Familias y profesionales del sector han lanzado una llamada de auxilio ante la finalización, el próximo 30 de junio, del actual modelo de concierto que regula la prestación de la Atención Infantil Temprana, una situación que, según denuncian, amenaza la continuidad asistencial de miles de menores y pone en riesgo la supervivencia de centros históricos de referencia.

A través de un comunicado remitido a los medios de comunicación, ambos colectivos advierten de una “crisis sin precedentes” que podría traducirse en interrupciones de tratamientos, cambios de profesionales y el desmantelamiento de equipos especializados que llevan años trabajando con menores con trastornos del desarrollo, discapacidad o necesidades específicas de apoyo.

Entre los casos que citan se encuentran los de ASPACE y el CAIT San Rafael, centros que consideran emblemáticos dentro de la red andaluza de Atención Temprana y cuya continuidad, aseguran, se encuentra amenazada por el actual proceso de adjudicación.

El temor a perder los vínculos terapéuticos

Uno de los principales argumentos esgrimidos por las familias gira en torno a la importancia de la estabilidad en los procesos de intervención. Según sostienen, los menores atendidos en estos servicios establecen durante años una relación de confianza con terapeutas que conocen su evolución, sus dificultades y sus avances.

“Para estos niños, un terapeuta no es un nombre en una agenda, sino una persona de referencia”, señalan en el comunicado. Por ello, alertan de que cualquier ruptura abrupta de esos vínculos puede tener consecuencias negativas tanto en el desarrollo como en el bienestar emocional de los menores.

Los colectivos denuncian además que centenares de familias llevan meses enfrentándose a una situación de incertidumbre debido a la falta de información clara sobre qué ocurrirá a partir de julio. Aseguran que desconocen si sus hijos mantendrán a los profesionales que les atienden actualmente o si serán derivados a otros recursos. “La infancia no entiende de licitaciones. El desarrollo no se detiene, cada semana cuenta”, subrayan.

Centros y profesionales en una situación límite

La preocupación no se limita únicamente a las familias. Los profesionales del sector alertan de que el nuevo escenario está provocando la pérdida de especialistas con una elevada formación y experiencia acumulada durante años de trabajo en Atención Temprana.

Según denuncian, algunos equipos podrían quedar desmantelados debido a los cambios derivados del actual modelo de concierto. Esta situación, afirman, amenaza con expulsar del sistema a terapeutas especializados cuya labor consideran fundamental para garantizar una atención de calidad. “Andalucía no puede permitirse perder a estos profesionales ni destruir aquello que funciona”, sostienen.

Las críticas se producen apenas unas semanas después de que familias y trabajadores de Atención Temprana de toda Andalucía constituyeran un frente común para reclamar un sistema “justo” y denunciar la situación que atraviesa el sector. En aquella iniciativa conjunta ya reclamaban la eliminación de las listas de espera, mejores condiciones laborales para los terapeutas y una mayor protección del denominado vínculo terapéutico.

Exigen respuestas urgentes a la Junta

En su nuevo pronunciamiento, las familias aseguran haber agotado todas las vías de interlocución con la Administración autonómica. Afirman haber mantenido reuniones con responsables políticos, presentado escritos y participado en movilizaciones sin obtener, a su juicio, respuestas satisfactorias.

De hecho, sostienen que la confianza en la Consejería de Salud y Consumo y en la Junta de Andalucía se ha deteriorado profundamente tras meses de “respuestas ambiguas”, “promesas incumplidas” y falta de certezas sobre el futuro del servicio.

Por ello, reclaman medidas urgentes para garantizar la continuidad asistencial de los menores, proteger los vínculos terapéuticos ya existentes, evitar reubicaciones que puedan resultar perjudiciales y preservar tanto los centros de referencia como los equipos profesionales especializados.

“Cuando se rompe un vínculo terapéutico, quien pierde es el niño. Cuando desaparece un equipo especializado, quien pierde es el niño”, concluye el comunicado.

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