Las elecciones del pasado 17 de mayo en Andalucía arrojaron un escenario que cambia radicalmente el panorama político andaluz. Moreno ha perdido su mayoría absoluta, y se sitúa ahora mismo con 53 escaños en el Parlamento. Las elecciones fueron planteadas por todos los partidos políticos como una suerte de plebiscito a la ciudadanía: "Estabilidad o lío", decía Moreno; "Referéndum sanitario", decía Montero (PSOE-A), y secundaban las izquierdas; Vox reclamaba "prioridad nacional".
Los resultados han arrojado un escenario en el que las izquierdas crecen en bloque, aunque en escaños solo lo hace Adelante Andalucía (seis más que en 2022), pero el poder queda en manos de la derecha. La pregunta: ¿El Gobierno será monocromático? Es decir, ¿gobernará en minoría Moreno con el apoyo parlamentario de Vox o exigirá la ultraderecha entrar en el Gobierno?
Estas son las preguntas que comienzan a plantearse -en voz alta- los propios representantes. Este martes, en Cadena Cope, el presidente andaluz en funciones, Moreno Bonilla, ha reconocido que dos días después de los resultados electorales "no se ha producido ningún" contacto entre las formaciones de derecha.
El presidente andaluz está obligado a entenderse con un Vox que le aupó a la presidencia tras las elecciones autonómicas de 2018 con su apoyo parlamentario. Una acción que el portavoz andaluz de Vox, Manuel Gavira, reconoció recientemente que fue un "error". Ahora, al albur de los resultados autonómicos en otras comunidades, previsiblemente Vox exigirá entrar en el Gobierno.
Sin embargo, el propio Gavira restó en el día de ayer importancia a estas negociaciones. Para el delegado de Abascal en Andalucía lo prioritario en estos momentos no era "hablar de sillones" sino de marcar las políticas del Gobierno andaluz, seguramente el peaje a pagar de Moreno Bonilla en esta próxima legislatura. Principalmente, Gavira se refería al que ha sido su lema de campaña, el famoso "prioridad nacional".
Moreno Bonilla ha confesado que no le gustaría volver a vivir la experiencia que ya tuvo con la ultraderecha tras las elecciones autonómicas de 2018, en el sentido de que, después de cerrar acuerdos sobre presupuestos y leyes, "alguien que no es andaluz y que está a 500 kilómetros, descuelga un teléfono y por intereses geoestratégicos, geopolíticos o lo que sea, al final, nos tumbe una iniciativa".
Moreno, que ha reivindicado el resultado "contundente" que ha tenido el PP-A de 53 escaños, ha insistido en circunscribir posibles acuerdos con Vox al "ámbito parlamentario y político", mientras que otras cosa "bien distinta es el gobierno".
Ha expuesto que el gobierno en Andalucía "es muy complicado" y los propios miembros de Vox tendrían "dificultades" para asumir responsabilidades en el mismo por la falta de experiencia. Por ello, ha pedido a Vox que sea "razonable" y ha indicado que a nadie se le escapa que tiene la "llave de la gobernabilidad de Andalucía", pero otra cosa es "una pelea de sillones que poco le beneficiaría".
Así, ha apelado al "sentido común" de los dirigentes de la ultraderecha para que entiendan que en el caso de Andalucía el resultado de las elecciones ha sido mucho más contundente que en otras comunidades, de manera que los acuerdos se "circunscriba al ámbito parlamentario y no al ámbito gubernamental".
Tutela
No es ningún secreto, así lo ha expresado también Moreno, que las negociaciones para el hipotético pacto entre las derechas en Andalucía estarán tuteladas en base a las posibles lecturas 'nacionales'. Moreno no solo tiene que echar un 'pulso' con su jefe, Alberto Núñez Feijóo, cuya estrategia plebiscitaria a Pedro Sánchez le ha costado pactos que quería evitar con Vox, al tiempo que ha obligado a sus barones a normalizar lo que pretende replicar a nivel estatal. También tendrá que lidiar con las estrategias que marque el equipo de Abascal.
Sobre ello se ha expresado el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, que también ha reconocido este martes que "aún no se han iniciado las conversaciones y que irán viendo cuándo se dan comienzo".
Para Garriga, lo más importante, según ha señalado en una entrevista en Antena 3, es que "los españoles" puedan comprobar que "hay una alternativa política que ha de pasar por la conformación de Vox y del PP". Por ello, ahora lo que quiere, es "centrar el tiro" sobre todo en lo que van a poner sobre la mesa para "demostrar a los andaluces y al conjunto de España de que hay cosas que algunos decían que no se podían cambiar, y sí se pueden cambiar".
"Vía Abascal"
El PSOE andaluz se congratulaba este lunes, en la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva Regional que el partido celebró tras el descalabro electoral, de que esa apelación a la movilización durante la campaña electoral haya servido para que Moreno Bonilla perdiera su mayoría absoluta.
El secretario de comunicación, Fernando López Gil, aseguró que pese a "no estar contentos" con los resultados obtenidos por la candidata, María Jesús Montero, sí estaban satisfechos de que Moreno haya perdido la absoluta, en el que consideró uno de sus "objetivos prioritarios" de la campaña. De este modo, López Gil expresó que Moreno ahora tendrá que explicar a los andaluces cómo pasa de la "vía andaluza a la vía Abascal", advirtiendo que el PSOE no se abstendrá en ningún caso para facilitar un gobierno en minoría de Moreno porque "la moderación" del presidente andaluz "es solo una careta".
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