El profesor de Filología Alemana de la Universidad de Sevilla (US), Javier Martos, aspira a la reelección como decano en las elecciones que se celebrarán el próximo 24 de marzo, tras cuatro años de "profundos cambios" en el centro. Conversamos sobre logros y fracasos al frente de la institución, de objetivos pendientes y de por qué cree que merece continuar.

Pregunta (P):¿Aprobado o suspenso estos cuatro años?

Respuesta (R): Notable con asignaturas pendientes. Hemos conseguido cosas importantes: un nuevo grado, los primeros pasos para implantar el Sistema de Garantía de Calidad de la Facultad (IMPLANTA), espacios renovados como el Aula Magna, una vida cultural que nos ha puesto en el mapa de Sevilla -con visitas de Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina, Ana Blandiana (Premio Princesa de Asturias), Cărtărescu, entre otros-, y hemos compensado la pérdida de plazas de movilidad por el Brexit para los estudiantes del Grado en Estudios Ingleses.

Pero sería deshonesto decir que todo está resuelto. Hay profesores en despachos que no cumplen condiciones mínimas de seguridad. Eso es inaceptable y sigue pendiente.

(P): ¿Por qué cuatro años después seguimos con ese problema?

(R): Porque no depende solo de nosotros. Necesitamos el compromiso del Rectorado para trasladar departamentos completos a zonas adecuadas. Hemos negociado, insistido, pero es una inversión importante que requiere decisión política al más alto nivel. Si me reeligen, esto será mi prioridad número uno. No es un tema de comodidad, es dignidad laboral básica.

(P): ¿Qué otros problemas reconoce?

(R): Los espacios para estudiantes no son claramente suficientes. Carecemos de zonas polivalentes donde puedan reunirse o trabajar en grupo fuera del aula. La Delegación de Estudiantes está en una ubicación poco accesible. Son problemas que debemos resolver.

(P): ¿Qué han logrado en la oferta académica?

(R): Tenemos una oferta de grados muy robusta en Filología Hispánica, Filología Clásica -que no para de crecer y tendremos que aumentar las plazas-, Estudios Franceses y Estudios Ingleses.

Quizá lo más llamativo ha sido la obtención del Grado en Lenguas Modernas, Literaturas y Culturas con un sistema de maior (Alemán, Árabe e Italiano) y minor (nueve opciones) con 27 combinaciones posibles. Un éxito ya en el segundo año de implantación con todas las plazas agotadas. Está suponiendo un cambio cultural en la forma de acercarse a los estudios de filología.

Javier Martos, candidato decano Facultad Filología US

(P): Esa colaboración con Ingeniería Informática es llamativa...

(R): Establecimos una colaboración pionera con la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática para que nuestros estudiantes puedan cursar asignaturas de programación, bases de datos, tecnologías web. Es la primera vez que Filología e Ingeniería trabajan juntos de esta manera en un grado.

En cierto modo se rompe el mito de que las Humanidades y la tecnología son mundos separados. Nuestros estudiantes de Filología, en general, pueden especializarse en localización de software, gestión de contenidos digitales, procesamiento del lenguaje natural... Son salidas profesionales reales y bien remuneradas que antes ni se contemplaban para un filólogo. Eso es apostar por la empleabilidad de verdad.

(P): Empleabilidad: ¿qué han cambiado realmente?

(R): Hemos hecho de la empleabilidad otro eje central de nuestra gestión, no un añadido. Cuando llegamos, la conversación sobre salidas profesionales se limitaba fundamentalmente a la docencia en la enseñanza secundaria. Eso es insuficiente y frustrante para muchos estudiantes conscientes de que la importancia del conocimiento sobre la lengua y la literatura va mucho más allá.

Hemos creado una línea estratégica de emprendimiento e innovación desde cero. Hemos traído filólogos trabajando en sectores diversos: mediación intercultural, gestión cultural digital, creación de contenidos para plataformas, empresas de localización, editoriales, consultorías de comunicación... Para que vean que hay vida más allá del aula.

(P): ¿Ejemplos concretos?

(R): Hemos organizado talleres específicos de emprendimiento, hemos partiipado en Jornadas de IA y Lingüística con la Cátedra Telefónica, y hemos creado el Concurso de Emprendimiento de la Facultad. También hemos empezado a trabajar para que nuestros estudiantes puedan presentar proyectos empresariales basados en sus competencias filológicas. Los ganadores reciben asesoramiento y mentorización para presentarse luego al Concurso de la Universidad de Sevilla.

(P): ¿Cómo se hace este cambio estructural?

(R): Precisamente ese es el objetivo del próximo mandato. Queremos institucionalizar el Concurso de Emprendimiento como evento anual estable, con mentorización especializada real. Y crear una red de egresados y egresadas: necesitamos datos sobre empleabilidad e inserción laboral para nuestros procesos de acreditación, pero sobre todo queremos una red de contactos profesionales que facilite ofertas de empleo, información sobre becas, colaboración entre antiguos estudiantes, actuales y Facultad.

(P): ¿Nuevas líneas profesionales identificadas?

(R): Muchas. Humanidades Digitales está generando puestos que antes no existían: especialistas en corpus lingüísticos digitales, gestores de patrimonio cultural digital, expertos en accesibilidad web y comunicación inclusiva... La IA generativa necesita lingüistas que entrenen modelos. Las empresas multinacionales necesitan mediadores interculturales. El sector editorial digital necesita gente que entienda narrativa y tecnología. Todo eso lo puede hacer un filólogo bien formado.

Queremos darle visibilidad a todo esto. Por eso queremos crear ese portal de transferencia que conecte a nuestros investigadores y estudiantes con agentes sociales interesados: empresas, ayuntamientos, centros cívicos, museos... Hay demanda, pero falta el puente.

IA y Humanidades digitales

(P): La Inteligencia Artificial en Humanidades: ¿amenaza u oportunidad?

(R): Ambas cosas, dependiendo de cómo la abordemos. Por eso hemos apostado fuerte por formación específica en IA y docencia, y en Humanidades Digitales. Porque los desafíos tecnológicos no esperan. Nuestra propuesta es promover un uso crítico y racionalizado, con marcos éticos claros.

(P): ¿Tienen ya ese marco ético?

(R): Estamos trabajando en él. Queremos establecerlo de forma consensuada en el próximo mandato: cuándo usar IA, cómo, por qué, con qué límites. Y formación específica para profesorado y estudiantado. No se trata de prohibir ni de abrazar acríticamente. Las Humanidades deben liderar la reflexión ética sobre estas tecnologías, no ir a remolque.

(P): Los estudiantes, ¿qué han notado de su gestión?

(R): Creo que han notado mayor cercanía desde el principio. Hemos consolidado las Jornadas de Puertas Abiertas con 300 estudiantes preuniversitarios en 2025. Chicos y chicas de institutos que vienen a ver qué es esto de Filología antes de decidirse. Y hemos renovado completamente las Jornadas de Bienvenida con una feria de servicios universitarios que ha mejorado significativamente la experiencia de acogida.

(P): ¿Y la movilidad internacional?

(R): Hemos crecido un 30% en cuatro años. Somos el centro con mayor movilidad entrante en la Universidad de Sevilla. Firmamos 30 nuevos acuerdos Erasmus, muchos para compensar el Brexit en el grado de Estudios Ingleses. Y ahora queremos crear un programa de mentorización estudiante-estudiante, tanto para los que salen como para los internacionales que llegan.

(P): Dobles Titulaciones Internacionales...

(R): Somos también la Facultad con mayor número de Dobles Titulaciones Internacionales: tres para estudios de grado  con Perugia (Clásica), Saarland y Erlangen (Hispánica y Alemán), y casi una decena para máster con Venecia, Toulouse, Trieste, Bari, Islandia, entre otras. Seguiremos con nuevas propuestas ya avanzadas para Estudios Franceses, Lenguas Modernas (Árabe), Estudios Ingleses y Filología Clásica. Las dobles titulaciones internacionales, además de prestigio, generan una mayor empleabilidad a nuestros estudiantes.

Diversidad y compromiso social

(P): ¿Por qué la diversidad es clave en la propuesta para estas elecciones?

(R): Hemos hecho acciones puntuales, colaborado con SACU y SEPRUS, mejorado algunas cosas en accesibilidad, pero nos falta un plan integral. Por eso proponemos crear una comisión de trabajo con PDI, PTGAS y estudiantado que coordine un Plan de Diversidad y Compromiso Social.

(P): Compromisos concretos...

(R): Queremos recuperar las Jornadas LGTBIQA+, organizar formación continua en diversidad funcional para profesorado y PTGAS, desarrollar un programa de voluntariado vinculado a nuestras áreas de conocimiento, establecer colaboraciones con entidades sociales del entorno... Como Facultad de Humanidades tenemos una responsabilidad especial. Si no lideramos la construcción de una comunidad inclusiva, ¿quién lo hará?

(P): El voluntariado, ¿en qué consistiría?

(R): Aprovechando nuestras competencias queremos organizar talleres de alfabetización para migrantes, mediación intercultural en centros cívicos, apoyo lingüístico a ONG, colaboración con museos en programas educativos... Hay demanda social enorme de lo que sabemos hacer. Solo necesitamos estructurarlo y reconocerlo académicamente. Necesitamos la colaboración con el Vicerrectorado de Bienestar, Salud, Diversidad e Igualdad para coordinarlo.

(P): ¿Por qué presentarse de nuevo? ¿No es agotador?

(R): Sí, es agotador. Pero sería más frustrante dejar el trabajo a medias. Hemos sentado bases sólidas: el nuevo grado está en marcha, pero necesita consolidarse, IMPLANTA está presente parcialmente, pero falta el sello, la vida cultural está viva, pero necesita institucionalización, la empleabilidad está en agenda, pero requiere estructurarse.

Consolidar cambios profundos requiere continuidad. Y sobre todo, una facultad de lenguas y literaturas requiere renovación continua para no perder la estela de la sociedad.

(P): Tres prioridades absolutas si es reelegido...

(R): Primera: resolver definitivamente el problema de los despachos. Es cuestión de dignidad. Segunda: obtener el Sello IMPLANTA en 2027, que simplificará la vida a todos. Tercera: crear esa red de egresados y estructurar la empleabilidad de forma permanente. Queremos que estudiar Filología lleve a salidas profesionales dignas y reconocidas.

(P): El proyecto más ambicioso del próximo mandato...

(R): Convertir Filología en referente de Humanidades Digitales. Con infraestructura real —un laboratorio equipado—, formación continua, alianzas estratégicas con centros punteros. Que nuestra Facultad lidere las metodologías del siglo XXI sin perder la esencia filológica. Es fundamental para nuestra supervivencia académica y para la empleabilidad de nuestros estudiantes.

(P): ¿Y si pierde?

(R): He dado todo en estos cuatro años y daría todo en los próximos. Pero respetaré absolutamente la decisión de la comunidad. La Facultad es de todos, no de un equipo gestor. Si la comunidad quiere otro proyecto, lo apoyaré desde donde esté. Aunque, sinceramente, creo que tenemos el mejor programa y el equipo más preparado para seguir avanzando.

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