segunda República en una Sevilla marcada especialmente por las atrocidades del genocida militar Queipo de Llano, el Virrey del Terror franquista en Andalucía.

Hace tres años, los equipos de exhumación localizaron en Pico Reja los restos de 1.786 personas represaliadas por el franquismo. Hasta el momento, solo una de ellas ha podido ser identificada con certeza: José León Trejo. El próximo 24 de junio, casi noventa años después de su asesinato, sus restos serán entregados a su familia, cerrando parcialmente una herida que ha permanecido abierta durante generaciones.

José León Trejo era esposo y padre de una familia numerosa. Militante de Unión Republicana, fue elegido concejal del Ayuntamiento de Sevilla en las elecciones de febrero de 1936. Su compromiso con la educación, la democracia y el servicio público quedó truncado el 17 de octubre de ese mismo año, cuando fue fusilado ante las tapias del cementerio de San Fernando por las fuerzas golpistas que habían tomado la ciudad semanas antes.

Primer identificado de Pico Reja

Ahora, casi nueve décadas después de aquel crimen, su nombre ha emergido del anonimato de la fosa común para convertirse en el primer rostro recuperado de Pico Reja. Una identificación que no solo devuelve un padre y un abuelo a su familia, sino que simboliza también la recuperación de la memoria de miles de sevillanos y andaluces que continúan esperando verdad, justicia y reparación.

La Federación Andaluza de Memoria Democrática (FAMD) ha reclamado al Ayuntamiento de Sevilla que impulse un homenaje institucional al profesor y concejal republicano José León Trejo, la primera víctima identificada en la fosa común de Pico Reja, en el cementerio de San Fernando. Por ello, la federación memorialista ha registrado formalmente una solicitud para que el Ayuntamiento de Sevilla encabece un acto institucional de reconocimiento que reúna a administraciones públicas, entidades memorialistas y representantes de la sociedad civil.

Defienden que la devolución de los restos del primer identificado de Pico Reja debe convertirse en un acto de ciudad que simbolice el compromiso de Sevilla con la memoria democrática y con las miles de víctimas que aún permanecen desaparecidas en fosas comunes.

José, 90 años después, vuelve a su casa.

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