¿Por qué ha perdido Podemos? Tal vez no sea la gran pregunta de estas elecciones, pero sí es la más interesante y, desde luego, más difícil de contestar incluso que la pregunta de por qué ha ganado el PP. Podemos ha vivido los resultados como una derrota por que SON un derrota: porque todo lo que ha hecho –y ha sido mucho, seguramente demasiado– desde el 20D hasta aquí estaba orientado mucho más a adelantar al PSOE, y no lo ha conseguido, que a profundizar en su identidad y definir con sinceridad su propio proyecto.[cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]TRAMPAS EN EL JUEGO[/cita]Podemos ha adulado al PSOE pese a que no lo soporta; ha renunciado la idea del eje arriba/abajo y a la idea de la casta pese a que sigue creyendo en ellas; ha pactado con los comunistas pese a que el grueso de sus votantes no es comunista; ha apostado por el referéndum en los territorios pro referéndum pero ha escondido esa bandera en los territorios que no lo son; ha dulcificado su discurso para no asustar al voto moderado pero ha mantenido los guiños radicales para no perder el voto joven… Como cualquier partido de la casta, Podemos ha hecho demasiadas trampas en el juego y el electorado lo ha pillado haciéndolas.[cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]EL CÁLIZ DE LA CODICIA[/cita]¿Y todo ello por qué? Por codicia electoral. ¿Pero acaso es mala la codicia electoral? ¿Acaso sin ella puede aspirar un partido a alcanzar el poder, que es a fin de cuentas lo le que da sentido como tal partido? Podemos tiene todo el derecho a conquistar el poder, pero no a lograrlo tomando el atajo del populismo, pues populista es querer serlo todo a la vez. Podemos se ha traicionado tanto a sí mismo y por razones tan crudamente espurias que muchos de sus votantes han dejado de reconocerse en él.[cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]PABLO, JULIO, FELIPE[/cita]Pablo Iglesias ha querido ser Julio Anguita y Felipe González al mismo tiempo y el electorado le ha dicho con claridad que tal cosa no es posible. O en todo caso, no es creíble. Ese Frankenstein de nombre ‘Pablo González Anguita’ no ha sido capaz de cobrar vida, aunque la tuviera, y mucha, en la fértil imaginación de los expertos demoscópicos. Podemos parecía haber dado con la piedra filosofal de la política: conquistar milagrosamente el poder apenas dos años después de nacer y sin pagar precio alguno por ello. Pues bien: ayer comenzó a pagar.[cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]LA ÉTICA Y EL MERCADO[/cita]Ahora le toca volver a empezar, aunque no desde cero. La política española no es la misma desde que Podemos llegó a ella: ese es su principal patrimonio, pero en vez de seguir profundizando en el filón de la ética política, que fue lo que llevó adonde está, se dedicó demasiado pronto y con demasiado ímpetu a explorar el filón del mercado electoral. No advirtió que en ese mercado hay vendedores mucho más experimentados que él.
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