Mirar al pasado no significa necesariamente repetirlo. Tommy Hilfiger lo demuestra con su colección Primavera 2027, una propuesta construida a partir de los archivos de la firma que recupera algunos de sus diseños más reconocibles de los años 90 para adaptarlos a las nuevas generaciones. El resultado mantiene intacto el ADN estadounidense de la casa, pero modifica proporciones, tejidos y formas de vestirlo.
“Estamos haciendo que los clásicos sean más modernos y relevantes para hoy”, explicó Hilfiger durante una presentación previa en su sede de Nueva York. El diseñador reconoce que partió de piezas históricas para concederles “un nuevo comienzo, una nueva vida”, conservando su concepto original pero transformando completamente su ejecución.
El momento parece especialmente oportuno. La estética preppy y Americana vuelve a ocupar un lugar destacado en la moda, pero Hilfiger evita limitarse a reeditar sus grandes éxitos. Su tradicional combinación de rojo, blanco y azul permanece, mientras las siluetas adoptan una actitud considerablemente más relajada.
Las chaquetas vaqueras y universitarias reducen sus dimensiones, mientras los pantalones cortos se convierten en versiones micro, extremadamente amplias y pensadas tanto para hombre como para mujer. Los polos aparecen en formato oversize y las clásicas camisetas de rugby abandonan parte de su carácter deportivo al confeccionarse en seda lavada.
También regresan las emblemáticas chaquetas náuticas de Tommy Hilfiger. Amarillo y rojo dominan estas piezas, con una versión especialmente llamativa que mezcla ante, cuero y materiales técnicos impermeables y transpirables.
La intención es conectar directamente con un consumidor joven que, según el diseñador, continúa buscando referencias tradicionales pero quiere llevarlas de una forma distinta. Volúmenes amplios, comodidad y cierta despreocupación convierten así el uniforme preppy en algo mucho menos rígido.
El archivo también aparece de una manera inesperada sobre un vestido largo de seda inspirado en la histórica campaña del “ahorcado” de 1985. Aquel famoso anuncio de Times Square situaba a Hilfiger junto a Ralph Lauren, Calvin Klein y Perry Ellis como uno de los grandes nombres del diseño estadounidense.
Los accesorios siguen la misma estrategia de exageración. Bolsos tote de dimensiones XL, sombreros bucket con tartán y patchwork y la reedición de unas zapatillas skater de los años 90 trasladan códigos familiares a un contexto contemporáneo.
La pasarela contó además con dos protagonistas estrechamente vinculados al universo actual de la firma. Gigi Hadid abrió el desfile con blazer beige, camisa de seda a rayas y unos enormes pantalones rojos de silueta baggy. La modelo, amiga y colaboradora habitual de Hilfiger, también protagonizó recientemente una campaña de la casa junto a Travis Kelce.
Romeo Beckham cerró el desfile vestido con una chaqueta corta de tartán, camisa, corbata gráfica de punto y bermudas de inspiración urbana. Pero el espectáculo todavía reservaba una sorpresa: Slayyyter apareció para interpretar dos de sus canciones acompañada por una banda en directo ante invitados como Kate Moss y Camila Cabello.
La puesta en escena confirma una filosofía que Hilfiger denomina FAMES: fashion, art, music, entertainment and sports. Para el diseñador, una pasarela contemporánea debe superar la simple presentación de ropa y convertirse en una experiencia donde moda, Hollywood, música, deporte y arte puedan encontrarse.
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