El presidente de la Junta de Andalucía está siendo un verso suelto en la precampaña electoral. Mientras que la oposición está centrada en hacer una enmienda a la totalidad a la gestión que ha realizado el PP al frente de la institución andaluza durante los últimos cuatro años, Moreno Bonilla, ajeno a la realidad de los ciudadanos andaluces, se ha puesto el traje de 'Juanma Moreno' para tratar de revivir la campaña electoral que le aupó a la mayoría absoluta en 2022.
Moreno ha cogido carrerilla. Las semanas previas a la convocatoria electoral el presidente había permanecido con un perfil bajo. Pocas apariciones públicas más allá de las estrictamente marcadas por el calendario parlamentario y fiando todo a sus 'hombres fuertes' del gobierno, para que bregaran con los envites de la oposición. Ha sido apretar el botón para el 17 de mayo, y Moreno ha pasado al ataque, de la mejor forma que sabe hacerlo.
El despliegue comunitcativo en esta Semana Santa, precedido por una acción propagandística profundamente criticada: la aparición con Leo en el Parlamento, está siendo un 'all in' en la apuesta de Moreno por recuperar la absoluta en San Telmo. El presidente ha vuelto a ponerse el traje de 'Juanma Moreno', su alter ego: el moderado, el gestor, el nuero perfecto.
Su equipo de comunicación hace todo el trabajo. Cuatro años después, Moreno vuelve a recurrir a una estrategia que busca acercarse a la ciudadanía para parecer que es como ellos, uno más entre el bullicio cofrade. La 'mayoría suficiente', se traduce en términos políticos. En lo que llevamos de Semana Santa ha aparecido por todos lados y en todas partes, en busca de su Óscar. Que si en Granada, que si en el Cerro recordando a Sandra Peña -pornocracia-, el Domingo de Ramos con su mujer para la portada del 'Hola'... todo para el deleite de sus acólitos en redes sociales. Porque ese es el único objetivo.
Con esto, el presidente andaluz está marcando una estrategia muy inteligente. Está atemperando la precampaña mientras hace política. Mientras que la televisión pública andaluza muestra una intervención del presidente andaluz desde las calles de Sevilla presenciando la Semana Santa no se habla de la Diputación de Almería, de las críticas de la oposición o de la ciudadanía. El calendario electoral no es casualidad, ya lo hemos apreciado con el inicio del juicio del Caso Mascarillas, que comienza casi dos semanas después de celebrarse las elecciones, sino que la Semana Santa y la Feria de Sevilla serán dos escenarios en los que Moreno aprovechará porque baja la producción mediática y también la atención ciudadana.
Los vídeos del presidente, armados con toda la creatividad propagandística del equipo de comunicación de San Telmo y con un guion estrictamente marcado, contrastan con las formas de ver la Semana Santa de la oposición política. Así lo han expresado incluso varios ciudadanos en redes sociales. Las imágenes del portavoz andalucista, José Ignacio García, viendo El Cerro del Águila contrastan diametralmente con las difundidas por el presidente andaluz.
Uno, el andalucista, acude a fundirse con las tradiciones del barrio. El segundo, el mandatario andaluz, acude a sacar provecho político de su presencia protagonista en la tradición. No es lo mismo. También actuó como el primero la secretaria general de los socialistas, María Jesús Montero, que también acudió a presenciar El Cerro del Águila con un perfil de mera espectadora, no como actriz principal.
La ética de cada actor deberá ser considerada por cada ciudadano en base a sus creencias y comportamientos. Sin embargo, la 'sitcom' de Moreno tiene una sinopsis clara, como se ha advertido desde este lugar en reiteradas ocasiones, por otro lado: Moreno no hablará de gestión en campaña -los andaluces le suspenden- quiere emociones, abrazos, imágenes lacrimógenas, saludos, sonrisas... un producto de marketing potenciado por sus terminales mediáticas y digitales. Contra eso, también, tendrán que luchar los partidos de la oposición.