El incendio forestal declarado en el término municipal de Los Gallardos (Almería) ha dejado, por el momento, un balance de doce personas fallecidas y otras 23 pendientes de localización, según ha confirmado este viernes el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla. El jefe del Ejecutivo autonómico ha advertido además de que el fuego tardará "varios días" en ser controlado debido a su enorme virulencia, la complicada orografía del terreno y las previsiones meteorológicas, que anuncian nuevas rachas de viento.
Moreno ha comparecido desde el puesto de mando avanzado instalado en el parque de bomberos de Turre, desde donde se coordinan las labores de extinción y protección civil, visiblemente afectado por una tragedia que ha calificado de "mayúscula": "Ya estamos ante una tragedia mayúscula, con doce personas fallecidas", ha manifestado el presidente andaluz, quien ha insistido en que el principal objetivo sigue siendo evitar nuevas víctimas mientras continúan las tareas de búsqueda y extinción.
El último de los fallecidos fue localizado bajo otro cadáver, según ha explicado Moreno, quien ha precisado que todavía no puede confirmarse si entre las víctimas mortales hay menores de edad. El avanzado estado de calcinación de muchos de los cuerpos dificulta enormemente las labores de identificación, que deberán realizarse mediante pruebas de ADN.
Respecto a las 23 personas que aún permanecen sin localizar, el presidente ha querido lanzar un mensaje de prudencia. Ha recalcado que no existe constancia de que hayan fallecido, ya que algunas podrían encontrarse en otros lugares sin haber podido establecer todavía contacto con los servicios de emergencia.
Un incendio de propagación extraordinariamente rápida
Según la información ofrecida por la Junta, el origen del incendio se situó en una cuneta junto a una carretera después de que se rompiera un cable eléctrico entre dos postes, lo que provocó dos focos iniciales a ambos lados de la vía.
A partir de ese momento, las condiciones meteorológicas favorecieron una propagación extremadamente rápida. El fuego avanzó impulsado por rachas de viento cercanas a los 50 kilómetros por hora, recorriendo unos quince kilómetros en apenas dos horas y convirtiéndose en uno de los incendios más rápidos registrados en Andalucía en los últimos años.
Igualmente, Moreno ha explicado que se trata de un incendio "prácticamente urbano", ya que afecta a numerosos diseminados y viviendas aisladas, lo que obligó a desplegar un amplio operativo para avisar personalmente a los residentes.
Guardia Civil, Policía Local, efectivos de emergencias y responsables municipales recorrieron las distintas zonas afectadas para ordenar confinamientos y evacuaciones. Sin embargo, según ha indicado el presidente, las personas fallecidas decidieron abandonar la zona utilizando un itinerario distinto al recomendado por las autoridades, quedando finalmente atrapadas por las llamas.
El incendio afecta ya a unas 3.200 hectáreas de terreno, donde la vegetación completamente seca por las sucesivas olas de calor ha actuado como un combustible altamente inflamable. "La vegetación seca, unida al viento, se convierte en una auténtica bomba de relojería", ha señalado Moreno, quien ha definido este episodio como uno de los incendios "más rápidos y complejos" afrontados por Andalucía en los últimos años.
La extinción dependerá del viento
Los equipos de emergencia continúan trabajando intensamente sobre el terreno en unas condiciones especialmente complicadas. La accidentada orografía de la zona dificulta el acceso de camiones autobomba y maquinaria pesada a algunos de los puntos más afectados.
La Unidad Militar de Emergencias (UME) trabaja especialmente en el sector norte del perímetro, donde intenta construir diques de contención con maquinaria pesada para frenar el avance del fuego. No obstante, el relieve extremadamente escarpado limita considerablemente la capacidad de actuación.
El presidente andaluz ha reconocido que la evolución del incendio dependerá en gran medida de las condiciones meteorológicas de las próximas horas. Las previsiones apuntan a nuevas rachas de viento que podrían favorecer nuevos avances del fuego y dificultar las labores de estabilización: "Vamos a tener que esperar algunos días, o bastantes días, hasta que podamos controlarlo definitivamente", ha advertido.
Mientras tanto, los efectivos de la Guardia Civil ya han comenzado a inspeccionar algunas de las viviendas calcinadas para comprobar si existen nuevas víctimas en su interior, aunque Moreno ha expresado su deseo de que no haya que lamentar más fallecimientos.
El presidente también ha recordado que, aunque determinadas zonas parezcan ya extinguidas, muchas continúan sin estar completamente refrigeradas, por lo que cualquier cambio en las condiciones del viento puede provocar reactivaciones del incendio.
Por ello, ha insistido en pedir a toda la población de las áreas afectadas que siga estrictamente las indicaciones de los servicios de emergencia y evite acceder a las zonas de riesgo mientras continúan las labores de extinción y búsqueda. El operativo permanece centrado tanto en contener el avance de las llamas como en localizar a las personas cuyo paradero todavía se desconoce.
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