La moda británica vuelve a capturar la esencia del verano con una propuesta que mezcla nostalgia, estilo y narrativa visual. Simone Ashley se convierte en uno de los rostros principales de la nueva campaña High Summer 2026 de Burberry, acompañada por Alva Claire y Tom Blythe, en una producción que reinterpreta los códigos clásicos de la marca desde una perspectiva fresca y actual.
Bajo la dirección creativa de Daniel Lee, la campaña se construye en torno a un concepto muy específico: la vida en los lidos, las piscinas al aire libre que forman parte del imaginario cultural británico. Más que un escenario, estos espacios funcionan como símbolo de una forma de vivir el verano, donde el clima, el entorno y las relaciones sociales se combinan para crear una experiencia única.
La narrativa visual apuesta por una estética luminosa y relajada, donde el agua, el sol y el movimiento se convierten en elementos centrales. En este contexto, Simone Ashley aporta una presencia sofisticada que conecta con el tono de la campaña, mientras que Alva Claire refuerza el vínculo con temporadas anteriores, consolidando una continuidad dentro del universo visual de la firma. A ellos se suman Tom Blythe, Babacar N’Doye y Sacha Quenby, junto a un elenco de nadadores sincronizados y saltadores que aportan dinamismo a la propuesta.
El resultado es una campaña que no se limita a mostrar prendas, sino que construye una atmósfera. Según ha explicado Daniel Lee, la idea era capturar ese momento en el que, con la llegada del buen tiempo, el público británico aprovecha cada instante al aire libre. Esa sensación de espontaneidad y disfrute se traduce en imágenes que transmiten cercanía sin perder sofisticación.
En cuanto a la colección, Burberry High Summer 2026 mantiene algunos de los códigos más reconocibles de la marca, como el icónico estampado check, pero introduce nuevas interpretaciones que actualizan su lenguaje. Bikinis, camisas ligeras y prendas tipo cover-up se combinan con sandalias y slides estampadas, construyendo un armario pensado para el verano.
La paleta cromática también juega un papel importante en esta evolución. Junto al clásico tono beige arena, la colección incorpora nuevos colores como el púrpura aubergine y el azul cornflower, aportando profundidad y variedad sin romper la coherencia visual de la marca. Este equilibrio entre tradición e innovación es uno de los ejes clave de la propuesta.
Más allá de las prendas principales, la colección se completa con una serie de accesorios que refuerzan su carácter estacional. Tops de algodón con inspiración festivalera, gafas de sol con estampado check, pañuelos de seda y sombreros tipo bucket forman parte de un conjunto que apuesta por la versatilidad. A esto se suman nuevos modelos de bolsos como el Margate Pouch y el Margate Shoulder Bag, diseñados para integrarse en un estilo de vida dinámico.
Este lanzamiento refleja una tendencia clara dentro del sector: la importancia de construir colecciones que no solo respondan a una estética, sino a un contexto cultural. En este caso, Burberry no se limita a presentar moda de verano, sino que propone una narrativa que conecta con la memoria colectiva y la experiencia cotidiana. La elección de Simone Ashley como protagonista refuerza esta dirección. Su perfil, ligado tanto al entretenimiento como a la moda, le permite actuar como puente entre distintos públicos, consolidando su posición como una de las figuras emergentes más relevantes del momento.
Con esta campaña, Burberry reafirma su capacidad para reinterpretar sus propios códigos sin perder identidad. La combinación de talento, narrativa visual y propuesta de producto construye un proyecto coherente que va más allá de lo estacional.