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Trajes de hombre a medida online: cómo funciona Hockerty y cuánto cuesta

Xmag Editorial

La confección a medida ha dejado de ser privilegio de la sastrería. Un algoritmo que lleva más de una década aprendiendo, entre dos y tres semanas de producción y una garantía que cubre los arreglos. Así construye Hockerty, fundada en 2008, un traje para un cuerpo concreto.

Comprar un traje no es lo mismo que encargarlo a medida. Lo primero termina en un probador, frente al espejo, esperando que una talla estándar se acerque lo suficiente. Lo segundo empieza por un cuerpo y termina en una prenda, y durante mucho tiempo eso significaba ir a una sastrería, más de una vez, a un precio que dejaba fuera a la mayoría.

Eso es lo que ha cambiado, y los lectores de XMAG vieron la señal más visible en esta misma colaboración: Gianluca Vacchi con piezas de Hockerty, la marca que llevó el proceso del sastre a internet en 2008.

El cuerpo antes que la talla

La parte incómoda de la confección a medida siempre fue medir. Metro, espejo, alguien apuntando números. Hockerty lo hace de otra manera: el cliente introduce unos pocos datos y un algoritmo construye con ellos un perfil corporal digital. Lo relevante no es que el algoritmo exista. Es que lleva más de una década aprendiendo. El perfil se puede revisar y corregir antes de confirmar el pedido, o dejarlo tal cual. Las fotografías son opcionales, y las que se envían llegan a los sastres como referencia.

A partir de ahí toma el mando el cliente. Tejido, botones, bolsillos, forro, solapa, con una vista previa que se va construyendo en pantalla a medida que se elige. Los tejidos van de los clásicos a los de temporada y tendencia, y los lookbooks están para inspirar, no como carta cerrada. Nada se agota en tu talla, porque nada existe en tu talla hasta que lo pides.

Y antes de confirmar, el probador virtual cierra el círculo: se sube o se toma una foto y la prenda aparece puesta sobre el propio cuerpo, antes de que exista.

Nada existe antes del pedido

Ninguna prenda terminada espera a un comprador. El tejido se corta después del pedido, no antes. Los zapatos se hacen en Almansa y las prendas se confeccionan en Shanghái.

Del pedido a la entrega pasan entre dos y tres semanas, según el destino y el tipo de prenda. Para quien viene de la sastrería clásica, es rápido. Para quien viene de comprar una talla estándar por internet, es lento. La diferencia es que durante esas semanas la prenda todavía no existía.

Los trajes de hombre a medida de Hockerty arrancan en 249 euros, con envío incluido., con envío incluido. Ese precio es parte de lo que ha cambiado: la confección a medida ya no está reservada únicamente al lujo.

¿Por qué manda el ajuste?

En la mayoría de las oficinas el traje es hoy opcional, lo que significa que quien compra uno lo compra a propósito. Y ahí el ajuste se vuelve decisivo. Un traje que tira del hombro se pone una vez y luego se evita; uno que sienta bien se lleva durante años. Comprar menos y elegir mejor solo funciona si la prenda merece quedarse
 

  • ¿Y si no queda bien? La pregunta obvia cuando encargas algo que nunca te has probado. Si no queda como debe, la Garantía de ajuste perfecto lo cubre: un sastre lo arregla y Hockerty asume el coste. Y si no tiene arreglo, se vuelve a confeccionar.
     

  • Lo que ha cambiado de verdad:  El cambio de fondo no es que la sastrería se haya pasado a internet. Es que la confección a medida ya no tiene que empezar en una sastrería. Puede empezar con un cuerpo, una pantalla y 249 euros.