La sanidad será el eje discursivo central de la izquierda andaluza en la próxima campaña electoral, que da comienzo el próximo 1 de mayo y que culmina en las urnas el día 17 del mismo mes. La elección no es baladí, sino que responde a las consecuencias de la gestión realizada por Moreno Bonilla frente a la Junta de Andalucía durante los últimos siete años, con especial detenimiento en los últimos cuatro años, donde ha ostentado la mayoría absoluta. 

La sensación ciudadana, así se muestra en las encuestas, es que la sanidad ha ido a peor en los últimos años en Andalucía, al igual que muchos otros servicios públicos. Esto está asimismo respaldado con datos. La oposición cifra en hasta dos millones de andaluces en listas de espera sanitarias, y en 4.600 millones el trasvase de fondos hacia la sanidad privada. Asimismo, según el informe anual del Consejo Andaluz del Colegio de Médicos de Andalucía, esta comunidad ha perdido más de 1.000 médicos en dos años; unos 53 profesionales al mes. Esto, sin contar las fugas de otras especialidades, principalmente excusadas en las condiciones laborales precarizadas y la falta de oportunidades.

En este contexto sociopolítico, un dato: La Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Sanidad (también ahora de Presidencia y Emergencias), ha dejado sin ejectutar el 65% del presupuesto previsto para inversiones sanitarias en Andalucía en 2025. En todo el pasado año, el ejecutivo de Moreno contaba con un presupuesto total para estas inversiones de 723.999.537 millones de euros, según reza en los datos aportados por la Dirección General de Presupuestos, a los que ha tenido acceso ElPlural.com, y de los cuales solo invirtió 253.753.461 millones de euros (35%), y dejó sin invertir el 65% restante (420.246.076, aproximadamente).

En la memoria de presupuestos del Servicio Andaluz de Salud, que engrosa la mayor parte del presupuesto de la Consejería, están previstas las distintas obras que la Junta de Andalucía incluyó en la elaboración de estas cuentas, cuyas partidas se han dejado de ejecutar, por tanto, en un 65%. Unas obras que, por otro lado, y tal y como se puede consultar, están mayormente financiadas a través de programas como los fondos FEDER (2021-2027), los fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), como el Programa de Impulso a la Rehabilitación de los Edificios Públicos (Plan PIREP), proyectos estratégicos para la recuperación y transformación económica (PERTE Salud Digital Avanzada), del Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria (MINAP) y de otras transferencias finalistas como las correspondientes al Plan de Salud Bucodental o al Plan de Salud Mental, que provienen de Europa o del Gobierno central.

Y, sin embargo, pese a ello, la gran parte de los fondos sin ejecutar son, precisamente, los que provienen de estas partidas europeas o estatales. De este modo, de los fondos de la UE para partidas sanitarias en 2025, la Junta tan solo ha gastado un 15% aproximadamente. Asimismo, de los fondos estatales, se ha gastado un 60%. De los fondos propios de la Junta, por otro lado, sí se ha ejecutado en su mayoría, alcanzando hasta el 99%. En estos fondos están contempladas las partidas salariales de los trabajadores, los gastos o las propias inversiones.

Todo ello, pese a que las inversiones del Gobierno estatal y europeos se han incrementado respecto a 2018, mientras que la inversión de la Junta de Andalucía ha disminuido sustancialmente. Si retrocedemos a la última etapa de Gobierno socialista, etapa con la que Moreno Bonilla está constantemente realizando comparaciones, la realidad es que la Junta de Andalucía aporta mucho menos para las inversiones sanitarias que antes. 

Financiación

En 2025, el presupuesto inicial para las inversiones sanitarias era de 562.814.233 millones de euros, aunque finalmente acabó siendo superior, tal y como hemos explicado anteriormente: 723.999.537 millones de euros. Sin embargo, de lo previsto inicialmente, la Junta de Andalucía tan solo aportaba 26.610.950 euros (4,7%). Hace ocho años, en 2018, la Junta de Andalucía destinó a inversiones sanitarias 48.417.495 millones de euros, de un total de 114.380.579 millones. Esto es, un 42%. 

En ambos casos, los fondos europeos han sido los mayores aportadores. Sin embargo, de nuevo, con claras diferencias. Mientras que en 2025 los fondos europeos destinaron a Andalucía un total de 452.594.870 millones de euros (un 80% del total); en 2018 su aportación fue de 54.918.913 millones, lo que supuso entonces un 48% del total. Poco más del 42% aportado por la Junta gobernada por Susana Díaz en aquel entonces. Es decir, con el paso de los años, la Junta de Andalucía ha disminuido 21.800.545 millones de euros su autofinanciación a inversiones sanitarias, mientras que los fondos se han incrementado potencialmente, al igual que lo ha hecho el Gobierno de España.

En 2018, con Rajoy en Moncloa, se destinaron a Andalucía 11.044.171 millones de euros, un 9,6% del total. Ahora, el Gobierno de España, con Sánchez en Moncloa, ha destinado 83.608.413 millones de euros para inversiones sanitarias en Andalucía, a través de los citados fondos anteriormente, lo que supone una reducción porcentual, dado al inusitado aumento de los fondos europeos, pero un aumento sustancial en la cantidad total, un 85% más que hace 8 años.

La izquierda andaluza, a por la gestión sanitaria de Moreno

María Márquez (PSOE-A), Inma Nieto (Por Andalucía) y José Ignacio García (Adelante Andalucía) / Miguel Ángel Junquera

Los partidos de la izquierda andaluza van a hacer a Moreno Bonilla una enmienda a la totalidad a la gestión de los servicios públicos que el máximo mandatario andaluz ha realizado desde, al menos, los últimos ocho años. Con especial insistencia en su legislatura reciente, la de la mayoría absoluta. Estos cuatro años han estado marcados por una contraposición de modelos, incluso discursivos, en el que mientras que para el PP andaluz todo iba perfectamente, la oposición ha gastado hasta su último aliento en el Parlamento andaluz para tratar de levantar en la ciudadanía andaluza un 'despertar' del letargo de las listas de espera, el colapso asistencial o la falta de personal que sufren muchos hospitales.

 

Lo cierto es que si nos atenemos a los datos más recientes, existe esa insatisfacción ciudadana con la gestión sanitaria de Moreno Bonilla. Y, más allá, el paradigma de esa gestión se ha evidenciado con la crisis de los cribados de cáncer de mama. No solo por el fallo que ha producido un modelo que está virando hacia la privatización y los conciertos sanitarios, sino de un 'modo de hacer' del Partido Popular andaluz donde han ignorado a las víctimas, las han criminalizado y han dado el tema por superado mientras que continúan 'apareciendo' nuevas víctimas de esta negligencia. Al tiempo que esto ocurre, desde el Partido Popular andaluz se trata de dar por cerrado el caso, algo que hizo precisamente el consejero de Salud, Antonio Sanz, en el día de ayer cuando la Ser destapó el caso de Alicia, la onubense que había sido operada con metástasis de un cáncer de mama por no habérselo diagnosticado a tiempo.  "Lo trataremos caso por caso", se limitó a expresar en base a las reclamaciones patrimoniales.

Volviendo a los datos. Segín el último Barómetro Sanitario 2025, elaborado por el Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Andalucía registra la peor valoración de todo el país respecto de su sistema sanitario público, con apenas un 38,8% de opiniones positivas sobre el funcionamiento del sistema. La media nacional se sitúa bastante lejos, en el 51,6%. Asimismo, se mantiene sustancialmente lejos de la comunidad mejor valorada, Cantabria, con un 66,4% de valoración favorable.

Uno de los factores que explica este suspenso generalizado es el tiempo de espera para acceder a la Atención Primaria. Andalucía se sitúa a la cola con una media de 11,16 días para conseguir cita con el médico de familia cuando no se obtiene en el mismo día o al siguiente.

De esta forma, se trata del peor dato de España, por encima de la media nacional (9,15 días) y muy lejos de comunidades como el País Vasco, donde la espera se reduce a menos de cinco días. La Atención Primaria, precisamente el servicio más utilizado por la ciudadanía, más del 80% de la población recurre a él, presenta además niveles de satisfacción inferiores a otras regiones. Aunque a nivel estatal el 80,4% de los usuarios valora positivamente la atención recibida, Andalucía se sitúa entre las comunidades con peores resultados.

Este retraso estructural no solo afecta a la calidad percibida, sino que tiene consecuencias directas en la detección precoz de enfermedades y en la sobrecarga del sistema hospitalario.