El acceso a la Atención Primaria en Andalucía se encuentra severamente comprometido, hasta el punto de que solo un 14,8 % de los ciudadanos consigue ser atendido por su médico de familia en el plazo máximo de 72 horas estipulado por la administración autonómica. Este colapso en la puerta de entrada al sistema ha provocado que la sanidad se dispare como el principal problema para los andaluces, superando ya a preocupaciones históricas como el paro o recientemente la vivienda.

Así lo constata un estudio elaborado por DS Métrica -un grupo académico independiente, integrado por sociólogos y politólogos vinculados a distintas universidades españolas-, con motivo del Día Mundial de la Salud, que se conmemoró el pasado martes, día 7 de abril. El informe, basado en 1.000 entrevistas en toda la comunidad, dibuja un escenario de difícil acceso en los centros de salud: frente a la minoría que logra cita a tiempo, un alarmante 43,5 % de los pacientes se ve obligado a esperar más de dos semanas para una consulta básica.

El grave tapón de la Atención Primaria tiene su reflejo inmediato en la atención especializada y las intervenciones quirúrgicas. Según los datos del estudio, el 64 % de los encuestados califica de «totalmente inaceptables» las demoras actuales, y más del 25 % denuncia llevar más de un año en lista de espera para una prueba, consulta con el especialista o cirugía.

La imposibilidad de acceder al sistema público en tiempos razonables está forzando un éxodo ciudadano en busca de alternativas. Un 44,5 % de los andaluces admite haber recurrido a servicios médicos privados durante el último año, y un 8,3 % ya planea contratar una póliza de seguro de salud.

Esta degradación en los tiempos de respuesta ha consolidado el malestar social. Hoy, el 43,8 % de los ciudadanos sitúa la sanidad como el mayor problema de la comunidad, y casi la mitad (48,2 %) confiesa que es el problema que más le afecta personalmente en su vida cotidiana. Una preocupación que se refleja del mismo modo en encuestas como la recientemente publicada por el Centra o el Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad.

El desgaste derivado de las listas de espera impacta directamente en la valoración política y de gestión. El 48,3 % de los encuestados percibe que la sanidad pública ha empeorado bajo el actual Gobierno de la Junta de Andalucía, al que un 41,4 % responsabiliza de forma directa de la situación. Como resultado, un 67 % rechaza la afirmación de que el modelo andaluz sea "ejemplar".

Pese a valorar positivamente el trato humano de los profesionales (lo que sugiere que el sistema se sostiene gracias a ellos), los andaluces son plenamente conscientes del déficit estructural: el 88,2 % alerta de la falta de sanitarios en los centros y el 72 % advierte de que las plantillas están soportando una sobrecarga "insostenible".

Frente a esta crisis de accesibilidad, la ciudadanía muestra un consenso casi unánime. El 91,4 % exige a los poderes públicos destinar más recursos económicos a la red sanitaria, fijando la contratación de más médicos y enfermeros (52,3 %) como la prioridad absoluta e indiscutible para descongestionar el sistema.