Las casas de lujo saben que, para convertir un accesorio en icono, primero debe verse fuera de la pasarela. Gucci parece haber acertado con su nuevo bolso Borsetto, que ya ha comenzado a circular en el street style internacional en brazos de Alex Consani y Vittoria Ceretti.

El nombre no es casual. Borsetto nace de la unión de dos palabras italianas: “borsa” (bolso) y “morsetto”, término asociado al emblemático Horsebit de la firma. El resultado es un diseño que recupera códigos clásicos de la casa mientras propone una silueta contemporánea.

Fabricado en ligero canvas GG, el modelo combina dos ideas aparentemente opuestas: estructura y caída. Su forma mantiene cierta rigidez visual pero con un efecto relajado, pensado para uso diario. En el interior incorpora un nuevo forro con motivo diamante extraído directamente del archivo histórico de la marca, reforzando la narrativa patrimonial que la firma lleva años desarrollando.

En su versión femenina, el bolso se presenta en tres variantes principales: piel negra, ante marrón oscuro y una combinación clásica en marrón y arena. Tonalidades pensadas para integrarse fácilmente tanto en estilismos minimalistas como en propuestas más marcadas.

La rápida adopción por figuras del modelaje internacional confirma la estrategia habitual del lujo contemporáneo: el accesorio no se introduce únicamente mediante campañas, sino a través de prescriptores culturales visibles en redes y apariciones públicas. Cuando un diseño aparece repetidamente en manos de modelos influyentes, el mensaje es claro.

Más que un lanzamiento puntual, el Borsetto apunta a convertirse en el próximo candidato a it-bag de Gucci, un objeto pensado no solo para complementar un look, sino para definirlo.