El acuerdo de gobierno entre PP y Vox que ha permitido la investidura de Moreno Bonilla como presidente de la Junta va más allá de las medidas pactadas en materia de inmigración, educación o fiscalidad. En cuanto a andalucismo, una de las señas de identidad que Moreno reivindicó durante sus anteriores mandatos, el pacto abre interrogantes sobre la compatibilidad de ese discurso con un Gobierno compartido con una formación que cuestiona reiteradamente la figura de Blas Infante, el modelo autonómico e incluso la propia identidad nacional de Andalucía.

Durante los últimos años, Moreno Bonilla ha tratado de construir una imagen de presidente moderado y defensor del autogobierno andaluz. Bajo su mandato se institucionalizó, por ejemplo, el Premio Manuel Clavero Arévalo como una de las máximas distinciones de la Junta, reivindicando la figura del ministro que hizo posible la autonomía andaluza por la vía del artículo 151 de la Constitución.

Sin embargo, el pacto suscrito con Vox ha provocado que varias voces vinculadas al andalucismo histórico interpreten que esa imagen ha quedado definitivamente desdibujada. "No era andalucismo, era un envoltorio", resume el profesor de Derecho y escritor Antonio Manuel Rodríguez Ramos, una figura muy reconocida del pensamiento andalucista contemporáneo.

La figura de Blas Infante, en el centro del debate

Uno de los principales focos de preocupación gira en torno a la figura de Blas Infante. Vox nunca ha reconocido al notario de Casares como Padre de la Patria Andaluza, título recogido expresamente en el preámbulo del vigente Estatuto de Autonomía, y dirigentes de la formación han cuestionado reiteradamente tanto su legado político como el propio proceso autonómico andaluz.

Para Isidoro Moreno, catedrático emérito de Antropología, miembro del Patronato de la Fundación Blas Infante y coportavoz de Andalucía Viva, la posición de Vox no resulta sorprendente: "A nadie debería sorprender que los herederos ideológicos de quienes asesinaron a Blas Infante denigren a quien está reconocido en el Estatuto de Autonomía como Padre de la Patria Andaluza", sostiene.

No obstante, considera que la verdadera incógnita es hasta qué punto el nuevo Ejecutivo asumirá esas posiciones. "Pronto saldremos de dudas", advierte, al recordar que el próximo lunes se celebrará el tradicional homenaje institucional del Parlamento a Blas Infante con motivo del aniversario de su nacimiento. Vox nunca ha participado en ese acto y Moreno Bonilla acudirá ya como presidente gracias a los votos de la formación de Santiago Abascal.

Para juicio de Antonio Manuel, el acuerdo rompe con el legado de figuras como Manuel Clavero Arévalo, referente del autonomismo andaluz y patrono de la Fundación Blas Infante. "Moreno Bonilla implantó un premio con su nombre intentando demostrar que se podía ser andalucista desde la democracia cristiana, siendo liberal y moderado. Estoy convencido de que Clavero reprobaría un pacto tan distante de la ideología humanista de Blas Infante", afirma.

El temor a una revisión del relato autonómico

Más allá de la figura de Infante, los expertos consultados alertan de un posible cambio de orientación en el discurso institucional sobre Andalucía. El historiador Manuel Ruiz Romero, uno de los principales investigadores del proceso autonómico andaluz, considera que el auge de discursos que cuestionan el hecho diferencial andaluz supone un riesgo para la memoria democrática y para la propia construcción del autogobierno.

En un manifiesto firmado junto a otros investigadores, advierte de que existe una utilización política de la Historia basada en "bulos, mitos y falsedades" que pretende desacreditar tanto la figura de Blas Infante como la conquista de la autonomía. El texto sostiene que los ataques contra el notario de Casares esconden en realidad "un ariete contra la propia identidad andaluza y el autogobierno por el que fue fusilado".

Los firmantes también recuerdan que hitos como el 4 de diciembre de 1977 y el referéndum del 28 de febrero de 1980 constituyen el fundamento democrático del actual modelo autonómico y alertan frente a posiciones que defienden un modelo más centralizado del Estado.

En ese contexto, el pacto con Vox ha reabierto el debate sobre el alcance político del llamado "andalucismo" defendido por Moreno Bonilla durante los últimos años. Para Antonio Manuel, incluso pequeños gestos adquieren ahora un significado distinto. Recuerda la polémica modificación del escudo institucional impulsada por el Gobierno andaluz al inicio de la legislatura y sostiene que el presidente "ha demostrado que hará cualquier cosa por mantenerse en el poder".

"Ambos símbolos —el legado de Clavero y el propio escudo— confirman que Moreno Bonilla no era andalucista, que todo era un envoltorio y que jamás tuvo conciencia de poder soberano para Andalucía", concluye.

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