Tom Ford lanza Figue Érotique, una nueva fragancia que propone una lectura sensorial del deseo a través de un ingrediente tan evocador como inesperado: el higo. Definida como “el instante exacto antes de que el higo estalle”, esta creación perfumística explora la dualidad entre lo verde y lo maduro, entre la energía fresca y la profundidad indulgente, dando lugar a una composición envolvente y memorable.
La perfumista encargada de dar forma a esta propuesta es Shyamala Maisondieu, quien ha trabajado con el exclusivo acorde de higo Kadota, valorado por su opulencia floral y su faceta ligeramente salina. El resultado es una fragancia que arranca con una luminosidad estimulante: hojas de higuera, cítricos vibrantes —como bergamote y mandarina— y unas baies rose especiadas que despiertan los sentidos con una vibración de provocación.
En el corazón de Figue Érotique, el higo Kadota se presenta en su máxima plenitud olfativa, entrelazando notas verdes y frutales que evocan la textura jugosa y la riqueza del fruto justo antes de alcanzar su madurez. Esta fase central evoluciona hacia la profundidad del acorde Muscovado, cuya dulzura oscura y matices de regaliz aportan una sensualidad indulgente, transformando la fragancia en una experiencia cargada de carácter.
La base de la composición se apoya en un trío de notas terrosas y cálidas —vetiver, pachulí y benjuí— que añaden una profundidad robusta y persistente. Este fondo crea un contraste elegante con la apertura más fresca, logrando un equilibrio que refuerza la complejidad emocional del perfume: estimulante, rico y profundamente sensorial.
El frasco evoca la riqueza de un higo maduro con un diseño profundo y vibrante en tonos violeta y joya, que dialogan con el carácter resinoso de la fragancia. Disponible en formatos de 50 ml y 100 ml (PVP: 50 ml —355 €—; 100 ml —476 €—), el envase se convierte en un objeto de deseo para cualquier tocador contemporáneo.
Figue Érotique no es simplemente un perfume con notas de higo: es una invitación a explorar una historia de deseo en su punto culminante, donde lo verde se funde con lo opulento, y la sensualidad se expresa con elegancia y sofisticación. Con esta fragancia, Tom Ford reafirma su capacidad para transformar ingredientes poco convencionales en creaciones olfativas con personalidad propia, convirtiéndolas en declaraciones sensoriales inolvidables.