La Semana Santa de Málaga ha vuelto a convertirse en un termómetro real de la economía, el turismo, la ocupación y la confianza en la ciudad. Lejos del escenario alarmista que había dibujado el Partido Popular durante semanas por la falta de conexión directa de alta velocidad con Madrid, los datos han acabado imponiéndose al relato. Hoteles llenos, calles abarrotadas y previsiones superadas han dibujado una realidad muy distinta a la dibujada por Génova.

El hotel Well & Come, en pleno centro, ha sido uno de los ejemplos más claros de esta dinámica. Con una ocupación media del 95% durante toda la Semana Santa - y el Viernes Santo completamente lleno - el establecimiento ha confirmado el tirón de la ciudad. “Rozaremos el 98% con quienes reserven a última hora”, ha asegurado Inmaculada Muñoz, su gerente, en declaraciones al diario El País. “Nuestra previsión se ha superado”, ha expresado Ana Paneque, directora del Only You Málaga, que ha registrado un 93% de ocupación con precios medios de 425 euros por noche. 

El ambiente en el centro histórico ha reforzado esa percepción. Miles de personas han llenado calles, bares y playas bajo temperaturas cercanas a los 25 grados. La imagen de la ciudad no ha reflejado en ningún momento la crisis que se había anticipado desde distintos sectores políticos y empresariales. Especialmente desde el entorno del Partido Popular insistían en pérdidas millonarias para apuntalar su relato contra el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. La realidad, el flujo, la actividad y el consumo, sin embargo, han tumbado las previsiones agoreras de los conservadores.

Pérdidas milmillonarias

Durante semanas se había hablado de pérdidas de hasta 1.300 millones de euros, una cifra que no ha sido detallada ni respaldada con cálculos transparentes por el sector. El consejero de Turismo, Arturo Bernal, llegó a dar por “perdida definitivamente” la campaña, mientras que la consejera Carolina España incluso planteó posibles acciones legales contra el Gobierno para reclamar las pérdidas por “responsabilidad patrimonial”. Sin embargo, el desarrollo de los acontecimientos ha desmontado ese discurso. La retórica, el mensaje, la alarma y la política han quedado en entredicho.

El propio alcalde, Francisco de la Torre, ha moderado su postura a medida que avanzaban los días. “Al final no va a haber casi incidencia”, afirmó el Lunes Santo, rebajando el tono respecto a declaraciones anteriores, ya que unos días antes reclamó la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente. Ese giro ha evidenciado cómo la percepción inicial no se ha correspondido con los datos reales.

Incidencias ferroviarias mínimas

En términos de transporte, pese a la ausencia de trenes directos de Iryo y Ouigo, Renfe ha mantenido 15 servicios diarios con más de 51.000 plazas disponibles, incluyendo trasbordos en autobús. Desde el sector hostelero, Javier Frutos ha sido claro: “Será una Semana Santa muy parecida a la del año pasado en cuanto a facturación”. La incidencia del AVE, por tanto, ha sido limitada.

Las previsiones iniciales de la patronal Aehcos, que apuntaban a una ocupación del 73,5%, han quedado desfasadas frente a la realidad observada. Aunque sí se ha detectado una ligera caída del turismo nacional, esta ha sido compensada por el aumento del visitante internacional. En hoteles como el Well & Come o el Only You, la clientela extranjera representa hasta el 90% de los huéspedes. 

Otros establecimientos como el hotel Zenit han confirmado una evolución desigual: un inicio más flojo seguido de un cierre con alta ocupación. “Será parecida a la de 2025, que no fue mala. No nos podemos quejar”, ha afirmado su directora, Lola Hidalgo. Incluso en la Costa del Sol, destinos como Marbella o Torremolinos han registrado cifras positivas, con previsiones superiores al año anterior. 

En el interior de la provincia, la situación ha sido similar. En Gaucín, el complejo Karma La Herriza ha alcanzado el 80% de ocupación con clientes internacionales. “Muchos británicos que iban a otros destinos se ha quedado aquí buscando tranquilidad y seguridad”, ha apostillado su director, Javier González. Este fenómeno ha evidenciado un cambio en los flujos turísticos globales.

Desde el ámbito académico, el análisis también ha relativizado el impacto del AVE. Benjamín del Alcázar, de la Universidad de Málaga, ya advertía: “Tiendo a pensar que, de alguna forma, el efecto del AVE en la Semana Santa de Málaga va a ser pequeño, con poca repercusión”. Sus datos apuntan a que solo el 5% del turismo nacional procede de Madrid. 

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte soci