El presidente de la Junta y candidato del PP-A a la reelección, Moreno Bonilla, ha minimizado este viernes el impacto electoral de los debates televisados apenas unos días después del celebrado en RTVE. Este cara a cara ha sido considerado por la izquierda andaluza como un punto de inflexión de la campaña por la ausencia de respuestas del popular sobre cuestiones especialmente sensibles como los fallos en los cribados de cáncer de mama o los casos de corrupción que afectan al PP de Almería.

“Los debates normalmente los siguen personas que ya tienen el voto prefijado. Son para muy cafeteros. Le damos mucha importancia y la tienen, pero cuando tú coges los datos y ves el impacto electoral que tiene, no cambian nada prácticamente”, ha afirmado Moreno durante el ciclo electoral organizado por Europa Press Andalucía.

Igualmente, las declaraciones llegan tras un debate electoral en RTVE donde la oposición centró buena parte de sus ataques en la gestión sanitaria del Gobierno andaluz, especialmente después de las informaciones relacionadas con los retrasos en cribados oncológicos, las listas de espera y el reciente informe científico que alerta de una sobremortalidad por cáncer en Andalucía durante los gobiernos del PP.

Un debate incómodo para Moreno

Durante su intervención, Moreno también ha criticado el formato del debate televisivo, asegurando que el sistema de turnos fue “un poco atropellado” y que impedía desarrollar ideas con profundidad. “Empiezas con una idea, te cortan, te cortan y a la tercera tú te callas”, ha lamentado el presidente andaluz, quien ha defendido formatos “más serenos” y entrevistas con periodistas “con colmillo”.

Sin embargo, desde las fuerzas de izquierda sostienen que el problema no fue el formato, sino las cuestiones que Moreno evitó responder. Tanto es así que PSOE, Adelante y Por Andalucía han reprochado al dirigente popular no pronunciarse sobre las crisis que le rodean.

Del mismo modo, el debate estuvo especialmente marcado por las referencias al deterioro de la sanidad pública andaluza. La candidata socialista, María Jesús Montero, acusó a Moreno de ocultar el impacto de las listas de espera y los problemas de acceso al sistema sanitario, mientras que el candidato de Adelante Andalucía, José Ignacio García, vinculó directamente las políticas sanitarias del PP con el afán privatizador de su Gobierno.

En ese mismo debate, el candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, llegó a acusar a Moreno de esconderse detrás de su imagen moderada para evitar entrar en cuestiones concretas sobre la gestión sanitaria y los contratos públicos.

El contexto sanitario marca la campaña

Las palabras de Moreno relativizando la importancia de los debates llegan además en un momento especialmente delicado para el Gobierno andaluz en materia sanitaria. Otro ejemplo de su gestión es el informe científico publicado por Gaceta Sanitaria, el cual ha alertado de que Andalucía registró entre 2019 y 2024 unas 3.701 muertes por cáncer respecto a las cifras esperadas, vinculando esa sobremortalidad a retrasos diagnósticos y dificultades de acceso a tratamientos oncológicos.

La oposición ha utilizado esos datos para reforzar su ofensiva contra la gestión del PP. Por ello, Montero y García han coincidido en que “El 17 de mayo nos jugamos la vida”. Maíllo, por su parte, ha prometido revertir los conciertos sanitarios privados y realizar una auditoría externa sobre el deterioro del sistema sanitario andaluz y las posibles muertes evitables derivadas de los retrasos asistenciales.

Moreno reivindica las redes frente a la televisión

Más allá de la polémica política, Moreno ha aprovechado también para reivindicar el peso de las redes sociales frente a los debates tradicionales. Según ha señalado, algunas de sus publicaciones alcanzan una difusión muy superior a la de los propios cara a cara televisivos. “El mundo ha cambiado y la percepción electoral también”, ha asegurado el dirigente popular, que volverá a participar el próximo lunes en el segundo y último debate de la campaña electoral, organizado esta vez por RTVA.

Pese a las críticas de Moreno al formato, el debate de RTVE reunió en Andalucía a una media de 363.000 espectadores y alcanzó 1,1 millones de espectadores únicos durante su emisión, liderando además su franja horaria en la comunidad con un 15,2% de cuota de pantalla.

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