Con simbología andalucista y contra la especulación inmobiliaria entonaron anoche el himno de Andalucía los acampados en Las Setas de Sevilla, bajo el sonido de Califato ¾. El abrazo del grupo a las históricas reivindicaciones por el derecho a una casa, contra la turistificación de los barrios, por la búsqueda de la identidad andaluza y contra la mercantilización de las personas y las ciudades no nos pilla por sorpresa. Durante sus conciertos, Califato nos tiene acostumbrados a las banderas de Andalucía, el himno y los mensajes reivindicativos, que ya forman parte de una manera de entender la música que va más allá del espectáculo puramente artístico.
En la noche del 12 de octubre, coincidiendo con el Día de la Hispanidad, Califato volvió a llevar ese mensaje a las Setas de Sevilla. La Plaza de la Encarnación, convertida desde hace días en un espacio de acampada y lucha por el derecho a la vivienda, volvió a ser escenario de una reivindicación que no surge ahora, sino que lleva años poniendo sobre la mesa las dificultades para acceder a una casa, el encarecimiento del suelo y la expulsión de los vecinos de sus propios barrios.
Conciertos para una lucha colectiva
La noche reunió a distintas propuestas de la escena musical andaluza. Junto a Califato, actuaron Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Cervatana, Quentin Gas, Juventude, Pilar Angulo y Dani Llamas, Kievra y Kurata. Una programación que llevó la música hasta una plaza en la que no se dará “ni un paso atrás” en la lucha contra la especulación inmobiliaria.
Bajo los mensajes de denuncia del precio de la vivienda, Califato llama habitualmente a la colaboración y a dejar atrás el individualismo que caracteriza esta sociedad. Un individualismo que, por momentos, parece quedarse atrás en las Setas, donde numerosos sevillanos se han sumado a un movimiento que reclama una vivienda digna para todos los inquilinos, para quienes no pueden acceder a una casa y para quienes se enfrentan a los desahucios impulsados por fondos buitre.
La denuncia no se limita a poder pagar un alquiler o una hipoteca. También habla de defender los barrios, de no convertir las ciudades en mercancía y de que las personas puedan seguir viviendo en los lugares donde han construido sus vidas. Una lucha que, bajo las Setas, se ha hecho colectiva y que encuentra en la música otra forma de expresarse.
El himno de Andalucía como colofón
El himno de Andalucía sirvió como colofón a una noche de conciertos en la acampada de la Plaza de la Encarnación. Un himno que Califato ha llevado siempre por bandera. El grupo cuenta, de hecho, con una canción titulada No înno de Andaluçía, en la que combina el breakbeat con la voz del comediante andaluz, Chiquito de la Calzada.
La elección de una fecha como el 12 de octubre añade otra lectura a la jornada. Mientras se conmemora el Día de la Hispanidad, en la Plaza de la Encarnación la reivindicación se expresó desde Andalucía, con su himno y con una demanda concreta: que vivir en la ciudad no se convierta en un privilegio reservado a quienes pueden pagar los precios que marca el mercado.
“¿Qué Andalucía vamos a dejar a nuestros hijos?”
La defensa de la vivienda no es nueva tampoco para este grupo sevillano. El pasado junio, durante una actuación en Sevilla, cuando las dificultades para acceder a una casa ya eran una preocupación evidente en la ciudad, el grupo lanzó un mensaje que hoy vuelve a cobrar sentido: “¿Qué Andalucía vamos a dejar a nuestros hijos? Hay que luchar”, defendió entonces.
“Hace diez años me tocó pagar durante 25 años una casa de protección oficial de 100.000 euros”, recordó también el cantante. “El suelo en Sevilla está casi a 3.000 pavos el metro cuadrado y en 2024 subió un 25%”, denunció durante aquel concierto.
Bajo el lema “La vivienda nos cuesta la vida” y con una bandera de Palestina a su lado, Califato realizó entonces un alegato sobre el precio del suelo en Sevilla. Un mensaje que conecta con las reivindicaciones que en estos días ha explotado en las Setas y que sitúa la vivienda como una cuestión que atraviesa generaciones.
“No seamos egoístas porque tengamos las papas solucionás. Hay que luchar, cabeza”, sentenció Manuel Chaparro, cantante de la banda, entre los aplausos de los asistentes. Una frase que resume la idea que volvió a recorrer la Plaza de la Encarnación anoche: la lucha colectiva sigue siendo la solución para enfrentar cualquir tipo de dificultad social.
Muchos de quienes escucharon en el concierto de junio aquellas palabras pueden estar hoy acampando en las Setas, participando en las asambleas o apoyando desde fuera una movilización que busca defender el derecho a vivir en la ciudad. Intentando, como defendía y defiende Califato, luchar “por nuestros hijos, por nuestros nietos”.
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