La desigualdad entre hombres y mujeres también se refleja en algo tan cotidiano como el nombre de las calles. El callejero de Málaga, con más de 6.100 vías urbanas entre calles, avenidas, plazas, pasajes y caminos, continúa mostrando una marcada desproporción en el reconocimiento público a las mujeres.
Los datos del propio callejero municipal indican que apenas el 6,9% de las vías - 423 en total - están dedicadas a mujeres, mientras que más del 25%, unas 1.576 calles, llevan nombre de hombre. El resto se reparte entre referencias a lugares, conceptos, flora, fauna o denominaciones sin género.
La cifra contrasta con la propia composición demográfica de la ciudad. Málaga, con cerca de 600.000 habitantes, cuenta con 305.119 mujeres frente a 278.431 hombres, una realidad que hace aún más llamativa la escasa presencia femenina en el mapa urbano de la capital, gobernada por el alcalde del Partido Popular Francisco de la Torre desde hace ya más de dos décadas.
“Dejar de escribir la historia de Málaga en mayúsculas, negrita y en masculino”
Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el Grupo Municipal Socialista ha reclamado al Ayuntamiento un cambio de rumbo en las políticas de igualdad, empezando por el propio callejero.
El portavoz socialista en el Consistorio, Daniel Pérez, ha defendido que el nombre de las calles no es una cuestión menor. “El callejero no es solo un mapa para orientarnos, es el reflejo de quién importa y a quién se reconoce en nuestra sociedad”.
Por ello, el PSOE plantea que a partir de ahora una de cada dos nuevas calles que se rotulen en Málaga con nombres propios esté dedicada a una mujer. “Nuestra ciudad sigue teniendo un mapa profundamente masculinizado. Es hora de que dejemos de escribir la historia de Málaga en mayúsculas y en negrita con letra de hombre”, ha afirmado Pérez.
Ana Orantes y Esperanza Puerta, nombres pendientes
La concejala socialista Rosa del Mar Rodríguez, que ya impulsó esta iniciativa en legislaturas anteriores, ha reclamado que la comisión municipal de calles encuentre “un espacio digno en el mapa urbano para mujeres fundamentales en la historia y la lucha feminista”.
Entre ellas, ha citado a Esperanza Puerta, primera concejala socialista del Ayuntamiento de Málaga durante la II República, y a Ana Orantes, cuyo asesinato marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia de género en España.
El 4 de diciembre de 1997, Ana Orantes acudió al programa de Canal Sur De tarde en tarde, presentado por Irma Soriano, donde relató públicamente los 40 años de maltrato, humillaciones y abusos que había sufrido por parte de su marido.
Su testimonio conmocionó a toda la sociedad española. Trece días después, su exmarido la asesinó quemándola viva. Para Rodríguez, aquel crimen supuso un punto de inflexión.“Sacó a la luz la absoluta desprotección que sufrían muchas mujeres. Hasta entonces la violencia machista se consideraba un asunto privado, un crimen pasional. A partir de ese momento comenzó a contarse cada asesinato con el nombre de la víctima”. De hecho, tras el asesinato de Ana Orantes comenzó el registro oficial de víctimas de violencia de género en España.
Urbanismo con perspectiva de género
La propuesta socialista no se limita al callejero. También plantea cambios en el diseño urbano para mejorar la seguridad de las mujeres en la ciudad.
Rodríguez ha advertido de que aún existen “puntos negros” en Málaga, zonas con escasa iluminación o poco transitadas que generan inseguridad.
“Muchas mujeres entran o salen del trabajo de noche. El camino hacia el coche, hacia casa o hacia la parada de autobús puede convertirse en una auténtica tortura en una calle solitaria y sin luz”.
La edil ha reclamado eliminar estos espacios inseguros y avanzar hacia un modelo urbano basado en la “ciudad de los 15 minutos”, con barrios más accesibles, aceras amplias, zonas peatonales y servicios cercanos.
También ha defendido la necesidad de crear espacios públicos pensados para la vida cotidiana, con parques, zonas de descanso, bancos, sombras y equipamientos para el cuidado de menores, mayores o personas dependientes.
“Debemos diseñar ciudades que giren en torno a las personas, y no obligar a las personas a girar en torno a las deficiencias de las ciudades”.
Como ejemplo, ha citado las políticas urbanísticas de Viena, consideradas una referencia internacional en planificación urbana con perspectiva de igualdad.
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