Escasas 24 horas restan para la constitución del Parlamento de Andalucía y en la comunidad autónoma sigue sin conocerse apenas han dado sus primeros pasos unas negociaciones que conduzcan a conformar un Ejecutivo lo antes posible, evitando, de esta manera, una extensa dilación en el tiempo como la que tuvo lugar en Extremadura. Las conversaciones entre Moreno Bonilla y Vox no comenzaban hasta este inicio de semana, más de 20 días después de los comicios electorales. Es por ello que, al hallarse en los primeros compases, apenas se han abordado asuntos y no se dan aún a suficientes puntos en común o de consenso como para hablar de posturas que cuenten con una cercanía que permita conformar una coalición. Eso sí, comienza a haber ya un ruido de fondo relacionado con la "prioridad nacional" o con que, por ejemplo, los de Abascal hayan pedido la Consejería de Agricultura a los populares, algo a lo que ya han mostrado su rechazo las organizaciones agrarias tras conocerse esta solicitud.

En Sevilla se comienza a mirar de reojo al calendario tras haber dejado pasar casi un mes. Ahora deben pisar el acelerador, ya que si Moreno Bonilla no es investido en las próximas semanas, se aplazaría el proceso al mes de agosto, dándose esta situación de stand by gubernamental en pleno verano, probablemente la época más intensa del año en esta región. Precisamente, en la jornada de ayer, María Jesús Montero subrayaba en Jaén que la comunidad autónoma no se encuentra en disposición de aguardar mucho tiempo al líder de los populares, señalando, así, que asuntos como el empleo, los incendios de Huelva, la educación o la sanidad, entre otros tantos, requieren de una acción inmediata que no se está dando por la pausa en la que se encuentra la Junta de Andalucía tras las elecciones.

De esta manera, María Jesús Montero recalcaba que “hay mucha tarea por delante”, reprochando que Moreno Bonilla “lleve más de 15 días sin hacer nada”. Esto es algo que, según expresaba, escapa a su entendimiento, esperando que “entre hoy y mañana muevan ficha” porque “Andalucía necesita ritmo y una gobernabilidad que el PP no le está otorgando en este momento”.

¿Con quién negocia Moreno Bonilla? El candidato andaluz, Manuel Gavira, llega a la mesa acompañado de Montserrat Lluís

Estos primeros contactos que el líder de los populares establece con los de Abascal, a los que necesita para conformar Gobierno pues no dispone de la mayoría absoluta con la que contó la pasada legislatura, han tenido lugar con el candidato de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, quien llegaba acompañado de Montserrat Lluís, secretaria general adjunta de la formación y perteneciente al núcleo de Abascal.

Lluís acude a estas negociaciones como nexo de unión entre Sevilla y Madrid, ya que los de Abascal están extendiendo por el país, mediante los acuerdos que alcanzan en las comunidades autónomas, las políticas que fijan en la capital española. Así, la polémica "prioridad nacional" comienza a estar presente en cada vez más regiones, al haber perdido el PP la fuerza de la que disponía en las urnas y verse atados a Vox para poder conformar ejecutivos autonómicos.

La presencia de Montserrat Lluís en la mesa de negociación no es casual. Dentro de Vox, la catalana se ha convertido en una de las figuras de mayor confianza de Santiago Abascal y en una de las responsables de supervisar la estrategia territorial del partido. Así, su expedición a Andalucía responde a una lógica que la formación ha venido aplicando en los últimos años, no siendo otra que la de mantener un estrecho control desde Madrid sobre los pactos autonómicos y municipales que suscriben sus dirigentes regionales.

Secretaria general adjunta y vicesecretaria nacional de Acción de Gobierno, Lluís ha ido ganando peso orgánico hasta situarse entre las personas con más influencia dentro de la estructura nacional de Vox. Su trayectoria, además, difiere de la de buena parte de los cuadros de la formación. Antes de dar el salto a la política desarrolló una extensa carrera en los medios de comunicación, ocupando responsabilidades directivas en cabeceras como El Correo y ABC, además de formar parte del Grupo COPE.

Su desembarco en la primera línea política se produjo en Castilla y León, donde fue nombrada directora general de Coordinación e Interacción Social tras la entrada de Vox en el Gobierno autonómico en 2022. Apenas un año después, Abascal la promocionó a la estructura nacional para coordinar las relaciones con las delegaciones autonómicas y municipales en pleno ciclo de pactos postelectorales. Desde entonces ha participado en negociaciones de especial relevancia para el partido y se ha consolidado como una suerte de enlace permanente entre la dirección nacional y los territorios.

No obstante, su creciente protagonismo también la ha situado en el centro de las críticas de antiguos cargos de Vox. Diversos dirigentes expulsados o enfrentados con la dirección la han señalado como una de las principales ejecutoras de las decisiones adoptadas por el núcleo de Bambú. Algunos exdirigentes, como el exvicepresidente de Castilla y León Juan García-Gallardo o el exportavoz de Vox en Torre Pacheco José Francisco Garre, la han descrito públicamente como una figura encargada de vigilar el cumplimiento de las directrices marcadas por Abascal y de intervenir en los conflictos internos del partido.

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