22 de Febrero de 2012
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Ion Antolín Llorente
Cuestión de orden
De los micromensajes a los megabeneficios
En uno de esos arrebatos de sofisticado gurú 2.0 que me entran una vez al año, me dio por pronosticar el desastre para una red social que nacía hace ya un tiempo. Henchido de poder por los pocos centenares de seguidores que tenía en Facebook, analice al nuevo actor de Internet con los ojos del que sólo tiene miradas para sí mismo, que es lo que les pasa a muchos una vez llegado su clímax como creador de opinión en la Red. No era mi caso - el del clímax -, pero suplía perfectamente con mi ego desmedido la carencia de lectores. ¿Micromensajes? Me dije. Ya me cuesta mandar un SMS por pereza y vagancia, como para pasarme el día en una red social basada en ellos. Esto no tiene futuro. Otro juguete roto telemático más. Así opinaba el que firma en sus primeros mensajes en Twitter, cubriéndome de gloria, como ha demostrado la historia. Además rima.

Hace poco una buena amiga llamó mi atención sobre la cifra. Ya he publicado más de 10.000 mensajes (tweets) en Twitter. Menos mal que el invento no servía para nada. Al igual que yo, los más de 100 millones de usuarios activos en la red dejan más de 250 millones de mensajes al día. Se decía en miles de presentaciones de powerpoint que la web 2.0 era conversación. Estoy seguro de que se referían a esto.

En un sector donde Facebook campa por sus respetos a nivel mundial, y sólo Tuenti y otras pocas redes compiten en algunos países, la simplicidad de Twitter se ha hecho indispensable para muchos. La facilidad para entablar conversación o destacar lo dicho por otros con una simple pulsación, y su perfecta integración con los dispositivos móviles, han hecho de esta red social de micromensajes el verdadero tapado para el negocio de las redes sociales. Es mentira que Google+ sea la competencia de Facebook, o vaya a serlo en el futuro (ya estoy otra vez pronosticando. Es que no aprendo). Lo único cierto es que las valoraciones que se hacen de Twitter ponen la cifra en más de 5.000 millones de euros. Una pasta en pesetas. En su nicho no tiene rival, aunque en su día muchos intentaron ponerse a rebufo. No queda nadie, o son algo residual. A los gestores de Twitter sólo les queda demostrar que esto, además de algo que engancha y tiene muchas utilidades tanto en la vida personal como profesional, es algo que puede generar dinero. Al final siempre, y sólo, se trata de eso. Será la manera de poner el colofón perfecto a una simple gran idea, y permitir de esa manera que todos podamos seguir disfrutando con las polémicas, discursos, salidas de tono y frases absurdas sobre las pirámides de Egipto que tanto nos gustan y proliferan como setas en Twitter. RT please.

Ion Antolín Llorente es periodista y blogger
En Twitter @ionantolin

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