En mayo de 2014, la primera fase de exhumación de la fosa de la pequeña localidad sevillana de El Madroño logró el hallazgo de 29 cuerpos de fusilados de la represión franquista en este pueblo de la Sierra Norte Hispalense. A  punto de cumplirse un año de aquella primera etapa Javier Giráldez, nuevo director de la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, ha destacado que “entre sus primeras acciones está la de reabrir esta fosa” en la primavera de 2015. Con un presupuesto que ronda los 18.000 euros, la Dirección General de Memoria Democrática continuará “el proceso de exhumación y un estudio antropológico y genético de las víctimas de la represión en el Madroño”. En la primera fase se hallaron 29 cuerpos,  mientras que en este segundo tramo se prevé, por “los niveles enterramientos que se han encontrado, que la cifra pueda llegar a los 60”, aclara Giráldez a este periódico. HUID, HUID, MALDITOS Juanjo López, autor del libro 'A morir toca. El Madroño en tiempos de infamia', destaca que en aquellos días de agosto del 36, la población de este municipio rural era de 1.041 habitantes. “Solo en unas horas, ante la llegada de las tropas de Franco, niños, mujeres y hombres se marcharon en desbandada hasta el siguiente pueblo. Sabían lo que había pasado en otros municipios y más de la mitad huyó”. López narra que todo sucedió en apenas dos días, entre el 27 y el 28. “En un depósito municipal improvisaron una cárcel a la que llamaban a cualquier sospechoso”. En pocas horas se producían los fusilamientos en las tapias del cementerio. “Incluso los propios presos cavaban la  fosa antes de que los llamaran para darles el paseo”. El estudio realizado por López estimaba  33 cuerpos. “Parece ser que enterraron en esta misma zanja a más hombres y mujeres de otros pueblos cercanos. Tenemos que ver que nos vamos a encontrar en esta próxima exhumación” afirma. HERMENEGILDA. 19 AÑOS. ASESINADA Cuando López habla de las víctimas, recuerda de memoria cada uno de los nombres y apellidos de lo que allí se encuentran. Y entre todos ellos, uno en especial, el de Hermenegilda Martín Martín. “Esta mujer es la víctima más joven de la fosa. Murió fusilada con tan solo 19 años. En aquellos días también mataron a su hermana María y sus padres. Aquella familia desapareció del mapa en apenas horas”, destaca. Por otro lado, el historiador habla de “Justo López López como la víctima de mayor edad, siendo asesinado con 69 años”. Entre las primeras evidencias de los cuerpos encontrados el años pasado, López cuenta que “se hallaron muchos objetos personales de los fusilados: gemelos, botas, mecheros”, señala. No eran dirigentes políticos, eran jornaleros, sindicalistas, mineros. En definitiva, gente del pueblo. El autor de 'A morir toca. El Madroño en tiempos de infamia' destaca la “incertidumbre de no saber qué podrá hallarse tras las tapias de aquel cementerio rural” en el que aún se ven los impactos de las balas que acabaron con los vecinos inocentes. Hoy El Madroño cuenta con tan solo 350 habitantes. “Demasiadas víctimas para un pueblo tan pequeño” aclara. Hoy solo se pide hacer justicia para aparejar los huesos de aquellas víctimas de las que aún hoy “en las calles del mismo pueblo del Madroño cuesta hablar por tantos años de silencio”, afirma López.