Los problemas de suministro eléctrico, las averías en la red de agua, el deterioro de los colegios y la falta de inversiones han vuelto a situar al distrito Cerro-Amate en el centro del debate político en Sevilla. El Grupo Municipal Socialista ha acusado al Gobierno de José Luis Sanz de mantener una política de "abandono sistemático" hacia uno de los barrios con mayores necesidades de la ciudad y de gobernar "de espaldas a los vecinos".
Los socialistas sostienen que, tras tres años de mandato del Partido Popular, el Ayuntamiento ha congelado el presupuesto del distrito pese al rechazo del Pleno en dos ocasiones, al tiempo que ha ido "vaciando de contenido" los órganos de participación ciudadana. A juicio del PSOE, esta estrategia ha provocado un creciente malestar vecinal y una pérdida de confianza en las instituciones municipales.
La concejala socialista Natalia Buzón considera que la situación "no responde a un problema de gestión, sino a una decisión política" y acusa al Ejecutivo local de limitar deliberadamente la participación ciudadana.
"El Gobierno municipal tiene miedo a rendir cuentas y por eso está obstaculizando la participación de los vecinos", sostiene la edil, quien denuncia que los acuerdos alcanzados en los plenos del distrito "se quedan en un cajón" sin llegar a ejecutarse.
El hartazgo vecinal se traslada a las instituciones
El malestar acumulado alcanzó un punto de inflexión el pasado mes de junio, cuando las asociaciones vecinales decidieron no presentar ninguna moción durante la Junta Municipal del Distrito, un gesto que el PSOE califica de "insólito" y que interpreta como una muestra del cansancio existente ante la falta de respuestas del Ayuntamiento.
Según Buzón, el Ejecutivo de José Luis Sanz ha convertido los órganos de participación en espacios sin capacidad real de decisión, donde las propuestas de vecinos y entidades sociales apenas tienen recorrido administrativo. "Las decisiones se toman de forma unilateral y sin contar con quienes viven los problemas del distrito cada día", afirma la concejala socialista, que considera que esta forma de gobernar está desconectando al Ayuntamiento de las necesidades reales de Cerro-Amate.
Para el PSOE, la falta de diálogo institucional se refleja también en la ausencia de proyectos de calado para mejorar el distrito. "No existe ningún proyecto serio que impulse el desarrollo de Cerro-Amate", denuncia Buzón, quien lamenta que continúen sin resolverse algunas de las principales demandas históricas de la zona.
Cortes de luz, averías y colegios deteriorados
Los socialistas sostienen que la falta de inversión tiene consecuencias visibles en el día a día de los vecinos. Entre los problemas que enumeran figuran la reaparición de los cortes de suministro eléctrico coincidiendo con la llegada del verano, las continuas incidencias en la red de abastecimiento de agua de la barriada de La Plata y el deterioro de varios centros educativos del distrito.
En los últimos días, un grupo de vecinos de Tres Barrios salió a la calle para protestar por los repetidos apagones que afectan a sus viviendas, una situación que, según recuerda el PSOE, vuelve a repetirse cada verano sin que se adopten soluciones estructurales.
A ello se suman otros episodios recientes, como la caída de una rama de gran tamaño en la calle La Calesera o la existencia de grietas e instalaciones eléctricas deficientes en algunos colegios públicos de la zona.
Buzón también pone el foco en las carencias sanitarias del distrito y denuncia la falta de pediatras en los centros de salud, así como el deterioro progresivo de los servicios públicos: "Volvemos a tener cortes de luz, hay colegios sin acondicionar, la sanidad está por los suelos y seguimos sin pediatras en Cerro-Amate", resume la edil socialista.
El PSOE reclama un cambio de rumbo
Ante esta situación, el Grupo Socialista reclama al Gobierno municipal que abandone la política de confrontación con el movimiento vecinal y reactive tanto las inversiones como los mecanismos de participación ciudadana.
Los socialistas consideran que Cerro-Amate necesita un plan específico que permita abordar problemas estructurales relacionados con el mantenimiento urbano, la mejora de las infraestructuras educativas, el abastecimiento de agua y la estabilidad del suministro eléctrico.
Asimismo, exigen que el Ayuntamiento cumpla los acuerdos aprobados en los órganos de distrito y recupere el diálogo con las asociaciones vecinales, a las que acusan de estar siendo "ninguneadas" por el Ejecutivo municipal. "Cuando se apaga la participación, se apagan los barrios", sostiene Natalia Buzón, quien reclama que el Gobierno local "empiece a trabajar para los vecinos y no de espaldas a ellos".
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