Septiembre trae consigo agendas, reuniones y horarios, pero recuperar la rutina no significa necesariamente recuperar el mismo uniforme de oficina. Sumissura propone afrontar la rentrée desde otra perspectiva: utilizar la moda a medida para construir un armario profesional capaz de adaptarse tanto a la personalidad de quien lo lleva como a las necesidades de cada jornada.
La firma convierte así el back to office en un ejercicio de estilo personal. Blazers, pantalones de vestir, faldas midi y blusas pueden configurarse en diferentes colores y tejidos, haciendo que las posibilidades vayan mucho más allá del clásico traje. La idea es sencilla: cinco días, cinco maneras de interpretar el vestuario de oficina.
El lunes comienza con estructura, pero también con luminosidad. Una blazer de lino azul claro de botonadura sencilla se combina con camisa blanca y pantalones blancos de pernera recta. Los mocasines de ante beige con borlas y unas gafas de sol redondas completan una propuesta fresca y sofisticada. Una alternativa especialmente interesante para ese periodo de transición en el que el verano todavía se resiste a desaparecer.
El martes eleva ligeramente el nivel de sofisticación. Un top halter azul cielo de acabado sedoso se introduce dentro de una falda midi azul marino de talle alto, creando una silueta depurada donde el movimiento de la blusa contrasta con las líneas más precisas de la falda. Unas slingbacks planas en amarillo pálido rompen discretamente la gama cromática y demuestran que el vestuario profesional también admite pequeños gestos inesperados.
Llegado el miércoles, el color toma el protagonismo. Sumissura propone combinar una blusa de seda rosa de escote en V con unos pantalones granates de sastrería, de talle alto y raya marcada. Dos tonalidades próximas pero con suficiente contraste para escapar de los códigos tradicionales del armario laboral. Sandalias de tacón en tono nude y unas delicadas gafas de montura metálica terminan de construir una imagen femenina y pulida.
El jueves introduce el denim y confirma una de las grandes reglas del nuevo vestuario profesional: una buena blazer a medida no tiene por qué quedarse exclusivamente en la oficina. Una chaqueta roja estructurada, con solapas clásicas y tejido texturizado, encuentra su contrapunto en unos vaqueros anchos de lavado índigo oscuro. Un cinturón fino de cuero marrón ayuda a definir la silueta y aporta una dosis adicional de sofisticación. Es precisamente esa mezcla entre sastrería y prendas cotidianas la que permite que el conjunto funcione dentro y fuera del horario laboral.
El viernes llega con una energía diferente. Para despedir la semana, la propuesta combina una blazer negra con vaqueros azules clásicos, encontrando un equilibrio entre códigos formales e informales. El detalle diferencial aparece en la cintura: un pañuelo negro con lunares blancos utilizado como cinturón transforma dos básicos del armario en un conjunto con mayor personalidad.
Detrás de las cinco propuestas existe una misma idea: construir un armario de oficina versátil en lugar de acumular conjuntos destinados exclusivamente al trabajo. Las blazers pueden pasar del pantalón de vestir al vaquero; las blusas funcionan con sastrería o faldas; y el color permite modificar completamente la percepción de las prendas más clásicas.
La personalización ocupa precisamente el centro de la propuesta. “Con esta colección de vuelta a la oficina queríamos ir más allá de la temporalidad: la personalización no es una tendencia, es la forma en la que entendemos la moda”, explica Nancy, responsable de marketing de Sumissura.
“Cada prenda a medida acompaña a quien la lleva, no al revés, y eso es exactamente lo que necesitamos cuando arrancamos una nueva rutina”, añade.
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