Et voilà. Todos en la casilla de salida. Podemos se ha incorporado a la candidatura de Por Andalucía sobre la bocina (el límite para la inscripción de coaliciones era, precisamente, este viernes 3 de abril a las 23:59), y con este movimiento, se han despejado ya todas las dudas sobre las papeletas que concurrirán a las elecciones autonómicas del 17 de mayo: serán Adelante Andalucía; Por Andalucía; el PSOE; el Partido Popular y Vox. El pacto entre todas las formaciones, que suma ahora a los morados, no solo despeja todas las dudas y completa el puzzle electoral, sino que también recose las fracturas abiertas del espacio a la izquierda del PSOE y unificará el voto de este sector, siempre castigado cuando las formaciones concurren por separado.

Tras la mesa de partidos de Por Andalucía celebrada ayer jueves, 2 de abril, hoy se ha procedido al registro formal de esta coalición. La candidatura ha quedado conformada por un total de siete fuerzas políticas: Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Alternativa Republicana, Partido Verde, Podemos y Alianza Verde, consolidando un espacio de confluencia de cara a las urnas, en una región en la que el Partido Popular parte como claro favorito, con dudas sobre si podrán revalidar la mayoría absoluta, pero como primera formación de manera holgada.

"Por Andalucía ha actuado en todo momento con responsabilidad, poniendo en el centro los intereses de la mayoría social y trabajando con transparencia, reglas claras y voluntad real de integración. El resultado es una coalición más amplia, más fuerte y mejor preparada para propiciar un cambio de gobierno en Andalucía y centrarse en los problemas reales de la gente. La incorporación de Podemos refuerza este proyecto común y demuestra que Por Andalucía es el espacio para el entendimiento y la confluencia de las izquierdas en nuestra tierra. La coalición garantiza la participación de todas las fuerzas políticas en igualdad, fortaleciendo así una alternativa sólida y reconocible", apuntan fuentes de la coalición ante los medios.

Un acuerdo forjado a paso lento

Cabe recordar que Podemos estuvo desentendiéndose de todas las convocatorias de la mesa de partidos de Por Andalucía desde 2024, cuando Maíllo inició las maniobras para recomponer el espacio de la izquierda andaluza bajo una misma bandera. Un panorama que cambió, según José Manuel Gómez Jurado, ex coportavoz de la ejecutiva morada y diputado regional, cuando se abrió ligeramente la puerta a la confluencia en 2025, con un principio de acuerdo que cayó en saco roto después de que la dirección estatal de Podemos lo tirara por tierra. La sucursal andaluza, en cambio, sí se mostraba favorable a confluir con el resto de fuerzas del espacio progresista desde aquel momento. Para la dirección nacional de los morados, el acuerdo andaluz no era prioritario, y sí pensar en clave estatal en las próximas generales.

Pese a todo, la formación morada acepta tanto la candidatura de Maíllo como la continuidad de Movimiento Sumar, en una adhesión que responde, en gran medida, a la limitación de sus aspiraciones y a la preocupación por su debilidad electoral tras los resultados obtenidos en Aragón y Castilla y León, dos escenarios en los que ya lo tenían difícil de por sí y en los que no pasaron del 1% de los apoyos. Un tercer golpe, en este caso en Andalucía, podría ser nefasto no solo para la salud de la propia formación en conjunto, sino también para las ya complicadas expectativas de una hipotética candidatura de Irene Montero en las elecciones generales. Ante esta situación, el martes, la ejecutiva andaluza aprobó por unanimidad su integración en la candidatura de Por Andalucía, en la que ya participaba, y además convocó una consulta urgente a la militancia, que fue respaldada por una amplia mayoría.

"Hoy se marca un punto de inflexión que manda un mensaje claro: vamos a hacer todo lo posible y todos juntos para echar a Moreno Bonilla y sus políticas de la Junta de Andalucía. Esta es la peor noticia para Moreno Bonilla y la mejor noticia para la mayoría social andaluza, para las familias que están preocupadas por su futuro y que hoy tienen un instrumento útil al servicio de sus necesidades y expectativas. A partir de ahora, Por Andalucía intensifica su trabajo sobre el terreno, llevando propuestas y soluciones a los problemas de los andaluces y andaluzas. Se abre una nueva etapa centrada en la campaña y en la construcción de una alternativa útil para la mayoría social. En las próximas semanas vamos a necesitar lo mejor de nosotros y nosotras para movilizar hasta el último voto por el cambio en Andalucía", han sentenciado las citadas fuentes.

Podemos, con reticencias: "No refleja el peso político de nuestra formación"

A pesar de haber suscrito el acuerdo y de integrarse en la coalición, los morados han emitido un comunicado a través de su cuenta de X en el que han protestado por las condiciones del pacto. De las ocho papeletas provinciales, Podemos encabezará solamente la de Jaén, sin ningún otro puesto de salida, que se repartirán entre el Movimiento Sumar e Izquierda Unida. Por ello, los morados consideran que el acuerdo "no refleja el peso político" de su formación.

"Decidimos aceptar el acuerdo de coalición pese a creer que no refleja el peso político de nuestra formación, al entender que hoy es más importante defender la vivienda y la sanidad antes que cualquier cálculo partidista", lamentan, al tiempo que sacan pecho de la firma para evitar que sean tres las papeletas a elegir a la izquierda del Partido Socialista: "Gracias a la generosidad de Podemos se ha evitado la presencia de tres listas a la izquierda del PSOE en las próximas elecciones andaluzas".

"Tomamos esta decisión por responsabilidad política y con la convicción de que seguir construyendo una alternativa de izquierda fuerte y valiente para plantar cara a las derechas y defender los derechos de los andaluces y andaluzas", sentencia el texto emitido por los progresistas andaluces.


Fuera de la izquierda transformadora: del 'no a la guerra' al "perfil gestor"

El citado puzzle electoral se completa, también, echando un ojo al centro y a la derecha. Para el PSOE, el panorama internacional ha cobrado un peso significativo en la actualidad tras la Guerra de Irán, por lo que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tomado una postura de rechazo a las acciones de la Casa Blanca, sintetizando toda su postura bajo el 'No a la guerra'. Un eslogan breve, pero contundente, y que será, a todas luces, utilizado durante la campaña de las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo y como un punto claro de pivote de su discurso de cara a las generales, previstas para el próximo año. La candidata de los socialistas será la exministra de Hacienda María Jesús Montero, a la que el PP, por su parte, buscará desactivar contraponiéndola con el "perfil gestor" que reivindican del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla.

En las filas del PP dan por sentado que, ante las elecciones del próximo 17 de mayo, tanto la candidata como el jefe del Ejecutivo tirarán del 'No a la guerra' para intentar movilizar a su electorado, como ya pasó en la campaña de Castilla y León y viene convirtiéndose en costumbre en sus últimas intervenciones públicas. De hecho, el pasado domingo, en una carta a la militancia del PSOE, Sánchez reivindicó este mismo eslogan como "una expresión de memoria, dignidad y compromiso" del país, al tiempo que subrayó, en plena escalada bélica en Oriente Medio, que España mantiene una posición "coherente y firme" en defensa de la paz.

El PP, ya en precampaña, ha anticipado que reivindicará el "perfil como gestor" de Moreno para contraponerlo con el de Montero, a pesar de los problemas con los que ha tenido que lidiar el 'popular' andaluz, como la crisis de los cribados del cáncer de mama o los fraccionamientos de los contratos de emergencia durante y después de la pandemia del Covid-19. A juicio de Génova, dichos escenarios quedan olvidados con cómo se comportó el presidente autonómico tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) el pasado mes de enero y en las inundaciones de febrero, que ratifican su perfil gestor pese al resto de polémicas.

"Juanma lleva de presidente ocho años, con una gestión basada en el diálogo, la moderación y la gestión pública. Montero ha sido vicepresidenta porque Sánchez le entregó la amnistía a Puigdemont y porque su partido ha hecho negocio de la corrupción de Ábalos con Cerdán. Todos ellos crecieron con ella como número dos del Gobierno y del PSOE", resumen, con la contraposición mencionada, fuentes del equipo de Feijóo, cerrando filas ante un Moreno Bonilla que, aunque parte como favorito en las encuestas, prefieren atemperar desde el cuartel general las palabras "mayoría absoluta".

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