La Mesa del Parlamento de Andalucía es uno de los órganos rectores de la Cámara. Su importancia no se limita únicamente a elegir a quien la preside; en esta última legislatura, con más sombras de autoritarismo que aciertos, Jesús Aguirre. Va más allá. Por ello, garantizar la representatividad de todos los grupos parlamentarios es clave para una buena calidad democrática de la propia Cámara que representa al pueblo andaluz.
El Reglamento de Andalucía (artículo 36) recoge explícitamente el derecho de todos los partidos que obtengan representación suficiente para formar Grupo Parlamentario a estar presentes en la Mesa. Sin embargo, ¿cómo se constituye?
Normalmente la constitución de la Mesa se forma a través de acuerdos entre los propios grupos políticos. Dado que el PP es el partido mayoritario ejercerá ese 'poder' para presidir la misma. Vox, al ser un socio clave en la legislatura, presumiblemente ostente alguna de las tres vicepresidencias de la mesa. Asimismo, el resto de la oposición deberá cubrir las otras dos vicepresidencias (aunque sobre el papel serán de mayoría conservadora) así como los tres puestos de secretarías. Las mesas están compuestas por 7 personas.
La elección se hace a través de votación secreta en una urna en la sesión de constitución del Parlamento.
¿Por qué es importante?
Es importante porque la Mesa es el principal "filtro" para las propuestas de la oposición y del equipo de Gobierno. Todos los asuntos que se debatan en el pleno estarán revisados por la Mesa que, a su vez, es quien marca los tiempos en los que dichas iniciativas serán debatidas o se postergarán en el tiempo. Un claro ejemplo de cómo la Mesa se utiliza políticamente es cómo la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) apoyada por casi 60.000 personas en contra de la privatización sanitaria finalmente no se debatió en el Parlametno tras estar seis meses de trámite.
Controlar la Mesa permite controlar los tiempos políticos del Parlamento, en definitiva. Aunque sus competencias, reguladas por el estatuto y el reglamento del Parlamento, van más allá.
Oposición
Sin embargo, a falta de dos días de que se constituya la Cámara y después de 23 días desde que se conociera el resultado electoral del 17M, Moreno Bonilla aún no ha llamado a la oposición (al menos, a las izquierdas), para llegar a un acuerdo de composición de la Mesa. ElPlural.com también se ha puesto en contacto con Vox pero no ha respondido a la consulta.
La secretaria general del PSOE-A y próxima líder del Grupo Parlamentario socialista, María Jesús Montero, calificó en el día de ayer este 'inmovilismo' del presidente andaluz como un hecho "inédito" en la democracia andaluza. "No hemos recibido ningún contacto para constituir la Mesa", aseguraba la socialista, que recordaba que es una tarea que le corresponde al partido mayoritario.
Asimismo, expresó que en el momento de dirimir estos asuntos el PSOE-A estará de lado del "consenso y por que todas las fuerzas políticas estén representadas en la Mesa".
Preguntados sobre esta cuestión, ni Adelante Andalucía ni Por Andalucía han recibido ningún tipo de contacto del PP para formalizar este acuerdo. De hecho, los andalucistas aseguraban con sorna que ni lo han recibido "ni lo esperamos".
A dos días de tener que constituir la Mesa parece claro, así lo deslizan las izquierdas, que el acuerdo está fraguándose, y en secreto, con la ultraderecha. Moreno y Abascal están destinados a entenderse. El presidente en funciones, tal y como aseguró en campaña electoral y ratifica internamente, quiere gobernar en solitario. Son tan solo dos escaños los que le separan de la absoluta, por lo que solo requerirá el apoyo parlamentario de Vox, al igual que ocurriera en en 2019, primera legislatura de Moreno como presidente.
Vox se ha mostrado diligente a negociar con "humildad" desde el primer momento. Tras alcanzar acuerdos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, los de Abascal en Andalucía solo querían hacerse notar en un sentido, la dichosa prioridad nacional que el propio papa rechaza. Sin embargo, Vox es más trumpista que católico, y su discurso de odio le ha granjeado estar donde está, entre otros múltiples y complejos motivos.
Lo que ha ocurrido es que Moreno, al igual que ha dilatado las conversaciones para constituir la Mesa, también lo ha hecho para negociar con la ultraderecha. Una situación que no ha sentado nada bien al partido ultra. De hecho, el propio portavoz nacional llegó a expresar hace unas semanas que el partido "reacciona mal ante el chantaje", advirtiendo que lo que podría haberse solucionado relativametne 'fácil' entre dos formaciones que comparten más fondo que superficie de la que les gustaría, va a enquistarse por culpa de Moreno.
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