Podemos Andalucía ha perdido este martes a su coordinadora general, Raquel Martínez. Ella misma ha sido la encargada de anunciarlo a través de sus redes sociales, después de comunicar al Consejo Ciudadano Andaluz, el máximo órgano de decisión del partido, su dimisión del cargo que ostentaba desde 2024. Esta pérdida deja al partido morado al borde del precipicio, tras consumarse la pérdida de diputados en el Parlamento andaluz tras las elecciones autonómicas del pasado 17 de mayo. 

Podemos Andalucía está al borde del precipicio. Desde que Martínez fuera designada como secretaria general, en diciembre de 2024, su labor ha estado en unir fuerzas y en tratar de conformar un equipo, una candidatura, que respondiera a las necesidades ciudadanas de cara a estos comicios. Las pugnas internas provocaron que ese trabajo que el equipo de Martínez había trabajado fuese censurado por Madrid en varias ocasiones, dejando a Podemos fuera de la lista unitaria de la coalición Por Andalucía hasta el famoso 'pacto del Viernes Santo', horas antes de que se cerrase el registro de coaliciones electorales.

Esto mismo ocurrió hace cuatro años, en 2022, cuando Podemos quedó formalmente fuera de la coalición. Sin embargo, un reparto de cabezas de lista que favorecía al partido que ahora lidera Ione Belarra, provocó que, pese a estar 'fuera' de la coalición, tres de los cinco diputados que conformaban el grupo parlamentario de Por Andalucía fuesen de Podemos (José Manuel Gómez Jurado, Alejandra Durán y Juan Antonio Delgado). Algo que cuatro años después no ha ocurrido.

Ahora, la coordinadora general ha anunciado a través de un comunicado que esta decisión fue tomada "hace meses", pero prefirió "aplazar" su comunicación para "no interferir en el proceso electoral autonómico del pasado 17 de mayo ni perjudicar a la coalición Por Andalucía, a la que apoyé públicamente y por la que hice campaña activamente", ha subrayado. De hecho, la propia Martínez ha lamentado que, en estos dos años al frente de Podemos Andalucía, no ha tenido "autonomía suficiente".

Pese a que reconoce haberlo intentado, confiesa que no ha "podido llevar a cabo todo aquello con lo que me comprometí en el documento político con el que fui elegida coordinadora general de Podemos Andalucía en diciembre de 2024".

Maíllo define a Martínez como "leal colaboradora"

"Deseo suerte y el mayor de los aciertos a quienes continúen esta labor. También les deseo la autonomía suficiente para hacerlo, que no es ni más ni menos que la misma que pedimos para Andalucía: la que el pueblo andaluz conquistó en las calles el 4 de diciembre de 1977 y refrendó en las urnas el 28 de febrero de 1980 y por la que hay que seguir trabajando cada día", ha indicado Martínez.

El líder de la coalición de Por Andalucía, Antonio Maíllo, ha tenido este martes, en una comparecencia donde ha presentado a los parlamentarios de su grupo, palabras de elogio hacia la ex líder de Podemos Andalucía: "Raquel Martínez ha sido una leal colaboradora en las elecciones andaluzas y ha trabajado con nosotros y hemos compartido mítines y actos públicos, y tengo que decirle que no solo le deseo suerte sino que la sociedad andaluza debe saber que es una persona muy honrada y excepcional".

"A Raquel Martínez y la gente de izquierdas de Andalucía le tienen que estar muy agradecidas por una mujer que dio un paso en el compromiso político desde una situación personal muy complicada. La coherencia y la honestidad de Raquel la llevo en el corazón como parte de esa gente tan buena que uno se encuentra también en política", ha subrayado.

Un manifiesto por la unidad bloqueado

La actual coalición Por Andalucía comenzó a fraguarse en 2025. Es complicado de comprender, pero no se construyó sobre los cimientos del grupo parlamentario que ya existía desde 2022. La realidad es que fue impulsada por IU y el Partido Comunista de Andalucía. Podemos, al igual que los otros partidos que componen la coalición, fue invitado a unirse en sus primeros pasos, de manera paralela al funcionamiento parlamentario.

Sin embargo, este encuentro no se produjo. El motivo fue que Podemos plantó a Maíllo. En mayo de 205, hace un año, la secretaria general de los morados, Ione Belarra, calificó a los partidos integrantes de la coalición (a IU y a Sumar) como parte del "Gobierno de la guerra", en esa oposición a las izquierdas del Gobierno que Podemos planteó como estrategia en el Congreso. Maíllo entonces ya advertía que "se va clarificando quién quiere unidad y quién busca excusas, siempre sobrevenidas”, para evitarla.No obstante, zanjó el debate a futuro asegurando que su formación no va a entrar en “dimes y diretes” ni en “controversias”.

Algunos meses más tarde, en agosto, líderes y referentes sociales y culturales de las izquierdas andaluzas reclamaron a los partidos unidad y reivindicaban para lograrlo el espíritu del 4D de 1977. Para ello, impulsaron un manifiesto titulado La unidad de la izquierda para defender la Andalucía de Blas Infante. A este manifiesto, se adhirieron todos los líderes de la izquierda andaluza, incluido los principales referentes de Podemos Andalucía, como Raquel Martínez, o el diputado andaluz, José Manuel Gómez Jurado.

"Estoy de acuerdo con todos los puntos del manifiesto. Me parece muy positivo que la sociedad civil sea quien tome la iniciativa de marcarnos las líneas a los partidos, de hecho, yo misma lo firmaré", explicó entonces.

Es cierto, que este mismo manifiesto no fue tácitamente avalado por los líderes de Izquierda Unida, Sumar o el PCE, que tejían la coalición por otras vías. Era, simplemente, una evidencia pública del camino que los morados andaluces querían recorrer de cara a la convocatoria electoral de 2026. Sin embargo, estos gestos cayeron en saco roto para la dirección estatal, que no avaló la entrada en la candidatura. De hecho, hasta la concatenación de desastrosos resultados en las elecciones autonómicas previas a las andaluzas, no fue hasta que se activó Podemos para entrar en la coalición. El resultado fue que el equilibrio de fuerzas que en 2025 les habría supuesto varios puestos de salida en las listas ahora les desdibujó completamente del mapa, consiguiendo, tan solo, el número uno por Jaén. El cabeza de lista de los morados, Juan Antonio Delgado, acabó ocupando finalmente el siete por Cádiz. Y la diputada Alejandra Durán el número dos por Sevilla, que no salió. Una estrategia que ha llevado a Podemos Andalucía a quedarse fuera del Parlamento andaluz, y a su coordinadora general a la dimisión.

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