La sanidad pública malagueña afronta un nuevo episodio que evidencia la delicada situación estructural de la sanidad pública andaluza. En el día de ayer, y tal y como adelantó la Cadena Ser, el jefe del servicio de Ginecología del Hospital Regional de Málaga, Jesús Salvador Jiménez, formalizó su dimisión, señalando la carencia de recursos económicos como el factor determinante para abandonar su cargo.
El facultativo, reconocido a nivel nacional como un referente en cirugía ginecológica mínimamente invasiva, deja la dirección tras casi nueve años al frente de una unidad que es referencia en toda Andalucía. Aunque de cara a la opinión pública la salida se ha enmarcado dentro de motivos personales y de finalización de ciclo, el trasfondo de la renuncia radica en la falta de dotación presupuestaria. Esta escasez ha dificultado el sostenimiento de una gestión que, hasta la fecha, combinaba la alta exigencia en asistencia clínica, investigación, docencia y la atención integral a la salud de la mujer.
Esta dimisión en la cúpula médica del Hospital Regional no representa un caso aislado dentro del ecosistema sanitario de la ciudad, sino que se produce en un escenario de profundo desgaste del sistema. La situación no va por barrios, sino que se reproduce con un patrón similar al del otro gran centro de la capital, el Hospital Universitario Virgen de la Victoria (Hospital Clínico de Málaga), que en los últimos tiempos se ha erigido como el paradigma del colapso sanitario andaluz.
En dicho centro, la presión sobre los profesionales y las infraestructuras ha superado los límites de su capacidad operativa, afectando a la calidad asistencial. El área de Urgencias del Clínico ha registrado episodios de saturación extrema, documentándose situaciones en las que los pacientes han permanecido hasta 63 horas hacinados en los pasillos a la espera de que se les asigne una cama en planta.
El bloqueo asistencial en este centro es de tal magnitud que pacientes con patologías de máxima gravedad -tales como infartos de miocardio, hemorragias cerebrales, pancreatitis o traumatismos craneoencefálicos- se han visto obligados a aguardar en sillones durante días.
Ambas situaciones, tanto la fuga de talento directivo por inanición presupuestaria en el Regional como el hacinamiento crítico de pacientes en el Clínico, trazan un diagnóstico complejo sobre la red hospitalaria malagueña. Un panorama marcado por la escasez de recursos y una sobrecarga que dificulta garantizar la calidad asistencial óptima que demandan tanto los usuarios como los propios profesionales médicos.
Dimisiones en la sanidad malagueña
El Hospital Universitario Virgen de la Victoria, conocido como Hospital Clínico de Málaga, es el hospital referencia de Málaga, con capacidad para atender entre 700.000 y un millón de pacientes. Sin embargo, en los últimos años se ha convertido en el paradigma de la gestión sanitaria de Moreno Bonilla, donde los escándalos y las dimisiones no han parado de sucederse.
En mayo de 2025, la dimisión en bloque de la Directora Médica y el Director de Enfermería evidenció una fractura interna en el hospital insostenible, motivada por la asfixiante "falta de personal" y una "gestión de recursos humanos que sobrepasó los límites de los profesionales", denunciaron fuentes sindicales entonces. Unas demandas similares a las efectuadas este martes por el ginecólogo Salvador Jiménez,
Estas salidas se produjeron en un contexto de creciente presión sindical, donde se acusó a la administración de ignorar las advertencias sobre el deterioro progresivo de las condiciones laborales y la incapacidad de cubrir las vacantes estructurales que venían arrastrándose desde tiempo atrás.
A este panorama de gestión se suma un escándalo en el ámbito asistencial que se remonta a finales de 2024. En noviembre de ese año, el sindicato CSIF denunció públicamente graves retrasos y una preocupante falta de control en el programa de cribado neonatal, la conocida como "prueba del talón", en el Hospital Materno Infantil. Según la denuncia sindical de aquel entonces, las deficiencias organizativas dilataron los resultados de pruebas vitales para la detección precoz de enfermedades metabólicas en recién nacidos, una situación que el sindicato calificó de "extrema gravedad" por las consecuencias irreversibles para la salud de los menores.
La confluencia de estas denuncias, desde las crisis de gestión de mayo de 2025 hasta el colapso de marzo de 2026, dibuja un mapa de precariedad que los sindicatos tildan de "abandono institucional". La presión de las organizaciones de trabajadores ha sido unánime al exigir un plan de choque que refuerce las plantillas y dote de transparencia a la gestión del centro. Mientras la dirección ha intentado recomponer su organigrama tras las dimisiones de hace un año, el malestar social y profesional sigue marcando la agenda sanitaria de Málaga ante la persistencia de problemas estructurales
La única reacción política hasta el momento la ha protagonizado el principal partido de la oposición, el PSOE de Andalucía, a través de sus redes sociales. Los socialistas han condenado el "desmantelamiento" de la sanidad pública por parte de Moreno Bonilla, que ya no lo puede "oculta" sus promesas ni sus excusas".
"La dimisión del jefe de Ginecología del Hospital Regional de Málaga, alegando la falta de recursos económicos, es una prueba más del deterioro al que está sometiendo a nuestro sistema sanitario", concluye el post.
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